S?bado, 26 de febrero de 2011



Las autopistas y las carreteras se llenan de coches durante los meses de verano, sobre todo con motivo de las vacaciones. Esto significa tambi?n un aumento de accidentes. Por esto me parece muy oportuno pensar un poco en el deber c?vico y moral de conducir observando las normas de tr?fico, con prudencia y con sentido de solidaridad con todas las dem?s personas.?

Hay un motivo de actualidad para hacer esta invitaci?n. Es la noticia, recogida por los medios de comunicaci?n, de que la Iglesia cat?lica promueve un dec?logo para los buenos conductores. ?Acaso el C?digo de circulaci?n interesa tambi?n a la Iglesia cat?lica?, se puede preguntar el lector. Y la respuesta podr?a ser: ?Y por qu? no??

Si no se puede separar la fe y la vida, la fe tambi?n tiene algo que decir sobre la manera de conducir, un hecho en el cual puede estar en juego la vida propia y la de los dem?s. El tr?fico es una realidad de la vida de cada d?a y sus efectos sobre la vida de muchas personas pueden ser dram?ticos, dada la proliferaci?n de accidentes que, como nos dicen los expertos, se deben a menudo a errores humanos: velocidad excesiva, adelantamientos prohibidos, no respeto de las se?ales de tr?fico, exceso de alcohol, etc.?

El Consejo Pontificio para las Personas Migrantes, poco antes de las vacaciones de este a?o, ha publicado un texto de 40 p?ginas sobre los comportamientos en el tr?fico. El texto subraya que a menudo se da un instinto de dominaci?n en la persona que se pone al volante de su veh?culo. "El autom?vil -escribe- es f?cilmente utilizado por su propietario como un signo de ostentaci?n personal, como un medio para eclipsar a los dem?s y provocar en ellos sentimientos de envidia. Sobre su veh?culo, la persona proyecta "la afirmaci?n de su ego", hecho que comporta desequilibrios, que a veces se pueden situar "en el l?mite de la patolog?a". El dec?logo lo resume as? en el punto quinto: "El autom?vil no ha de ser una expresi?n de poder y dominaci?n, ni un instrumento de pecado".?

El documento del Vaticano dice que es necesaria, en el tr?fico, "una cultura en favor de la vida". La vida y la salud f?sica son bienes preciosos confiados por Dios a cada persona. Hemos de cuidarlos razonablemente, teniendo en cuenta las necesidades de los dem?s y el bien com?n. Por esto, el primer punto del dec?logo del buen conductor recuerda que hay que cumplir el quinto mandamiento de la ley de Dios, que dice: "No matar?s".?

Este mandamiento se concreta en el segundo punto: "La carretera ha de ser un instrumento de comuni?n entre las personas y no de da?o moral". En los puntos siguientes, el dec?logo recomienda cosas tan concretas como ?stas: "Procura que la cortes?a, la correcci?n y la prudencia te ayuden a superar las situaciones imprevistas; "s? caritativo y ayuda al pr?jimo que est? en situaci?n de necesidad, en especial si el pr?jimo es v?ctima de un accidente". Y esta otra que, de cumplirse, podr?a reducir mucho la accidentalidad: "Convence caritativamente a los j?venes y a los no tan j?venes de que no se pongan al volante cuando no est?n en condiciones de hacerlo".?

El dec?logo formula estos otros mandamientos de clara tradici?n cristiana: "Apoya a los familiares de v?ctimas de accidentes"; "re?ne en el momento oportuno al conductor culpable con su v?ctima, para que puedan vivir la experiencia liberadora del perd?n"; "en la carretera, protege al m?s d?bil"; y, finalmente, "si?ntete t? mismo responsable de los dem?s?.?

As? pues, no somos responsables s?lo de nuestra propia vida, sino tambi?n de la de los dem?s; tanto nuestra vida como la de los dem?s son de Dios. Por esto, conducir bien es sin?nimo de solidaridad; es un deber de justicia y de caridad.?

+ Llu?s Mart?nez Sistach?
Arzobispo metropolitano de Barcelona


Publicado por mario.web @ 17:54
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