S?bado, 26 de febrero de 2011

Fuente:?www.iesvs.org?
Autor: S.S. Benedicto XVI?

La continuaci?n del Vaticano II recuerda a Benedicto XVI el "caos total" que sigui? al Concilio di Nicea, el primero de la historia. Pero de aquel tormentoso Concilio vino el "Credo". ?Y hoy? He aqu? lo que respondi? el Papa a lo sacerdotes de Belluno, Feltre y Treviso:?

"Yo tambi?n he vivido los tiempos del Concilio Vaticano II, estando en la bas?lica de San Pedro con grande entusiasmo y viendo c?mo se abr?an nuevas puertas. Parec?a realmente ser el nuevo Pentecost?s, donde la Iglesia pod?a nuevamente convencer a la humanidad. Despu?s del alejamiento del mundo de la Iglesia en el siglo XIX y XX, parec?a que se reencontraban de nuevo Iglesia y mundo que renac?a nuevamente un mundo cristiano y una Iglesia del mundo y verdaderamente abierta al mundo.?

Hab?amos esperado tanto, pero las cosas en realidad se revelaron m?s dif?ciles. Sin embargo permanece la gran herencia del Concilio, que ha abierto un camino nuevo y es siempre una "carta magna" del camino de la Iglesia, muy esencial y fundamental.?

?Pero por qu? sucedi? eso? Primero quisiera comenzar con una observaci?n hist?rica. Los tiempos de un postconcilio son casi siempre muy dif?ciles. Despu?s del gran Concilio de Nicea - que para nosotros es realmente el fundamento de nuestra fe, de hecho nosotros confesamos la fe formulada en Nicea - no naci? una situaci?n de reconciliaci?n y de unidad como hab?a esperado Constantino, promotor de tan grande Concilio, sino una situaci?n realmente ca?tica de luchas de todos contra todos.?

San Basilio en su libro sobre el Esp?ritu Santo compara la situaci?n de la Iglesia despu?s del Concilio de Nicea a una batalla naval en la noche, donde nadie conoce m?s al otro, sino que todos se enfrentan a todos. Era realmente una situaci?n de caos total: as? describe con colores fuertes el drama del postconcilio, del post Nicea, san Basilio?

Despu?s, luego de 50 a?os, para el primer Concilio de Constantinopla, el emperador invita a Gregorio Nacianceno a participar en el concilio y san Gregorio Nacianceno responde:?No, no voy, porque conozco estas cosas, se que de todo concilio nacen s?lo confusi?n y batalla, por lo tanto no voy.?Y no fue.?

Por tanto no es ahora, en retrospectiva, una sorpresa as? de grande como era en el primer momento para todos nosotros digerir el Concilio, este gran mensaje. Introducirlo en la vida de la Iglesia, recibirlo, as? que se haga vida de la Iglesia, asimilarlo en las diversas realidades de la Iglesia es un sufrimiento, y s?lo en el sufrimiento se realiza tambi?n el crecimiento. Crecer es siempre tambi?n sufrir, porque es salir de un estado y pasar a otro.?

Y en el concierto del postconcilio debemos constatar que hay dos grandes censuras hist?ricas.?

La primera es la censura del ’68, el inicio o la explosi?n - osar?a decir - de la gran crisis cultural de Occidente. Hab?a desaparecido la generaci?n de la posguerra, una generaci?n que despu?s de todas las destrucciones y viendo el horror de la guerra del pelearse, y constatando el drama de las grandes ideolog?as que hab?an realmente conducido a las personas hacia el abismo de la guerra, hab?amos redescubierto las ra?ces cristianas de Europa y hab?amos comenzado a reconstruir Europa con estas grandes inspiraciones.?

Pero terminada esta generaci?n se ve?an tambi?n todos los fracasos, las lagunas de esta reconstrucci?n, la gran miseria en el mundo, y as? comienza y explota la crisis de la cultura occidental, dir?a una revoluci?n cultural que quiere cambiar radicalmente todo. Dice: en dos mil a?os de cristianismo no hemos creado el mundo mejor, debemos comenzar de cero en modo absolutamente nuevo. El marxismo parece la receta cient?fica para crear finalmente el mundo nuevo.?

En este - digamos - grave, gran enfrentamiento entre la nueva, sana modernidad querida por el Concilio y la crisis de la modernidad, todo se hace dif?cil como ocurri? despu?s del primer Concilio de Nicea.?

Una parte era de la opini?n que esta revoluci?n cultural era lo que hab?a querido el Concilio. Identificaba esta nueva revoluci?n cultural marxista como la voluntad del Concilio. Dec?a: este es el Concilio; en la letra y textos son todav?a un poco anticuados, pero detr?s de las palabras escritas est? este "esp?ritu", esta es la voluntad del Concilio, as? debemos proceder. Y por otra parte, naturalmente, la reacci?n: as? est?n destruyendo la Iglesia.?

La reacci?n - digamos - absoluta contra el Concilio, la anticonciliaridad, y - digamos - la t?mida, humilde b?squeda de c?mo realizar el verdadero esp?ritu del concilio. Es como dice un proverbio: "si se cae un ?rbol hace mucho ruido, si crece una selva no se escucha nada", durante estos grandes rumores del progresismo equivocado y del anticonciliarismo absoluto crec?a muy silenciosamente, con tanto sufrimiento y tambi?n con tantas p?rdidas en la construcci?n de un nuevo pasaje cultural, el camino de la Iglesia.?

Y despu?s la segunda censura en el ’89, la ca?da de los regimenes comunistas. Pero la respuesta no fue el regreso a la fe, como se pod?a quiz? esperar, no fue el redescubrimiento que precisamente la Iglesia con el Concilio aut?ntico hab?a dado respuesta. Por el contrario, la respuesta fue el escepticismo total, la llamada post-modernidad. Nada es verdad, cada uno debe ver c?mo vive.?

Se afirma un materialismo, un escepticismo pseudo-racionalista ciego que termina en la droga, termina en todos esos problemas que conocemos y de nuevo cierra los caminos a la fe, porque es as? de simple, as? de evidente: no, no hay nada de verdad; la verdad es intolerante, no podemos seguir este camino.?

En este contexto de dos rupturas culturales, la primera, la revoluci?n cultural del ’68, la segunda, la ca?da en el nihilismo despu?s del ’89, la Iglesia con humildad, entre las pasiones del mundo y la gloria del Se?or, toma su camino.?

Por este camino debemos crecer con paciencia y debemos ahora en un modo nuevo aprender que cosa quiere decir renunciar al triunfalismo.?

El Concilio hab?a sostenido renunciar al triunfalismo - y hab?a pensado al Barroco, a todas estas grandes culturas de la Iglesia. Se dijo: comencemos en modo moderno, nuevo. Pero hab?a crecido otro triunfalismo, el de pensar: ahora nosotros hacemos las cosas, nosotros hemos encontrado el camino y por este camino encontramos el mundo nuevo.?

Pero la humildad de la Cruz, del Crucificado excluye precisamente este triunfalismo. Debemos renunciar al triunfalismo seg?n el cual ahora nace realmente la gran Iglesia del futuro. La Iglesia de Cristo es siempre humilde y precisamente as? es grande y alegre.?

Me parece muy importante que ahora podamos ver con ojos abiertos cuanto de positivo ha crecido tambi?n en el postconcilio: en la renovaci?n de la liturgia, en los s?nodos, s?nodos romanos, s?nodos universales, s?nodos diocesanos, en las estructuras parroquiales, en la colaboraci?n, en las nuevas responsabilidades de los laicos, en la gran corresponsabilidad intercultural e intercontinental, en una nueva experiencia de la catolicidad de la Iglesia, de la unanimidad que crece en humildad y sin embargo es la verdadera esperanza del mundo.?

Y as? debemos, me parece, redescubrir la gran herencia del Concilio, que no es un "esp?ritu" reconstruido detr?s de los textos, sino son precisamente los grandes textos conciliares vueltos a leer hoy con la experiencia que hemos tenido y que han dado fruto en tantos movimientos, en tantas nuevas comunidades religiosas.?

A Brasil llegu? sabiendo como se expand?an las sectas y como parece un poco esclerotizada la Iglesia cat?lica; pero una vez all? he visto que casi cada d?a en Brasil nace una nueva comunidad religiosa, nace un nuevo movimiento, no s?lo crecen las sectas. Crece la Iglesia con nuevas realidades plenas de vitalidad, que no llenan las estad?sticas - esta es una esperanza falsa, la estad?stica no es nuestra divinidad - sino crecen en los ?nimos y crean la alegr?a de la fe, crean presencia del Evangelio, crean as? tambi?n verdadero desarrollo del mundo y de la sociedad.?

Por lo tanto me parece que debemos aprender la gran humildad del Crucificado, de una Iglesia que es siempre humilde y siempre contrastada por los grandes poderes econ?micos, militares, etc. Pero debemos aprender, junto con esta humildad, tambi?n el verdadero triunfalismo de la catolicidad que crece en todos los siglos. Crece tambi?n hoy la presencia del Crucificado resucitado, que tiene y conserva sus heridas.?

Est? herido, pero precisamente as? renueva el mundo, da su soplo que renueva tambi?n a la Iglesia no obstante toda nuestra libertad. En este conjunto de humildad de la Cruz y de la alegr?a del Se?or resucitado, que en el Concilio nos ha dado un gran indicador de camino, podemos seguir adelante con alegr?a y llenos de esperanza."?Benedicto XVI a lo sacerdotes de Belluno, Feltre y Treviso, durante sus vacaciones en los Alpes en el verano del 2007?

Para conocer con mayor profundidad el pensamiento de Benedicto XVI acerca del Concilio Vaticano II, se puede consultar su discurso a la curia romana del 22 diciembre del 2005, sobre la interpretaci?n del Concilio Vaticano II "Despierta, hombre..."?haciendo click aqu??


Publicado por mario.web @ 19:45
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