Mi?rcoles, 16 de marzo de 2011

OBRA PONTIFICIA PARA LAS VOCACIONES ECLESIASTICAS
NUEVAS VOCACIONES
PARA UNA NUEVA EUROPA

(In verbo tuo...)
Documento final del Congreso Europeo
sobre las Vocaciones al Sacerdocio y a la Vida Consagrada
en Europa
Roma, 5-10 de mayo de 1997
*
Preparado por las Congregaciones para la Educaci?n Cat?lica,
para las Iglesias Orientales,
para los Institutos de Vida Consagrada
y las Sociedades de Vida Apost?lica

INTRODUCCION
Damos gracias a Dios

1. Bendito sea Dios Omnipotente que ha bendecido la tierra de Europa con toda clase de bendiciones espirituales, en Cristo y en el Esp?ritu (cfr. Ef 1,3).
Le damos gracias por haber llamado desde el comienzo de la era cristiana a este continente a ser centro de irradiaci?n de la buena nueva de la fe, y a manifestar en el mundo su paternidad universal. Le damos gracias porque ha bendecido esta tierra con la sangre de los m?rtires y el don de innumerables vocaciones al sacerdocio, al diaconado, a la vida consagrada en sus distintas formas, a la vida mon?stica y a los institutos seculares. Le damos gracias porque su Santo Esp?ritu no cesa todav?a hoy de llamar a los hijos de esta Iglesia a ser heraldos del mensaje de salvaci?n en cualquier parte del mundo, y a otros, adem?s, a dar testimonio de la verdad del Evangelio que salva, en la vida matrimonial y profesional, en la cultura y en la pol?tica, en las artes y en el deporte, en las relaciones humanas y de trabajo, a cada uno seg?n el don y misi?n recibidos. Le damos gracias porque El es la voz que llama y da el valor de responder, el pastor que conduce y sostiene la fidelidad de cada d?a, camino, verdad y vida para todos los llamados a realizar en s? mismos el plan del Padre.

El Congreso Europeo Vocacional
2. Reunidos en Roma, del 5 al 10 de mayo de 1997, para el Congreso sobre las Vocaciones al Sacerdocio y a la Vida Consagrada en Europa,(1) pusimos en manos del Due?o de las mies los trabajos del Congreso, pero sobre todo el ansia de la Iglesia que est? en Europa, en este tiempo dif?cil y tambi?n formidable, junto al agradecimiento a Dios que es fuente de toda consolaci?n y autor de cada vocaci?n.

Reunidos en Roma confiamos a Mar?a, imagen perfecta de la criatura llamada por el Creador, a quienes Dios, tambi?n hoy, contin?a llamando. A los Santos Pedro y Pablo y a todos los santos y m?rtires de ?sta y de cada ciudad e Iglesias europeas, del pasado y del presente, confiamos ahora este documento. Que logre expresar y compartir aquella riqueza que nos fue dada en los d?as de la asamblea romana, as? como en otro tiempo los m?rtires y santos dieron testimonio del amor del Eterno.

El Congreso, en efecto, fue un acontecimiento de gracia: el compartir fraterno, la profundizaci?n doctrinal, el encuentro de los varios carismas, el intercambio de la diversas experiencias y trabajos llevados a cabo en las Iglesias del Este y del Oeste enriquecieron a todos y cada uno. Confirmaron en los participantes la voluntad de continuar trabajando con pasi?n en el campo vocacional, a pesar de la precariedad de los resultados en algunas Iglesias del viejo continente.

La fuerza de la esperanza
3. Desde el Documento de trabajo del Congreso a las Proposiciones finales, desde el Discurso del Santo Padre a los participantes al Mensaje para las comunidades eclesiales, desde las intervenciones en el aula a las discusiones en los grupos de estudio, desde los intercambios informales a los testimonios, hubo como un hilv?n que uni? entre ellos todos los actos y cada uno de los momentos de este Congreso: la esperanza. Una esperanza m?s fuerte que todo temor y toda duda, esperanza que sostuvo la fe de nuestros hermanos de las Iglesias del Este en los tiempos en que lo dif?cil y arriesgado era creer y esperar, y que ahora se ve premiada con una nueva floraci?n de vocaciones, como fue atestiguado en el Congreso.

A estos hermanos estamos profundamente agradecidos, como a todos los creyentes que contin?an dando testimonio de que la ? esperanza es el secreto de la vida cristiana y el h?lito absolutamente necesario para la misi?n de la Iglesia y, en especial, para la pastoral vocacional (...). Se precisa, pues, hacerla renacer en los sacerdotes, en los educadores, en las familias cristianas, en las Familias religiosas, en los Institutos seculares; en suma, en todos aquellos que deben servir la vida cercanos a las nuevas generaciones ?.(2)

Os escribimos a vosotros, ni?os, adolescentes y j?venes...
4. Afianzados en esta esperanza nos dirigimos, ante todo a vosotros, ni?os, adolescentes y j?venes para que en la elecci?n de vuestro futuro acoj?is el proyecto que Dios tiene sobre vosotros: s?lo ser?is felices y plenamente realizados si os dispon?is a realizar el plan del Creador sobre la criatura. ?Cu?nto desear?amos que este escrito fuese como una carta dirigida a cada uno de vosotros, en la que pudieseis sentir, con la ayuda de vuestros educadores, la solicitud de la madre-Iglesia para cada uno de sus hijos, esa solicitud tan particular que una madre tiene para sus hijos m?s peque?os. Una carta en la que pod?is reconocer vuestros problemas, la preguntas que anidan en vuestro coraz?n joven y las respuestas que vienen de Aqu?l que es el amigo perennemente joven de vuestras almas, ?el ?nico que os puede decir la verdad! Sabedlo, queridos j?venes, la Iglesia sigue ansiosa vuestros pasos y vuestras opciones. Y qu? hermoso ser?a si esta carta suscitase en vosotros alguna respuesta, para un di?logo continuo con quien os gu?a...

...a vosotros, padres y educadores
5. Llenos de la misma esperanza nos dirigimos a vosotros padres, llamados por Dios a colaborar con su voluntad de transmitir la vida, y a vosotros educadores, docentes, catequistas y animadores, llamados por Dios a colaborar de varias formas en su designio de educar para la vida. Querr?amos deciros cu?nto aprecia la Iglesia vuestra vocaci?n, y cu?nto se conf?a a ella para promover la vocaci?n de vuestros hijos y alumnos y una verdadera y aut?ntica cultura vocacional.

Vosotros, padres, sois tambi?n los primeros y naturales educadores vocacionales, mientras que vosotros, educadores, no sois s?lo instructores que orientan en las opciones existenciales: est?is llamados, tambi?n, a transmitir la vida a las j?venes existencias que abr?s al futuro. Vuestra fidelidad a la llamada de Dios es mediaci?n preciosa e insustituible para que vuestros hijos y alumnos puedan descubrir su vocaci?n personal, para que ? tengan vida y la tengan en abundancia ? (Jn 10,10).

...a vosotros, pastores y presb?teros, consagrados y consagradas...
6. Siempre con la esperanza en el coraz?n nos dirigimos a vosotros, sacerdotes, y a vosotros, consagrados y consagradas, en la vida religiosa y en los institutos seculares. Quienes hab?is o?do una particular llamada para seguir al Se?or en una vida totalmente dedicada a El, est?is, tambi?n, particularmente llamados, todos sin excepci?n alguna, a testimoniar la belleza del seguimiento.

Sabemos cu?n dif?cil es hoy esta propuesta y cu?n halagadora la tentaci?n del desaliento cuando el trabajo parece in?til. ? La pastoral vocacional constituye el ministerio m?s dif?cil y m?s delicado ?.(3) Pero tambi?n querr?amos recordar que no hay nada m?s a prop?sito que un testimonio apasionado de la propia vocaci?n para hacerla atractiva. Nada es m?s l?gico y coherente en una vocaci?n que engendrar otras vocaciones, lo que os convierte, con todo derecho, en ? padres ? y ? madres ?. En particular, querr?amos con este documento dirigirnos no s?lo a quien tiene la tarea expl?cita de la promoci?n vocacional, sino tambi?n a quien no tiene un empe?o directo en ella, o a quien cree no tener ninguna obligaci?n al respecto.

Quisi?ramos recordaros que s?lo un testimonio coral hace eficaz la animaci?n vocacional, y que la crisis vocacional va unida, ante todo, a la falta de responsabilidad de alg?n testimonio que hace d?bil el mensaje. En una Iglesia toda vocacional, todos son animadores vocacionales. Dichosos vosotros, si sab?is decir con vuestra vida que servir a Dios es hermoso y satisfactorio, y descubrir que en El, el Viviente, se esconde la identidad de cada viviente (cfr. Col 3,3).

...a todo el pueblo de Dios que est? en Europa...
7. En fin, querr?amos ser ? samaritanos de la esperanza ? para aquellos hermanos y hermanas con los que compartimos la fatiga del camino. Querr?amos dirigir a todo el pueblo de Dios, en esta vieja y bendita tierra, en las Iglesias del Este y del Oeste, el mismo mensaje de esperanza. De aqu?, hace tiempo, parti? la difusi?n del anuncio de la buena nueva, gracias al valor de muchos evangelizadores, que pagaron incluso con la sangre su testimonio. Tambi?n hoy, as? lo queremos creer, el Esp?ritu del Padre sigue llamando.

El env?a por los derroteros del mundo a los hijos de esta tierra generosa de profundas ra?ces cristianas, pero necesitada ella misma de nueva evangelizaci?n y de nuevos evangelizadores. Tambi?n nosotros, ahora, nos presentamos al Se?or, como un tiempo los Ap?stoles, conscientes de nuestra pobreza y de las necesidades de esta Iglesia: ? Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada ? (Lc 5,5).

Pero queremos, sobre todo, ? en tu palabra ?, creer y esperar que, como entonces, el Se?or puede llenar tambi?n hoy con una pesca milagrosa las barcas de sus ap?stoles y hacer de cada creyente un pescador de hombres.

Desde el Congreso a la vida
8. El fin, por tanto, del presente documento es compartir con todos vosotros el tiempo de gracia que fue el Congreso. Sin pretender hacer una s?ntesis exhaustiva del mismo, ni creer haber elaborado un tratado sistem?tico sobre la vocaci?n, querr?amos fraternalmente poner a disposici?n de toda la Iglesia que est? en Europa o fuera de Europa, en sus diferentes denominaciones cristianas, los frutos m?s significativos del Congreso mismo.
El estilo tratar? de expresar lo mejor posible la voluntad de hacernos entender por todos, puesto que todos indistintamente est?n llamados a realizar la propia vocaci?n y a promover la del que est? a su vera.
Procurar?, sobre todo, unir entre s? reflexi?n teol?gica y pr?ctica pastoral, propuesta te?rica y orientaci?n pedag?gica, a fin de ofrecer una ayuda concreta a cuantos trabajan en la animaci?n vocacional.
No pretendemos, en modo alguno, decirlo todo, no s?lo por no repetir lo que otros documentos ya han dicho al respecto,(4) sino para permanecer abiertos al misterio, misterio que envuelve la vida y la llamada de cada ser humano, misterio que es tambi?n camino de discernimiento vocacional y que s?lo en el momento de la muerte se completar?. O la pastoral vocacional es mistag?gica, y, por tanto, parte una y otra vez del Misterio (de Dios) para llevar al misterio (del hombre), o no es tal pastoral.

Las partes del documento

9. En concreto, el presente documento sigue la l?gica que orient? los trabajos del Congreso: de lo concreto de la existencia a la reflexi?n, para volver otra vez a lo concreto de la existencia. Es con la realidad de cada d?a con lo que debe medirse la pastoral vocacional. Por consiguiente, iniciaremos presentando la situaci?n, para, despu?s, analizar el temavocacional desde el punto de vista teol?gico, y dar, as?, un fundamento y una indispensable estructura de referencia a todo lo dicho.

A continuaci?n, viene la parte m?s pr?ctica: de tipo pastoral, ante todo, o de grandes estrategias que poner en pr?ctica; y luego de tipo m?s pedag?gico. Ser? ?til para trazar al menos algunas pistas orientadoras sobre el plan del m?todo y de la pr?ctica diaria. Y quiz? sea precisamente este aspecto el m?s deficiente y, al mismo tiempo, el m?s deseado por los agentes pastorales.

NOTAS
(1) Al Congreso asistieron 253 delegados provenientes de 37 naciones europeas y representantes de los diversos sectores vocacionales (laicos, consagrados, sacerdotes, obispos), con la presencia tambi?n de algunos representantes de las Iglesias hermanas (Protestantes, Ortodoxos y Anglicanos).
(2) Obra Pontificia para las Vocaciones Eclesi?sticas, La pastoral de las vocaciones en las Iglesias particulares de Europa. Documento de trabajo del Congreso sobre las vocaciones al Sacerdocio y a la Vida Consagrada en Europa, Roma 1996, n. 88. Dicho documento se citar? con las siglas IL (Instrumentum laboris).
(3) Ibidem, 15.
(4) Consultar, entre otros, Desarrollo del cuidado pastoral de las vocaciones en las Iglesias particulares, experiencias del pasado y programas para el futuro. Documento conclusivo del II Congreso Internacional de Obispos y otros responsables de las vocaciones eclesi?sticas (preparado por las Congregaciones para las Iglesias Orientales, para los Religiosos y los Institutos Seculares, para la Evangelizaci?n de los Pueblos, para la Educaci?n Cat?lica), Roma, 10-16V1981; Obra Pontificia para las Vocaciones Eclesi?sticas, Desarrollo de la pastoral de las vocaciones en las Iglesias particulares (preparado por las Congregaciones para la Educaci?n Cat?lica y para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apost?lica), Roma 1992; Declaraci?n final del I Congreso Continental latinoamericano sobre las Vocaciones, Itaic? 1994 (publicada en ? Seminarium ?, 19943, pp. 643-645).


Publicado por mario.web @ 2:01
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