S?bado, 26 de febrero de 2011

Cada d?a estamos m?s cerca del mundo eterno.

La vida avanza, sin frenos, sin pausas, entre momentos de alegr?a y penas del alma.

Las clases que iniciamos hace unos meses terminan con la velocidad del tiempo de ex?menes. El trabajo comenzado con tanto esfuerzo ya es un simple recuerdo del pasado. La marcha por una monta?a, entre pinos y cipreses, queda plasmada en fotograf?as que no consiguen detener el paso del tiempo.

Cada uno recorre una parte de la historia humana, en una ciudad concreta, con esos apellidos que recuerdan a los padres, con algunos papeles y cartas que despiertan mil recuerdos. Cada uno avanza en un camino complejo, misterioso, personal, ?nico.

Hay quien llega a la casa paterna m?s temprano. Dios le invita al mundo de lo eterno, al abrazo lleno de cari?o, a la vida verdadera. Otros llegan m?s tarde, con m?s heridas, con m?s cansancios, con m?s derrotas, con m?s l?grimas.

Quien m?s tiempo tiene, pudo haber hecho m?s bien, pudo haber difundido esperanzas y alegr?as entre quienes viv?an a su lado. O pudo, como tristemente ocurre a muchos, haber ca?do, haber da?ado, haber vendido la fama o la vida de un hermano por ese ego?smo miserable que a todos nos carcome y nos amenaza.

Dios, es cierto, perdona, levanta, espera, anima, acompa?a. Pero mientras, con el pasar de los d?as, de los meses, de los a?os, el coraz?n puede dejarse vencer por el cansancio, puede rendirse ante el primer atisbo de amenazas, puede creer que es imposible el perd?n para quien est? sepultado entre sus faltas.

Hoy estoy m?s cerca de las puertas de tu cielo. No s? cu?ndo llegar? el momento del encuentro. S? s? que tengo mucho fango unido a mi coraz?n herido, y que necesito que limpies, que cures, que llenes de esperanza mi vida, al menos en este d?a, en estas horas, en este momento que tengo entre mis manos.

Quiero que me corrijas, que me orientes, que me gu?es, que me perdones, que me salves. A m? y a mis hermanos. Quiero seguir el camino seguro, junto a Ti, para llegar, el d?a que T? elijas, a las puertas de tu cielo, con mi poco amor y con tu infinita misericordia de Padre bueno.


Publicado por mario.web @ 8:08
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