S?bado, 26 de febrero de 2011

Los frailes entraron, mientras anochec?a, a la capilla. El calor era realmente intenso, hasta el punto de que el sudor corr?a por las frentes, las espaldas, los brazos y las manos.

En el fondo del ?bside, un tabern?culo y un crucifijo. Dos frailes miraban al Sagrario con actitudes muy diferentes.

El primero musitaba en su coraz?n: ??Qu? hago aqu?, encerrado en la capilla, cuando podr?a estar fuera, tomando el fresco? ?Qu? sentido tiene este sudor y este desasosiego? Ojal? pronto pase esta ola de calor y podamos estar m?s frescos.?

En cierto modo, soy culpable de estar aqu?, quej?ndome. Porque un d?a renunci? a una vida m?s c?moda y tranquila, porque quise vivir pobremente, porque so?? con seguir las huellas de Cristo y servir a los hombres mis hermanos.

Pero ahora me agobia este calor, hasta el punto de que no le encuentro sentido a estos momentos de encierro en una capilla, casi sin aire, con h?bitos que resultan inc?modos, con un cansancio profundo en mi coraz?n. ?Ser? que he perdido el norte de mi vida? ?O tendr?n raz?n quienes dicen que yo, como tantos otros religiosos, somos unos seres fracasados e insensatos, que nos apartamos de los beneficios del progreso para escoger modos de vida irracionales??

El segundo fraile sudaba como el primero, pero manten?a un di?logo muy diferente con Cristo presente en el Sagrario.

?Se?or, otra vez me tienes aqu?, ante Ti. Con mis pecados, con mis debilidades, con mi cansancio, con mis penas, con los sufrimientos de las personas que viven a mi lado o tal vez lejos. Pero es hermoso saber que me escuchas, que me consuelas, que me ayudas, que me levantas, que me perdonas.

Vale la pena este peque?o sacrificio que Te ofrezco por el mundo, por quienes sufren sin sentido, por quienes lloran sin consuelo, por quienes callan porque piensan que nadie les escucha, por quienes mueren y van a tu presencia.

S? que mi oraci?n es peque?a y pobre. T? sabes que no tengo un coraz?n contemplativo. Pero quisiera que estos momentos, por encima del sudor y de las incomodidades, fueran una renovaci?n de ese s? que te di, hace ya a?os, para seguirte, para estar contigo, para ayudar a mis hermanos, que son tambi?n tuyos.

Perdona si no alcanzo a decirte algo m?s profundo y m?s sincero. S? que me conoces y sabes que no llego a m?s en estas circunstancias. Pero me alegra mucho ver que est?s entre nosotros, que no abandonas a tu pueblo, que buscas al perdido, que perdonas al que cae por culpa del pecado.

Aqu? me tienes. Disp?n de mi vida, de mi tiempo, de mis ilusiones, de mi mente, de mi coraz?n, para lo que sea. Cuenta tambi?n con mis sudores, hoy en esta capilla, ma?ana en cualquier lugar donde me lleves.


Y perm?teme que te diga, nuevamente, que Te quiero, quiz? con un coraz?n cansado por el paso del tiempo, pero todav?a con esa fuerza que T? me das, para seguir adelante, al menos durante las pr?ximas horas, en este camino maravilloso que recorro tras tus huellas?.


Publicado por mario.web @ 8:02
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