S?bado, 26 de febrero de 2011

Cuando las personas tienen mucho que pensar, mucho que caminar, mucho que correr... andan ah?, Se?or, ah? afuera. Desde aqu? se oye el clamor del mundo. Ruido de coches, motocicletas, ruido de gran tr?fico y ajetreo, de velocidad, de impaciencia. Hace mucho calor. Afuera todo es gran agitaci?n, ruido de vida...y?la Vida?est? aqu?. En esta soledad, en este silencio, en esta semipenumbra, en esta quietud...

La nave desierta... M?rmol, vitrales, im?genes... nada tiene vida, todo es materia muerta, solo hay algo que tiembla, que se mueve, que parpadea... es la l?mpara roja del Sagrario. Est? se?alando que en ese silencio, en esa quietud, en esa gran paz est? Dios. Un Dios que siendo el Rey de todo lo creado, est? oculto tras unas cortinillas y una peque?a puerta. Silenciosa y humilde espera. Entrega y sumisa esperanza de un Dios que es todo amor. Mansedumbre infinita, paciencia de siglos... Locura de amor de un Dios enamorado de sus criaturas. S?lo a un Dios que muere por amor se le pod?a haber ocurrido semejante entrega.

Ah? est?s, Se?or, encerrado en todos los Sagrarios del mundo, desde los de oro y piedras preciosas, en las imponentes y majestuosas catedrales hasta los m?s humildes y simples de madera, en las iglesias perdidas de las sierras y en las casi legendarias misiones. Ah? te quedaste, Se?or, paciente y sumiso, esperando. Porque los enamorados no pueden dejar a quien aman y tu te ibas a la Casa del Padre Celestial, a tu verdadero Reino con tu Madre, con los Santos, con los ?ngeles...y nosotros aqu?, solos, tropezando, cayendo perdiendo el CAMINO..., teniendo cada vez m?s lejano, m?s borroso, el recuerdo de tu paso por la tierra.?

Pero no, te quedaste aqu?, dando todo por nada; esperando, siempre esperando en tu gran locura de amor; para que sepamos que no te fuiste, que est?s aqu?, para ser nuestro alimento, carne de nuestra carne, sangre de nuestra sangre; para compartir nuestra alegr?a, para acompa?arnos en nuestra soledad y nuestras penas.

?Supremo amor de todos los amores que no pudo dejar solo al coraz?n del hombre porque sab?a que tarde o temprano el coraz?n del hombre lo buscar?a, lo necesitar?a, lo llamar?a... Y ?l, sin p?rdida de tiempo le dar?a la respuesta de amor:

- Aqu? estoy, siempre me qued? contigo...nunca me fui, siempre te estoy esperando...


Publicado por mario.web @ 8:05
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