S?bado, 19 de marzo de 2011

Es hermoso, es de almas grandes, vivir con honestidad. Quien asume principios de justicia, quien vive seg?n una ?tica verdadera, enriquece su existencia, promueve el bien entre los hombres, ofrece al mundo el tesoro de su ejemplo y de su amor.

Pero muchos se sienten inc?modos ante la honestidad. Por eso, defender los principios ?ticos lleva no pocas veces a sufrir cr?ticas, discriminaciones, ataques m?s o menos directos, o incluso la c?rcel o la muerte.

A lo largo de los siglos, muchos hombres y mujeres han sido perseguidos por defender sus convicciones m?s profundas. Ya en el Antiguo Testamento leemos historias como la de los siete hijos de una mujer jud?a que sent?an un profundo amor por la Ley de su Dios: prefirieron la muerte bajo el tirano Ant?oco que la vida en la injusticia (2Mac 7,1-42).

El caso de Juan el Bautista nos impresiona profundamente. No tuvo miedo en decirle al rey Herodes que estaba en pecado grave de adulterio. Por eso sufri? el martirio, y con su sangre testimoni? que hay normas que valen para todos, incluso para los tiranos.

El obispo san Estanislao (1058-1079) fue asesinado a los 31 a?os por haber recriminado al rey Boleslao II de Polonia sus injusticias y pecados. Estanislao tuvo valor, porque sab?a que es noble la vida de quien advierte por amor al hermano para que se corrija de sus faltas, mientras que es miserable la vida de quien calla por miedo, para conservar algo de riquezas, para ?sobrevivir? un poco m?s de tiempo en esta tierra pasajera...

En tiempos recientes, millones de bautizados sufrieron el martirio, la c?rcel, la p?rdida de sus bienes y derechos, por oponerse a gobiernos dictatoriales, como los que nacieron del comunismo, del fascismo y del nacismo. Prefirieron denunciar la injusticia y la inmoralidad de ideolog?as y gobiernos opresores a vivir c?modamente sometidos a los dictadores de turno.

Todav?a hoy son perseguidos miles de cat?licos. Creer en Cristo y vivir la ?tica del Evangelio no ser? nunca f?cil. Defender los principios de la justicia social, de la ?tica matrimonial, del respeto a la vida contra los defensores del aborto o del infanticidio, de la dignidad de los pobres y de los enfermos, ser? el ?motivo? que les har? sufrir la persecuci?n. Tal vez ser? una persecuci?n sutil (como la que se realiza a trav?s de calumnias y mentiras con la ayuda de algunos medios de comunicaci?n social). En otros casos se tratar? de persecuciones descaradas: denuncias ante tribunales, agresiones f?sicas, arrestos arbitrarios, leyes que impiden a los cristianos manifestar sus propias convicciones en la vida p?blica.

Cristo nos advirti? que ser?amos odiados por el mundo. Pero tambi?n nos consol? con palabras que s?lo pueden venir de Dios: ?En el mundo tendr?is tribulaci?n. Pero ??nimo!: yo he vencido al mundo? (Jn 16,33). A pesar de la fuerza de quienes quieren ahogar la voz de la Iglesia, de quienes buscan imponer como algo normal comportamientos sexuales, econ?micos, pol?ticos o individuales que no respetan la verdad sobre el hombre y sobre sus deberes y derechos, la fuerza de nuestros principios prevalecer?.

La ?ltima palabra de la historia no la tienen ni Ant?oco, ni Herodes, ni Boleslao, ni Hitler, ni Stalin, ni Mao, ni los grupos de presi?n que dominan no pocos ?mbitos de nuestros estados. La ?ltima palabra la tienen el Amor, la Justicia y la Verdad. Un Amor que, entre nosotros, bautizados, tambi?n nos llevar? a perdonar a los enemigos y a tender la mano a quienes tanto da?o hicieron; y que necesitan, por lo mismo, mucha m?s misericordia para abrirse a la vida verdadera, al conocimiento de un Dios que es Padre de todos, del santo y del pecador. Que quiere, por lo mismo, que todos los hombres se salven a trav?s del conocimiento de la verdad (1Tm 2,4). Una verdad que tiene nombre e historia, que naci? y vivi? entre nosotros, que contin?a en su Iglesia y, especialmente, en la Eucarist?a. Una verdad que se llama Jesucristo, y que sostiene y da fuerzas a los millones de m?rtires que saben dar, con su vida, testimonio de los aut?nticos valores del esp?ritu.


Publicado por mario.web @ 8:43
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