S?bado, 26 de febrero de 2011
Libro de Poes?a de Guillermo Urbizu. El anhelo m?s alto del hombre es amar y ser amado. Esa es la esencia del libro que aqu? les presento
?
Entre dos infinitos
Entre dos infinitos
Dos infinitos: Dios y el hombre. Porque tambi?n el hombre es, por filiaci?n, infinito. Y entre uno y otro todo lo que forma parte de nuestra vida. Nuestros amores, nuestros sufrimientos, nuestras alegr?as, nuestro trabajo, nuestros amigos? Todo. Y ?entre dos infinitos? germina tambi?n la poes?a: signo de la inmortalidad del hombre, de la santidad de las cosas. Ahora que tanto se olvida la sacralidad de la vida.

Las palabras van adquiriendo una cadencia y una armon?a. En lo de cada d?a. En lo m?s sencillo, en lo normal, pero con vertical perspectiva -verso sobre verso-, en lo m?s alto de la consciencia que significa saberse amado. Y los poemas nos van traduciendo el silencio y la trascendencia de nuestra respiraci?n.

Hac?a m?s de veinte a?os que no escrib?a ning?n poema. Y de un tir?n escrib? ?El v?rtigo de la vida?. Y otros m?s. Me pillaron como desprevenido. No me lo pod?a creer. Al principio los poemas eran breves, de tono m?s l?rico, pero seg?n iba transcurriendo el libro iba creciendo el caudal de cada poema. Los poemas se alargaban y lo l?rico se tornaba m?s eleg?aco. Con un fondo claramente religioso.

Forma parte indisoluble de m?: creo. Y como creo, amo. Y como amo, escribo. Y escribo porque rezo lo que miro y lo que siento. Percibo la emoci?n de los sentidos desplegados en la belleza. Percibo la eclosi?n de la luz en el tiempo. Por eso hay poemas en este libro m?o que son verdaderas oraciones. Pero yo me pregunto: ?Qu? poema no lo es? ?Qu? poema no es plegaria, s?plica, oraci?n?

Soy consciente de que el libro no es para nada perfecto. (Perfecto s?lo es Dios). Ni siquiera tiene una mil?sima de perfecci?n. Pero en su imperfecci?n est? su gracia, aquello que m?s puede interesar al lector. El incremento lo pone Dios -estoy seguro- en cada alma que tenga el atrevimiento de leer Entre dos infinitos. El poeta no acaba de comprender que es el instrumento de algo mucho m?s importante, que s?lo desde su humildad se puede vislumbrar lo infinito (?qu? bien lo supo ver Eliot!), ese sentido de la revelaci?n y de la belleza.

Releo el libro. En el humus de su alfabeto encuentro el sustrato de tantos poetas queridos. Incluso amigos. Colinas y Unamuno, Siles y Salinas, D?Ors y Cernuda? Y el citado Eliot, y Lope, y Juan Ram?n, y Rilke, y San Juan de la Cruz, y Rosales. Y tantos m?s que conforman mi verdadera po?tica, la urdimbre con la que durante a?os y a?os he ido tejiendo mi mundo espiritual, lo m?s ?ntimo de mi personalidad.

Me gustar?a que el lector se quedar? con una idea madre. El anhelo m?s alto del hombre es amar y ser amado. Esa es la esencia del libro que aqu? les presento. Pero creo que tambi?n de toda la poes?a. Porque no otro es el af?n m?s puro de nuestra vida.

Publicado por mario.web @ 13:28
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios