S?bado, 26 de febrero de 2011

Sabemos bien que Jes?s, en su paso por este mundo, nos dej? los fundamentos de la Iglesia. Por ejemplo cuando en aquella noche de Jueves Santo nos leg? dos Sacramentos: la maravilla de Su Presencia real y viva en la Eucarist?a, y el Sacramento del Orden Sacerdotal.

Sin embargo, Jes?s mismo anunci? entonces que era necesario que El partiera, para que viniera Quien iba a continuar e impulsar la construcci?n de la Iglesia. Fue as? que en Pentecost?s el Esp?ritu Santo descendi? y dio fortaleza, direcci?n y consuelo a los que fueron padres de la Iglesia primitiva. De un pu?ado de mujeres y hombres, surgi? as? el cristianismo como el gran fen?meno que conmovi? y transform? la historia de la humanidad. Por eso, y si bien muchas cosas se han dicho del Esp?ritu Santo, hoy los invito a que lo admiremos y adoremos como El Divino Constructor.?

Jes?s nos dej? los Evangelios como sost?n de nuestra fe, Su Palabra, la Revelaci?n P?blica que nos dice todo lo que necesitamos. Pero fue la acci?n del Esp?ritu Santo la que fue guiando poco a poco, a trav?s de los impredecibles caminos de la historia, a aquellos que valientemente dieron sus vidas en nombre de Jesucristo, el Salvador. ?C?mo es que supieron ellos lo que deb?an hacer? ?De donde sacaron la fortaleza necesaria??

Sin dudas que es el Esp?ritu Santo el Divino Constructor de la Iglesia, paso a paso, logro tras logro. Y ha sido una construcci?n contrastada por la acci?n destructora de quienes desde dentro y desde fuera, inspirados por otro esp?ritu no particularmente santo, trataron de demoler lo construido.?

Un momento crucial que debemos meditar en esta historia, ocurri? en la Porci?ncula, en As?s. All? San Francisco mir? el Crucifijo que a?n colgaba de aquella capilla destruida, y escuch? la Voz de Jesucristo Crucificado que le dijo: ?Reconstruye Mi Iglesia?. Algo aconteci? all? que cambi? el curso de la historia, cuando Dios decidi? revelar al Hombre un pedido concreto, una misi?n imposible para Francisco, pero posible para Dios.?

Varias conclusiones se desprenden de esta revelaci?n del Se?or al joven de As?s:

  • La primera es que Dios interviene en forma directa en la historia, revelando Su Voluntad a almas elegidas, como fue la de Francisco. A pesar de que todo ha sido ya revelado a trav?s de las Sagradas Escrituras, resulta evidente que Dios considera conveniente el seguir hablando al hombre, a trav?s de Sus mensajes a santos y m?sticos que se cuentan por cientos, siglo tras siglo, en la tradici?n de la Iglesia.?

  • La segunda conclusi?n es que, ante el pedido de Jes?s a Francisco, resulta obvio que si hab?a algo para reconstruir, es que algo estaba siendo destruido. La Iglesia estaba en un muy mal momento hist?rico, con malas costumbres divulg?ndose entre muchos de sus pastores, con desviaciones del prop?sito que El Constructor hab?a impregnado en las piedras que se apilaron en el dise?o original del edificio. Y Dios quiso que Francisco, desde la nada, reconstruyera en base a los planos originales, los planos del Autor.?

  • La tercera conclusi?n es que Jes?s no le dice a Francisco: ?oye, mi Iglesia est? siendo destruida, ve y construye otra?. Jam?s Dios pedir?a o inspirar?a eso a alma alguna. En siglos pasados algunos hombres de la Iglesia, horrorizados ante la corrupci?n de algunos pastores, incurrieron en el abominable error de crear su propia iglesia en lugar de luchar desde dentro como Dios espera. El Constructor quiere que reconstruyamos, no que nos vayamos de Su Casa.?

  • La cuarta conclusi?n es que Dios literalmente hizo Su obra en Francisco, interviniendo por medio de El Divino Constructor, el Esp?ritu Santo que luego del pedido original de Jes?s en la Porci?ncula, gui? a este miserable enamorado de la amada pobreza, hasta producir un estallido de luz que ilumin? la noche de la Iglesia. ?Qu? duda cabe de que sin la ayuda de El Divino Constructor, a ning?n puerto hubiese llegado la loca odisea de Francisco??

    El Divino Constructor, de este modo, trabaja en base a la santidad y a la acci?n iluminada de los santos. Tom?s de Kempis puso en Boca del Se?or estas palabras (Kempis, libro III, cap. 58): ?Yo soy el Creador de todos los santos; Yo les di la Gracia, Yo los llev? a la Gloria. He conocido a mis amados antes de los siglos, y los he elegido del mundo y no fueron ellos los que me eligieron a Mi (Jn. 15,16.19). Los he llamado con mi Gracia y atra?do con Mi Misericordia y los he llevado a trav?s de muchas tentaciones. Les infund? consuelos admirables, Les di la perseverancia y coron? su paciencia?.?

    As?, el Constructor sigue edificando, mientras otros se esfuerzan en demoler. El Esp?ritu Santo es Quien nos llena de santas inspiraciones en la forma de invitaciones a poner manos a la obra y reconstruir, piedra por piedra, lo que otros destruyen. No debemos desanimarnos, porque es ?l quien gu?a la obra. Por m?s que veamos la eficiente demolici?n de algunos cercanos, y otros lejanos, no temamos, porque el Divino Constructor no permitir? que Su Casa caiga, jam?s. Esto es una verdad revelada, parte central de nuestra fe: ?T? eres Pedro, y sobre esta roca edificar? Mi Iglesia; y las puertas del infierno no prevalecer?n contra ella? (Mateo 16:13-18).?

    Mientras tanto, pidamos al Se?or intensamente para que la Iglesia viva un siglo de santos, de santidad. Necesitamos m?s sacerdotes santos, y laicos tambi?n. Necesitamos m?s santidad, y es Dios quien debe darnos esa Gracia, pero muy especialmente debemos ser nosotros dignos de ese don, ya que todos estamos llamados a la santidad. ?Quieres, realmente y de coraz?n, la santidad??

    Unidos al sufrimiento de nuestro Papa Benedicto XVI, escuchemos la Voz del Divino Maestro que una vez m?s nos dice:?

    ?Francisco, reconstruye mi Casa???

  • Publicado por mario.web @ 8:07
    Comentarios (0)  | Enviar
    Comentarios