S?bado, 26 de febrero de 2011
Para exponer la importancia del matrimonio para el bien com?n, este libro recurre a las ?ltimas investigaciones en el campo de las ciencias sociales sobre las consecuencias del monoparentalismo y la cohabitaci?n sobre los hijos
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El matrimonio importa. Veintis?is conclusiones de las ciencias sociales
El matrimonio importa. Veintis?is conclusiones de las ciencias sociales
Pr?logo a la edici?n espa?ola
El estado de las uniones europeas

W. Bradford Wilcox*



La instituci?n del matrimonio est? en apuros, especialmente en la Europa septentrional y occidental. Durante los ?ltimos cuarenta a?os, el n?mero de matrimonios ha ca?do en picado, la natalidad fuera del matrimonio y el divorcio han aumentado, y la cohabitaci?n se ha puesto de moda en gran parte del continente europeo. En otras palabras, las uniones europeas no gozan de buena salud.

Las manifestaciones colectivas de lo que el dem?grafo belga Ron Lesthaeghe ha denominado la ?segunda transici?n demogr?fica? son evidentes en toda Europa1. Entre 1960 y 2003, el n?mero de matrimonios ha ca?do m?s de un 40% en pa?ses como Austria, Francia, Alemania e Italia. Entre 1960 y 2000, el n?mero de divorcios se dobl? en pa?ses tan diversos como Austria, Francia, Alemania, Pa?ses Bajos y Suecia. La natalidad fuera del matrimonio aument? m?s de un 500% entre 1960 y 2002 en Italia, Francia, Pa?ses Bajos, Espa?a, Suecia y Reino Unido. De hecho, en Escandinavia, en gran medida debido a la popularidad de la cohabitaci?n, m?s del 40% de ni?os nace fuera del matrimonio. De este modo, en buena parte de Europa, aunque en menor medida en el sur y el este del continente, el matrimonio ha dejado de ser la principal instituci?n que consolida la vida adulta y gu?a la natalidad y la educaci?n de los ni?os.

?Por qu? preocuparse en Espa?a, y, en general, en la Uni?n Europea,de que los europeos abandonen el matrimonio? Muchos expertos europeos no consideran que la desinstitucionalizaci?n del matrimonio sea un problema. Los soci?logos alemanes Ulrich Beck y Elisabeth Beck-Gernsheim, por ejemplo, consideran que la desestabilizaci?n de la vida familiar en Europa es algo positivo, que prepara a los ni?os para las dificultades de la vida adulta en la modernidad reciente.

Este libro defiende que la desestabilizaci?n del matrimonio supone una grave amenaza para el bienestar de las sociedades europeas, especialmente para sus miembros m?s vulnerables: los ni?os. Las comunidades, los adultos, y especialmente los ni?os, pagan un precio muy alto cuando el matrimonio deja de ser la instituci?n central que gu?a el nacimiento y la educaci?n de los ni?os. La pobreza, la delincuencia, la depresi?n y el suicidio son s?lo algunas de las consecuencias del debilitamiento de la instituci?n matrimonial.

Para exponer la importancia del matrimonio para el bien com?n, este libro recurre a las ?ltimas investigaciones en el campo de las ciencias sociales sobre las consecuencias del monoparentalismo y la cohabitaci?n en ni?os estadounidenses. A lo largo de los ?ltimos treinta a?os, soci?logos, psic?logos y economistas estadounidenses han examinado las consecuencias en ni?os y familias del abandono del matrimonio.

Aunque ning?n estudio por s? solo ha sido concluyente, se ha reunido un conjunto abrumador de pruebas cient?ficas sociales quese?alan que los ni?os tienen m?s posibilidades de prosperar cuando crecen en una familia unida y casada. Como concluy? un an?lisis reciente publicado por Child Trends, una organizaci?n l?der en investigaci?n sobre el bienestar infantil en Estados Unidos: ?Las investigaciones demuestran claramente que los ni?os dan importancia a la estructura familiar, y la estructura familiar que m?s ayuda a los ni?os es una familia encabezada por dos padres biol?gicos que comparten un matrimonio poco conflictivo?.

La investigaci?n social sobre las consecuencias que el abandono del matrimonio en Europa tiene en los ni?os no est? tan avanzada como en Estados Unidos. Aun as?, las investigaciones con ni?os europeos hacen pensar que sufren de manera muy similar por el abandono del matrimonio. Paso ahora a resumir muy brevemente los razonamientos del libro, relacion?ndolos con estudios existentes sobre la vida familiar europea y dando algunas razones de la importancia del matrimonio para los ni?os y familias de Europa y, de hecho, para todo Occidente.

Monoparentalismo

Como se demuestra en este libro, los ni?os en situaciones monoparentales tienen el doble de posibilidades de sufrir graves problemas de comportamiento o emocionales si los comparamos con ni?os de familias unidas y con padres casados. En un resumen reciente sobre estructura familiar y bienestar infantil, el soci?logo estadounidense Paul Amato escribe: ?En comparaci?n con los ni?os que crecen en una familia estable con padre y madre, los ni?os que nacen fuera del matrimonio llegan a ser adultos con menos formaci?n, tienen menores ingresos, tienen una peor situaci?n profesional y m?s posibilidades de estar desocupados (es decir, sin empleo ni estudios en curso), es m?s probable que las hijas tengan un hijo fuera del matrimonio, que experimenten matrimonios m?s problem?ticos, un mayor n?mero de divorcios y presenten m?s s?ntomas de depresi?n?.

Un estudio reciente en Estados Unidos descubri? que los adolescentes que viven s?lo con su madre tienen el doble de probabilidades que los que viven en una familia casada ?con padre y madre? de probar drogas ilegales, y que los adolescentes que s?lo viven con su padretienen el triple de probabilidades7. La investigaci?n tambi?n se?ala que es mucho m?s probable que los adolescentes que crecen en situaciones monoparentales se vean envueltos en comportamientos delictivos, en comparaci?n con los adolescentes en familias unidas y con padres casados.

De hecho, un estudio ha descubierto que los chicos que se educan en situaciones monoparentales tienen el doble de probabilidades de cometer un delito que los lleve a la c?rcel antes de los treinta y pocos a?os. Todos estos estudios toman en consideraci?n factores como los ingresos y la formaci?n de los padres. De no hacerlo as?, las conclusiones sobre la relaci?n entre estructura familiar y las consecuencias afectivas y de comportamiento en los ni?os, podr?an estar distorsionadas.

Como se se?ala en este libro, investigaciones cient?ficas sociales en Estados Unidos se?alan que es m?s probable que se desatienda o se abuse de los ni?os cuando crecen en un ambiente monoparental que si lo hacen en una familia unida y casada. En relaci?n a la desatenci?n, los estudios descubren que es m?s probable que los ni?os en situaciones monoparentales est?n mal atendidos, no reciban suficiente supervisi?n paterna y est?n desnutridos, en comparaci?n con los ni?os en familias biparentales. Incluso tras verificar factores que aumentan el riesgo de abuso, los estudios se?alan que es m?s probable que se abuse f?sica y sexualmente de los ni?os cuando crecen en ambientes monoparentales.

Por ejemplo, como se?ala este libro, un estudio descubri? que el 7% de los ni?os con un solo padre hab?an sufrido abusos sexuales, frente al 4% de ni?os que viven en un hogar encabezado por padres biol?gicos casados.

Los numerosos libros publicados en Estados Unidos sobre estructura familiar se?alan una conclusi?n clara: a los ni?os que crecen en familias unidas y casadas les va mucho mejor en una serie de aspectos de conducta, sociales y afectivos que a los que crecen en situaciones monoparentales. ?Pero podemos aplicar estos hallazgos al contexto europeo? Es posible que, por ejemplo, las generosas pol?ticas de bienestar de pa?ses como Suecia y Noruega contrarresten o reduzcan las consecuencias sociales, afectivas y econ?micas del monoparentalismo.

De hecho, las investigaciones se?alan que las consecuencias econ?micas del monoparentalismo se reducen en pa?ses donde el estado del bienestar ofrece mayor protecci?n, como Suecia o Noruega, en los que es improbable que las madres solas se vean en la pobreza11. Pero el precio social y afectivo del divorcio y el monoparentalismo parece ser el mismo para los ni?os europeos que para los estadounidenses. Por ejemplo, un estudio realizado con toda la poblaci?n infantil de Suecia descubri? que los chicos educados en hogares monoparentales ten?an un 50% m?s de probabilidades de morir por una serie de causas (accidentes,suicidios o adicciones) que aquellos que hab?an sido educados en hogares biparentales.

El mismo estudio descubri? que los ni?os educados en hogares monoparentales ten?an el doble de probabilidades de intentar suicidarse, abusar de alguna sustancia o caer en la depresi?n que los que hab?an pasado su infancia en familias uiparentales. Otro estudio no encontr? ninguna diferencia en el modo en que el monoparentalismo influye negativamente en los resultados escolares de los ni?os de Suecia y Estados Unidos.

Los estudios sobre el divorcio llegan a conclusiones parecidas. Un estudio sobre las consecuencias del divorcio en ni?os noruegos descubri? que los ni?os que hab?an sufrido el divorcio de sus padres ten?an muchas m?s probabilidades de tomar drogas ilegales, verse envueltos en comportamientos violentos, ser sancionados por mal comportamiento y tener un pobre rendimiento en el colegio, en comparaci?n con los ni?os con padres no divorciados. El mismo estudio descubri? que las consecuencias del divorcio en los ni?os noruegos eran parecidas a las experimentadas por los ni?os estadounidenses, a pesar de que Noruega cuenta con un estado de bienestar mucho m?s generoso que el de Estados Unidos. Los psic?logos noruegos Kyrre Breivick y Dan Olweus escriben: ?Nuestros hallazgos se?alan que la asociaci?n negativa entre el divorcio y varios problemas de comportamiento son parecidos
en l?neas generales en Noruega y Estados Unidos?.?

Un estudio en Reino Unido descubri? que los ni?os que hab?an experimentado el divorcio de sus padres ten?an muchas m?s posibilidades de sufrir de adultos problemas afectivos como el divorcio, la ansiedad y las obsesiones, en comparaci?n con los ni?os cuyos padres no se hab?an divorciado, incluso tras comprobar los problemas psicol?gicos de los ni?os antes del divorcio.

?Cu?les son las causas de que contar con dos padres en lugar de uno sea ventajoso para el bienestar infantil? Numerosas investigaciones aportan una serie de explicaciones de por qu? se asocia la estructura familiar al bienestar infantil, pero aqu? me centro en tres explicaciones b?sicas: las relaciones sociales, el apoyo social y afectivo y la supervisi?n de un co-progenitor, y la calidad de la vida familiar.

En primer lugar, los ni?os educados por padres casados han tenido tradicionalmente acceso a dos ambientes familiares, sociales y profesionales, mientras que los ni?os educados por un solo progenitor s?lo han tenido acceso a uno de esos ambientes16. Por tanto, los ni?os educados por dos progenitores, al contrario de los educados por uno solo, tienen m?s posibilidades de recurrir al apoyo material y afectivo de dos parejas de abuelos, as? como a los contactos sociales y profesionales de un padre y una madre.


En segundo lugar, los padres suelen apoyarse y supervisarse mutuamente al compartir la vida familiar. As? pues, si un padre observa que la madre del ni?o est? agotada tras un largo d?a de trabajo fuera de casa y cuidando de los ni?os, puede ofrecerse a relevar a su mujer. De igual manera, si una mujer ve que su marido se enfada al tratar de imponer la disciplina, puede pedirle que se retire y le deje manejar la situaci?n.

De este modo, dos padres pueden unir sus fuerzas para mejorar la labor educativa de ambos, mientras que es m?s probable que un solo progenitor se vea superado por el reto de educar a un ni?o.

Por ?ltimo, y en gran medida por el mayor apoyo afectivo y social de la otra parte y de familiares y amigos, los padres casados son m?s cari?osos y est?n m?s comprometidos con sus hijos, y tambi?n es menos probable que incurran en comportamientos abusivos. Adem?s, es m?s probable que supervisen las actividades y amistades de sus hijos, en comparaci?n con lo que pudiera hacer un solo progenitor. No resulta extra?o, como se?ala este libro, que los ni?os presenten una mejor relaci?n con padres casados que con un solo progenitor.

Cohabitaci?n

?Y qu? pasa con las parejas en cohabitaci?n o de hecho? ?Podr?a un hogar encabezado por una pareja de hecho educar tan bien a un ni?o como una pareja casada? Para responder a esta pregunta, este libro resume las investigaciones sobre cohabitaci?n y bienestar infantil llevadas a cabo hasta ahora en Estados Unidos. A pesar de estar menos avanzadas que la investigaci?n sobre las consecuencias del monoparentalismo, estas investigaciones parecen se?alar que la respuesta es que no. Lo que se ha escrito en Estados Unidos sobre cohabitaci?n y bienestar infantil se?ala que los ni?os educados por una pareja de hecho tienen menos posibilidades de prosperar que los ni?os educados en una familia casada.

Distintos estudios sobre el comportamiento emocional y educacional infantil han encontrado diferencias claras entre las familias formadas por matrimonios o por parejas en cohabitaci?n. Por ejemplo, un estudio descubri? que los adolescentes procedentes de parejas en cohabitaci?n ten?an muchas m?s probabilidades de verse involucrados en comportamientos delictivos que los procedentes de matrimonios unidos. Otro estudio descubri? que los adolescentes procedentes de parejas en cohabitaci?n ten?an m?s probabilidades de tener problemas afectivos y de comportamiento que los ni?os educados por matrimonios unidos. En comparaci?n con los hijos de matrimonios, los ni?os de parejas de hecho tienen m?s tendencia a que los expulsen temporal o definitivamente del colegio, as? como de tener un rendimiento escolar pobre y de tener dificultades en la relaci?n con compa?eros y profesores.

Estos estudios confirman una serie de factores socioecon?micos, pero en cualquier caso est? demostrado que a los ni?os de parejas que cohabitan les va peor que a los ni?os de familias casadas.

Por supuesto, una de las razones de que los ni?os de parejas en cohabitaci?n en Estados Unidos lo pasen bastante peor que los de matrimonios unidos es que a menudo estos ni?os no comparten una relaci?n biol?gica con uno de los progenitores, generalmente el padre. Por tanto, la asociaci?n entre cohabitaci?n y resultados negativos para los ni?os quiz? sea producto de las diferencias en las relaciones biol?gicas, en lugar de fruto del estado civil. ?sta ser?a una hip?tesis v?lida, de no ser por los descubrimientos logrados por nuevos y rigurosos estudios que han abordado este tema.

Pensemos en un estudio reciente de las soci?logas estadounidenses Wendy Manning y Kathleen Lamb, en el que se hace una comparaci?n entre ni?os en familias reconstituidas en matrimonio y otros que viven con parejas en cohabitaci?n. En ambos casos, los ni?os s?lo comparten relaci?n biol?gica con uno de sus padres. Este estudio ha descubierto que los ni?os de parejas en cohabitaci?n tienen muchas m?s posibilidades de verse involucrados en actos delictivos que aquellos de familias reconstituidas en matrimonio. La relaci?n entre delincuencia y estado civil se mantuvo despu?s de un an?lisis del nivel socioecon?mico de los padres, de la relaci?n paterno-filial y de la inestabilidad familiar, como el n?mero de compa?eros que la madre haya tenido anteriormente. De igual manera, otros estudios se?alan que los padrastros casados se involucran m?s con sus hijos que aquellos que cohabitan con la madre. Por tanto, estos estudios sugieren que los ni?os siguen estando mejor con familias encabezadas por un matrimonio, incluso aunque no est?n relacionados biol?gicamente con uno de los padres.


?Por qu? resultan m?s problem?ticas para los ni?os las parejas en cohabitaci?n?

La cohabitaci?n no est? tan institucionalizada como el matrimonio. Por tanto, no existen tantas normas que gu?en y organicen la pareja como en el matrimonio. Esto afecta a la pareja de distintas maneras. En primer lugar, la cohabitaci?n no tiene la misma asociaci?n prescriptiva con el compromiso de por vida y la fidelidad sexual que el matrimonio. No resulta extra?o que las parejas en cohabitaci?n presenten un menor nivel de compromiso y fidelidad sexual que los matrimonios. En segundo lugar, las parejas en cohabitaci?n suelen diferir en su visi?n de la relaci?n.

Algunos la ven como un paso antes del matrimonio; otros, como una alternativa a ?ste; otros, como una forma barata de estar juntos, y otros como una prueba de compatibilidad. El menor nivel de compromiso asociado a la cohabitaci?n, y lo confuso de la situaci?n y la direcci?n de la relaci?n, suponen un menor apoyo material y social de los padres y otros parientes de la madre en cohabitaci?n que el que reciben las parejas casadas.
La falta de compromiso legal, de claridad en la relaci?n y de apoyo social a la cohabitaci?n, son otros factores que explican por qu? las relaciones de cohabitaci?n son mucho menos estables que las relaciones matrimoniales. Como se?ala este libro, un estudio en Estados Unidos descubri? que hay un riesgo del 15% de que el hijo de una pareja casada sufra la separaci?n de sus padres durante sus primeros cinco a?os de vida. La cifra se eleva al 50% cuando hablamos del hijo de una pareja en cohabitaci?n. Otro estudio estadounidense descubri? que al menos tres cuartas partes de los ni?os que nacen de una pareja en cohabitaci?n vivir?n la separaci?n de sus padres antes de aumplir los 16 a?os. Por el contrario, una gran mayor?a de los ni?os que nacen de un matrimonio en Estados Unidos pasar?n toda su infancia junto a sus dos padres en una familia unida.

?Pero podemos generalizar y considerar v?lidos estos estudios en Estados Unidos para la experiencia de cohabitaci?n en Europa? Los expertos a?n desconocen si los hijos de parejas en cohabitaci?n en Europa sufren m?s que los hijos de parejas casadas. Sin embargo, los conocimientos sobre la familia europea se?alan que los ni?os educados en parejas de hecho sufren mayor inestabilidad que aquellos que han sido educados por un matrimonio. Una reciente encuesta en pa?ses occidentales (con una amplia representaci?n europea), llevada a cabo por el dem?grafo Patrick Heuveline, descubri? que ?en la mayor?a de pa?ses, los hijos de padres en cohabitaci?n tienen entre el doble y cuatro veces m?s de probabilidades de ver c?mo se separan sus padres que los hijos de parejas casadas en el momento de nacer ellos?. En algunos pa?ses existe una inestabilidad de la cohabitaci?n a?n mayor.

En Espa?a, por ejemplo, los hijos de parejas en cohabitaci?n tienen seis veces m?s posibilidades de ver c?mo se separan sus padres que aquellos cuyos padres est?n casados.

Ya que la inestabilidad familiar est? muy asociada a problemas de comportamiento, acad?micos y afectivos de los ni?os, estas tendencias demogr?ficas sugieren que los ni?os europeos que crecen en situaciones de cohabitaci?n tienen m?s posibilidades de que les hagan da?o que aquellos que crecen en familias casadas34. De hecho, la inestabilidad no s?lo es perjudicial porque impide a los ni?os desarrollar y conservar v?nculos afectivos estables con uno o dos cuidadores, sino tambi?n porque les pone en peligro, como se?ala este libro.

Concretamente, los ni?os que viven en ambientes de alto nivel de inestabilidad tienen m?s probabilidad de desatenci?n y de abuso f?sico o sexual, al menos por tres razones. En primer lugar, estos ni?os suelen buscar atenci?n y apoyo afectivo en adultos ajenos a la familia, lo que los hace m?s vulnerables a los depredadores sexuales. En segundo lugar, la inestabilidad suele acarrear la presencia en casa de adultos ajenos a la familia, que tienen m?s posibilidades de abusar f?sica o sexualmente de los ni?os. Por ?ltimo, el aspecto m?s importante: el cuidador principal est? a menudo distra?do (por razones amorosas o de otro tipo) por la p?rdida de una pareja, una ruptura sentimental o la b?squeda de una nueva pareja. Por ejemplo, un estudioreciente, llevado a cabo en Missouri, sobre la mortalidad infantil, descubri? que el riesgo de mortalidad de los ni?os en edad preescolar se multiplica por cincuenta cuando hablamos de ni?os educados en situaciones de cohabitaci?n, principalmente por la exposici?n a la presencia de un hombre adulto ajeno a la familia.

Pero incluso si no existen pruebas definitivas de que los ni?os europeos en situaciones de cohabitaci?n lo pasen peor, hay pruebas convincentes de que el aumento de la cohabitaci?n va a ocasionar un incremento de los casos de monoparentalismo en pa?ses del continente europeo. Algunos expertos europeos en temas familiares han restado importancia al reciente aumento de la natalidad fuera del matrimonio, porque daban por hecho que las parejas en cohabitaci?n ocupar?an el lugar de las parejas casadas, ofreciendo un hogar estable y biparental a los ni?os. Pero la investigaci?n de Heuveline y sus colegas sobre las tendencias demogr?ficas indican que tanto el aumento de la natalidad fuera del matrimonio como el del porcentaje de ni?os que nacen en uniones en cohabitaci?n est? asociado con el aumento de casos en que las madres tienen que educar solas a sus hijos, principalmente por la mayor inestabilidad de las uniones en cohabitaci?n. ?Si bien los ni?os que no viven con sus padres biol?gicos, casados, podr?an en principio vivir con otras familias formadas por dos adultos, la mayor?a no lo hace, o s?lo lo hace temporalmente?, comenta Heuveline et al.38. Por decirlo de otro modo, ?quiz? la ?nica tendencia general en Occidente sea que la educaci?n de los ni?os est? pasando de las manos de padres casados a las de madres solteras, m?s que a las de padres en cohabitaci?n, familias reconstituidas o padres solteros?.?

As? pues, aunque a?n no haya una opini?n clara sobre las consecuencias que puede tener para un ni?o en particular el ser educado por padres en cohabitaci?n en lugar de por un matrimonio, las consecuencias generales sobre el entorno del aumento de la cohabitaci?n en el continente parecen negativas. Y es que el incremento de la cohabitaci?n en Europa parece llevar ineludiblemente a unaumento del monoparentalismo, y, como hemos visto, un creciente n?mero de estudios han descubierto ya que el monoparentalismo supone una amenaza para el bienestar infantil en sociedades europeas como Noruega, Suecia y Reino Unido.

Conclusi?n

Durante los ?ltimos cuarenta a?os, el matrimonio ha perdido mucho terreno como instituci?n principal de la natalidad y la educaci?n de los ni?os en Europa, especialmente en el norte y oeste del continente. Son muchas las causas del abandono del matrimonio en Europa ?la secularizaci?n, un nivel econ?mico sin recedentes, los cambios en la legislaci?n fiscal y de familia (que han minado la posici?n ?nica del matrimonio),el individualismo, el igualitarismo entre sexos?, y as? sucesivamente, y algunos expertos consideran que las fuerzas culturales, econ?micas y pol?ticas que se han aliado contra el matrimonio son tan poderosas que hacen de toda resistencia un esfuerzo vano. Desde su punto de vista, el matrimonio en Europa (y de hecho en Occidente) no tiene futuro como la principal instituci?n de afianzamiento de la vida adulta y como contexto ideal para la reproducci?n biol?gica y social de las generaciones futuras en el continente europeo.

Espero que se equivoquen. Despu?s de todo, este libro demuestra que una cultura matrimonial fuerte y saludable es indispensable para el bienestar social, econ?mico y psicol?gico de las comunidades, de los adultos y, especialmente, de los ni?os. Si los ciudadanos europeos, las instituciones c?vicas y los gobiernos desean legar a la posteridad una sociedad humana y ordenada, tienen que pensar con creatividad y actuar con rapidez para fortalecer la instituci?n del matrimonio.

Porque, como se demuestra en este libro, el futuro de la Uni?n Europea depende en gran medida de la calidad y estabilidad de las uniones europeas entre las madres y los padres de las generaciones futuras.

Veintis?is conclusiones a primera vista

Familia

1. El matrimonio facilita las relaciones de padre y madre con sus hijos.
2. Cohabitaci?n no es igual a matrimonio.
3. Los hijos educados fuera del matrimonio son m?s proclives a divorciarse o convertirse en padres solteros.
4. El matrimonio es una instituci?n pr?cticamente universal.
5. El compromiso matrimonial mejora la calidad de las relaciones de la pareja y de ?sta con los hijos.
6. El matrimonio tiene importantes consecuencias biol?gicas para ni?os y adultos.

Factores econ?micos

7. El divorcio y los nacimientos fuera del matrimonio incrementan el riesgo de pobreza tanto para los hijos como para sus madres.
8. Las parejas casadas son m?s solventes que las parejas de hecho o las familias monoparentales.
9. El matrimonio reduce la pobreza y las carencias materiales de las mujeres menos privilegiadas y de sus hijos.
10. Las minor?as ?tnicas tambi?n se benefician del matrimonio.
11. Los hombres casados ganan m?s dinero que los solteros con formaci?n y perfiles profesionales semejantes.
12. El divorcio (o el no llegar a casarse) incrementa el riesgo de fracaso escolar en los hijos.
13. El divorcio reduce la probabilidad de los hijos de conseguir un t?tulo universitario y trabajos de alto reconocimiento.

Salud y longevidad

14. Los ni?os que viven con sus propios padres gozan de mejor salud f?sica y de una mayor esperanza de vida que los que viven en otros entornos.
15. Los hijos de matrimonios tienen un riesgo de mortalidad infantil mucho menor.
16. Adultos y adolescentes abusan menos del alcohol y de otras drogas dentro del marco matrimonial.
17. Las personas casadas, especialmente los hombres, tienen una mayor esperanza de vida.
18. El matrimonio supone una mejor salud, y menos lesiones y discapacidades, tanto para hombres como para mujeres.
19. El matrimonio conlleva una mejor salud entre minor?as y grupos sociales desfavorecidos.

Salud mental y bienestar emocional

20. Los hijos de padres divorciados sufren m?s ansiedad psicol?gica y m?s enfermedades ps?quicas.
21. El divorcio parece incrementar el riesgo de suicidio.
22. Las madres casadas sufren menos depresiones que las solteras o las que forman parejas de hecho.

Delito y violencia dom?stica

23. Los varones educados en familias monoparentales tienen m?s tendencia a caer en comportamientos delictivos.
24. El matrimonio reduce el riesgo de que los adultos se conviertan en agentes o v?ctimas del delito.
25. Las mujeres casadas son menos v?ctimas de la violencia dom?stica que las solteras con pareja.
26. Los ni?os que no viven con sus dos padres biol?gicos tienen mayor riesgo de sufrir malos tratos.

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Publicado por mario.web @ 13:22
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