S?bado, 19 de marzo de 2011

En 2001 apareci? en cine la primera parte de los X-men de Marvel. Para los que hab?an seguido de cerca los c?mics y las series en dibujos animados supuso una alegr?a inmensa: el papel se ?hac?a? de carne y hueso y los s?per poderes de las caricaturas se volv?an realidad gracias a los efectos especiales a trav?s de las modernas tecnolog?as capturadas por el celuloide. Ya a?os atr?s hab?an sido llevadas a la pantalla grande historias como las de Superman, Batman o la Mujer Maravilla, pero fue a partir del 2001 que las pel?culas de este g?nero se comenzaron a multiplicar de esta manera. Ah? est?n Spiderman, Catwoman, Los Cuatro Fant?sticos o las m?s recientes versiones de Batman o Superman.

Pero no, el hecho de que esos personajes capturasen tanto nuestra atenci?n no se deb?a ?nicamente a lo ?s?per? que eran. Hab?a algo m?s. El com?n denominador de todos, por lo menos de los buenos -y esos son los que mayormente atraen- es el bien que hac?an. Es verdad, tambi?n eran famosos pero la fama proced?a de esa fuente primaria: el bien obrado. Sus buenas acciones, la b?squeda de lo mejor para la humanidad, era el manantial de donde nac?a la admiraci?n a ellos debida. Quienes han le?do y abundado m?s en las historietas de papel saben que muchas de las ?vidas? de los s?per h?roes se apagan definitivamente en una lucha contra el enemigo que desea acabar con la humanidad. Mueren salvando a los hombres y por eso precisamente son h?roes.

Tristemente, todos esos personajes, meras proyecciones de lo que a muchos les hubiera gustado ser, permanecen en la frontera del mundo irreal, de un mundo imaginario que sencillamente no es.

Pero hay otro tipo de h?roes cuyos poderes no proceden de la imaginaci?n de ning?n ser humano ni su existencia est? condicionada a una historieta por muy de cine que sea. Sus acciones no se quedan en lo pasajero de la existencia en este mundo sino que miran a la eternidad de una vida plena y permanecen en continua tensi?n hacia ella. Muchos de ellos hoy ya no est?n en la tierra pero su huella permanece y es est?mulo para los h?roes que siguen existiendo. Son los m?rtires.

Por la sangre de la bimilenaria vida de la Iglesia cat?lica circulan los testimonios de hombres y mujeres que han dado su vida por la humanidad. De sus ojos no han salido rayos destructores capaces de derribar de un tir?n decenas de enemigos sino la expresi?n m?s fina de una mirada de amor y perd?n hacia los verdugos. De las manos de esos h?roes no han salido telara?as, garras o luces que pudieran liberarles de ese trance y s? en cambio se han unido en signo de oraci?n significando el deseo de encontrarse ya con el amado en persona. No, esos h?roes no son h?biles para provocar tormentas, convertirse en fuego, transmutarse moment?neamente en animales, echar hielo o hacerse invisibles. Sus poderes son la oraci?n, la firmeza de su fe y, sobre todo, su amor y confianza en Dios. Son tan humanos que precisamente por eso atrapan y admiran: por su sencillez, por poner con su ejemplo al alcance de todos la heroicidad.

?Qu? han hecho por la humanidad? Defender la libertad religiosa. ?Qu? les han dejado en legado a los hombres? La primac?a de Dios sobre todas las cosas. ?Por qu? han muerto as?? Porque prefirieron obedecer a Dios antes que a los hombres; porque optaron por la Verdad y no por suced?neo de ella o mentiras. ?Qu? lecci?n se puede obtener de su oblaci?n? La coherencia, la radicalidad, el abandono, el amor, el arrojo?

Estos h?roes no son s?lo del pasado. Est?n en nuestro hoy, son actuales, son nuestros contempor?neos. Ah? est?n China, Medio Oriente, Sud?n, Arabia donde el martirio, para los cat?licos, es cosa de todos los d?as. Ciertamente el martirio no siempre es cruento pero no deja de ser martirio. El siglo pasado fue, como en los primeros siglos del cristianismo, fecundo en m?rtires: M?xico, Espa?a, Europa del Este, Alemania. Y seguir?n existiendo. Seguir?n habiendo h?roes de carne y hueso mientras haya vida humana en esta tierra. Seguir?n habiendo generaciones, ej?rcitos de hombres y mujeres que defiendan al hombre muriendo por la fe en el ?nico Dios. Y es que no es una opci?n, es el ?nico camino si se acepta la radicalidad del Evangelio.

Hubiera sido interesante saber si Superman, Spiderman o Batman hubieran dado la vida tambi?n por Dios en los hombres. De haber sido as? no s?lo hubieran sido s?per h?roes a secas sin m?s gloria que la de aqu? abajo sino H?roes colmados con una corona eterna.


Publicado por mario.web @ 8:45
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios