S?bado, 19 de marzo de 2011

Fuente: Catholic.net
Autor: P. Jorge Loring

Quiero informarles a ustedes de un par de cosas que yo descubr? en mis primeros a?os de jesuita, y que a lo largo de la vida me han llenado de consuelo apost?lico. Por eso las conservo hasta hoy. Las practico hasta hoy. Y pienso seguir practic?ndolas.

Es el modo de ayudar a los moribundos, y el modo de ayudar a los difuntos: las dos partes que va a tener esta conferencia. Creo que la mejor obra de caridad que podemos hacer es ayudar a una persona a bien morir, y ayudar a un alma que est? en el purgatorio, que no puede hacer nada por ella misma, pero que desde aqu? le podemos ayudar much?simo. Pues vamos a ver si digo algo de esto.

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Primero: Ayudar a los moribundos.

Miren ustedes, evidentemente que los colegios son una gran obra. Y por eso la Iglesia defiende la ense?anza religiosa frente a todos esos que quieren barrer de Espa?a la ense?anza religiosa. Ella mantiene los colegios por encima de todo, porque es una obra fundamental en la educaci?n cat?lica. Esto es clar?simo.

Tambi?n es clar?simo que muchas personas que han pasado por un colegio de religiosos, mantienen a lo largo de su vida esa formaci?n que recibieron en el colegio de religiosos. Mantienen una fe. Mantienen un hogar cristiano, porque desde peque?os los educaron as?. Por lo tanto, no hay duda la gran labor que realizan los colegios religiosos. Ahora bien, hay mucha gente que pas? por colegios religiosos y despu?s se les olvida todo, lo tiran todo por la borda y orientan su vida por caminos totalmente distintos de todo lo que aprendieron en el colegio de religiosos. Esto es as?. Y todos conocemos nombres de personas famosas que han seguido este segundo camino.

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?Qu? quiero decir? Que los colegios son una gran cosa, y la Iglesia quiere que haya colegios y haya educaci?n religiosa. Pero, hay un riesgo siempre. Estos ni?os, estos j?venes, a quienes les dedicamos tanto tiempo, tanto esfuerzo, tanto sacrificio, tanto inter?s, ?se van a mantener toda la vida en este camino? Quiz?s, si. Algunos, quiz?s no.

Pero, lo que yo hago con un moribundo, eso no se estropea ya. Si yo logro que un moribundo se arrepienta de sus pecados, pida perd?n a Dios, muera en gracia y se salve, eso no se estropea ya. El inter?s que yo pongo por ayudar a un moribundo es la obra de caridad m?s eficaz y m?s apost?lica de todas las que puedo hacer. Porque todas las dem?s personas a quienes yo procuro ayudar apost?licamente, quiz?s conserven todo lo que trabajo con ellas; pero no s?. No s? qu? rumbo van a tomar a lo largo de su vida Ahora, lo que haga yo con un moribundo, ?se es trabajo seguro. Si yo logro ayudar a un moribundo a que muera en gracia, es soluci?n definitiva.

Eso ya no se estropea. Por eso es tan eficaz apost?licamente ayudar a bien morir a las personas. Es el mayor favor que yo puedo hacer a una persona. Lo va a disfrutar toda la eternidad. Esto puedo hacerlo de palabra con un familiar, o con un amigo a quien visito en su lecho de muerte. Pero tambi?n puedo ayudar a los moribundos de todo el mundo.

?C?mo les ayudo a bien morir? Rezando por ellos. Pidiendo por ellos. Sencillo. Si la oraci?n es eficaz, si la oraci?n es infalible en algo, es cuando pido por un moribundo. Cristo en el Evangelio nos habla much?simo de ?Pedid y recibir?is?, ?Buscad y hallar?is?: de la fuerza de la oraci?n. Cristo habla en el Evangelio incluso con frases hiperb?licas: ?P?dele a esa higuera que se traslade al mar, y la higuera se trasladar? al mar?. La fuerza de la oraci?n es impresionante.

S?lo hace falta una condici?n para que la oraci?n sea eficaz: que yo pida lo que conviene; porque si yo pido lo que no conviene, Dios, naturalmente, no me hace caso. Como la madre de familia, que cuando el ni?o se echa a llorar porque quiere el cuchillo de cocina, la madre no le da el cuchillo de cocina, porque se va a cortar. Le da un sonajero, le da un juguete; pero no le da el cuchillo de cocina.

Si nosotros pedimos a Dios lo que no conviene, Dios no nos lo da. Nos dar? otra cosa, pero no lo que pedimos. ?Me conviene o no me conviene? Yo no s?, Dios sabr?. Yo pido que me toque la loter?a: ?a ver si me toca el gordo! A cu?ntas personas, a lo mejor, no les conviene que les toque el gordo! Puede ser su ruina espiritual. Yo pido la salud. En orden a la vida eterna, que es lo importante, a lo mejor gano m?s cielo con la enfermedad.

Ahora, lo que s? s?, es que si yo pido la conversi?n de un moribundo, eso conviene seguro. La condici?n indispensable es que yo pida una cosa buena. Esta condici?n se cumple si yo pido la conversi?n de un moribundo. Eficacia segura, infalibilidad segura. No hay m?s que una dificultad: que el otro quiera. Si el otro no quiere, no hay nada que hacer. Porque Dios no salva a nadie contra su voluntad. Dios no mete a la gente a empujones en el cielo. Hace falta que el otro quiera. Porque si el otro rechaza la gracia, nada.

Pero es evidente que si yo pido para un moribundo un aumento de gracia, ese moribundo recibe el aumento de gracia. Eso es infalible. Ahora, ese moribundo, ?aceptar? el aumento de gracia, o no lo aceptar?? No s?. Quiz?s el otro rechace el aumento de gracia. Entonces no sirve. Pero como yo pido por todos los que van a morir hoy en el mundo, no todos van a rechazar la gracia recibida. Ma?ana pedir? por los de ma?ana. Y pasado por los de pasado. Pero hoy, voy a pedir por todos los que van a morir hoy. Yo pido un aumento de gracia para todos los que van a morir hoy. Y Dios, seguro que les da ese aumento de gracia, porque pido una cosa buena.

Por lo tanto, gracias a mi oraci?n, todos los que van a morir hoy, van a recibir un aumento de gracia. ?Algunos la rechazar?n? Pues quiz?s, s?. Pero, ?y el que la aproveche? Alguno se aprovechar?. ?Cu?ntos? No s?. ?Uno? ?Cien? ?Mil?. Alguno se aprovechar?. Algunos de esos hombres iban a rechazar una gracia, que era suficiente, pero no era eficaz; no les bastaba. Pero al recibir esa nueva gracia que yo les consigo, piden perd?n, se arrepientan, y se salvan. Y se han salvado gracias a m?. Gracias a la oraci?n que yo he hecho por ellos Porque han correspondido a una gracia que no ten?an.

Dios les hab?a dado la gracia suficiente. Pero este aumento de gracia que yo he pedido para ellos, y que Dios no me la niega, hace que la gracia suficiente haya resultado eficaz. Si yo logro con mi oraci?n de todos los d?as, un aumento de gracia, y alg?n moribundo cada d?a gracias a ese aumento de gracia pide perd?n, se arrepiente y se salva, fijaos, ?la cantidad de gente que se puede haber salvado gracias a mi oraci?n!

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Y, ?qu? oraci?n hago para que se salven? ?Cu?ndo hago esa oraci?n? Yo la hago en la santa Misa. En el punto central de la Misa. En el momento de la consagraci?n. En la elevaci?n, cuando estoy elevando la Sagrada Forma, y cuando estoy elevando la sangre de Cristo en el c?liz, yo digo esto:

?Se?or m?o y Dios m?o: que tu santa redenci?n consiga mi salvaci?n eterna y la de todos los que van a morir hoy. Am?n?.

?Se?or m?o y Dios m?o? que es un acto de fe evang?lico. Lo dijo Santo Tom?s. Adem?s es una devoci?n muy espa?ola y muy popular. Siempre nos han ense?ado de peque?os que en la elevaci?n digamos mirando a la Sagrada Forma y mirando al c?liz: ?Se?or m?o y Dios m?o?. Despu?s de este acto de fe tan bonito, tan espa?ol y tan evang?lico ?Se?or m?o y Dios m?o?, a?ado: ?que tu santa redenci?n? que se est? repitiendo en la misa. El sacrificio de la misa es la repetici?n de la muerte de Cristo en la cruz.

Sigo: ?...que tu santa redenci?n consiga mi salvaci?n eterna?. Todos podemos tener un mal cuarto de hora. ?Dios nos tenga de su mano! Hay que ser humildes y reconocer nuestra fragilidad. Tendr?a poca gracia que ayudemos a otros a morir, y nos condenemos nosotros: ?triste cosa ser?, pero posible?. Termino: ?...que tu santa redenci?n consiga mi salvaci?n eterna y la de todos los que van a morir hoy Am?n?.

Esto lo digo todos los d?as en la Santa Misa, mientras tengo la Sagrada Forma en mis manos, y mientras tengo el c?liz. Dice San Alfonso Mar?a de Ligorio que quien pide su salvaci?n, se salva. Por mi salvaci?n y por la de los dem?s. Hoy por los de hoy, ma?ana por los de ma?ana y pasado por los de pasado.

Evidente, que mi oraci?n conseguir? que alguno, que iba a morir en pecado, porque la gracia que ten?a no le bastaba, con el aumento de gracia que yo le consigo pida perd?n y se salve. Qu? fenomenal obra de caridad con ese moribundo que se iba a condenar y gracias a m? se ha salvado. Y cuando ?l en el cielo sepa que se salv? gracias a m?, porque he pedido por ?l, y le he conseguido un aumento de gracia, ?fijaos el ej?rcito de amigos que tendremos en el cielo pidiendo a Dios e interes?ndose por nuestras cosas!

Por eso digo, qu? eficaz obra de caridad, qu? fenomenal obra de apostolado, pedir cada d?a por todos los que van a morir hoy. No hay duda que alguno se aprovechar? de ese aumento de gracia que le hemos conseguido con nuestra oraci?n.

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Segundo: ayudar a los difuntos.

Para ayudar a los difuntos la Iglesia tiene el tesoro de las indulgencias. Es un tesoro espiritual que tiene la Iglesia. A m? me da pena cuando veo cat?licos que menosprecian las indulgencias. Prescinden de las indulgencias. Como si no existieran. Es despreciar un capitalazo espiritual.

Yo digo una cosa: si la Iglesia legisla sobre las indulgencias, es porque son una realidad. La Iglesia no nos va a enga?ar. Cuando la Iglesia dispone, reforma y aplica las indulgencias, es porque esto es una realidad. No vamos a pensar que la Iglesia nos est? enga?ando, y nos habla de una cosa que es pura imaginaci?n. Y la Iglesia legisla sobre las indulgencias.

Acaba de hacer una reforma de las indulgencias. En esta reforma de las indulgencias que ha hecho la Iglesia, ha quitado aquello que dec?amos antes: ?Trescientos d?as de indulgencia?, ?Siete a?os de indulgencia?. Aquello lo ha quitado porque se prestaba a confusiones. La gente se cre?a que esos trescientos d?as eran trescientos d?as de purgatorio. Realmente no era eso. Era otra cosa m?s complicada. Prescindo. No digo lo que hab?a antes, que lo han reformado, sino lo que hay ahora.

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Hoy la Iglesia ha dejado dos tipos de indulgencia: indulgencia parcial, indulgencia plenaria. Y nada m?s. ?Qu? es indulgencia parcial? Lo voy a explicar de modo que me entend?is, no con las palabras teol?gicas y t?cnicas.

Indulgencia parcial significa que la Iglesia me duplica mi m?rito. Lo multiplica por dos. Si yo doy un beso a una medalla, ese beso vale seg?n mi fervor. Si yo doy un beso muy fr?o, vale mucho menos que si doy un beso fervoroso. Entonces el valor de mi beso a la medalla, a la estampa, al crucifijo, a la Virgen, el valor de mi beso en orden a la vida eterna, depende de mi fervor. Si este objeto est? indulgenciado con indulgencia parcial, se merece el doble. El fervor que yo pongo, se multiplica por dos. ?sa es la indulgencia parcial.

?Y qu? es indulgencia plenaria? Indulgencia plenaria es que suprime el purgatorio. Si la gana un moribundo no pasa por el purgatorio. Si la aplicamos a uno que est? en el purgatorio, sale del purgatorio.

Primero, hay que decirlo, porque no todo el mundo lo sabe, el purgatorio es dogma de fe. La existencia del purgatorio es dogma de fe. La gente se cree que el purgatorio es lo mismo que el limbo. ?No se?or! El limbo no es dogma de fe y el purgatorio, s?. Est? definido en los Concilios de Ly?n y de Florencia.

San Pablo habla de que podemos ayudar a los difuntos. Pues si podemos ayudar a los difuntos, es a los del purgatorio. Los que est?n en el cielo, no necesitan ayuda. Y a los que est?n en el infierno, no les sirve de nada. Por lo tanto, si podemos ayudar a los difuntos, es a los que est?n en el purgatorio. El purgatorio es dogma de fe.

El alma que est? en el purgatorio, sufre mucho; pero no le sirve a s? misma. No puede merecer para s?. El tiempo de m?rito es la Tierra. En la vida terrena podemos merecer, para bien o para mal. Pero una vez que se acaba la vida, con la muerte, ya no se merece m?s. En el purgatorio, no se puede merecer. Pero nosotros podemos merecer para ellos. Les podemos aplicar una indulgencia plenaria. ?Qu? significa que yo gane para ellos una indulgencia plenaria? Que la saco del purgatorio.

Voy a explicar esto un poco m?s, en plan popular. Me gusta siempre buscar ejemplos que se entiendan. ?Qu? es eso de la indulgencia plenaria? Con la indulgencia plenaria se te quitan las cicatrices que dejaron en tu alma los pecados cometidos. T? cometes un pecado mortal, y es una herida mortal. Esa herida mata tu alma. Si no te arrepientes, te condenas. Si te confiesas del pecado mortal, y se te cura la herida, ya no te condenas. Te han cerrado la herida, te han curado la herida; pero te han dejado una cicatriz. Los pecados perdonados dejan cicatrices, y de esas cicatrices te purificas en el purgatorio, antes de entrar en el cielo; porque en el cielo no puedes entrar con el rostro lleno de cicatrices. En el cielo hay que entrar presentable.

Os voy a contar una an?cdota. Conozco yo a una se?ora, muy elegante. Tuvo un accidente de coche y se hizo una tremenda cicatriz en la cara, que la afeaba enormemente. Y yo no s? qu? tratamiento de belleza, qu? masaje el?ctrico, yo no s? c?mo se las arregl?, que hoy no tiene cicatriz. Yo, porque lo s?, veo la cicatriz. Pero s?lo le queda una leve l?nea. Se ha sometido a un tratamiento de belleza, y le han quitado la cicatriz. Y ahora ha recuperado la belleza que ten?a antes.

Eso es el purgatorio: un tratamiento de belleza para el alma. Ese alma que est? llena de cicatrices por todos los pecados mortales perdonados, pero que han dejado cicatrices. En el purgatorio, se purifican las cicatrices, se limpian las cicatrices, desaparecen las cicatrices. Y ya puedes entrar en el cielo presentable, que es c?mo hay que entrar en el cielo.

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Pues esta indulgencia plenaria, yo la puedo ganar o para m?, o para otro. ?La puedo ganar para m?? S? se?or. Pero hay un problema. Para que yo gane una indulgencia plenaria para m?, tengo que tener total aborrecimiento de todo desorden. Porque si yo tengo un afecto desordenado, ya estoy mereciendo el purgatorio. Quiz?s, no infierno; pero por lo menos purgatorio. Porque tengo un afecto desordenado. Si yo tengo un afecto desordenado, no gano la indulgencia plenaria para m?.

Pero si yo aplico a otro una indulgencia plenaria, no importa que yo tenga un afecto desordenado. Si yo tengo un afecto desordenado, ya lo pagar? en el purgatorio. Pero, ?qu? culpa tiene el otro? Yo puedo ganar una indulgencia plenaria y aplic?rsela a otro. Es mucho m?s f?cil ganar la indulgencia plenaria para otro, que para uno mismo. Para uno mismo es mucho m?s dif?cil. Pero para otro, facil?simo. Basta con hacer la obra indulgenciada y poner las condiciones.

En la reforma de indulgencias han quitado las indulgencias plenarias diarias, que hab?a muchas, y han dejado cuatro. Nada m?s que cuatro. Que son: rezar el rosario en com?n o delante del Sagrario; media hora de oraci?n delante del Sant?simo; media hora de lectura de Biblia; y hacer el V?a-Crucis. Cualquiera de estas cuatro cosas tiene indulgencia plenaria cada d?a.

Una de las reformas es que s?lo se puede ganar una indulgencia plenaria al d?a. Antes hab?a las ?Toties quoties? como la Porci?ncula: que pod?as ganar un mont?n de indulgencias plenarias en un d?a. Ahora no. La Iglesia ha decidido dejar una sola plenaria al d?a. El V?a-Crucis, que es lo que yo hago todos los d?as, es rapid?simo de hacer. Yo no s? si tardo cinco minutos. No tardo m?s. En el V?a-Crucis no hay que pararse en las catorce estaciones. Ni rezar una cosa en cada estaci?n. Basta recorrer las estaciones pensando en la Pasi?n. Y en una capilla peque?a, como la que tenemos los jesuitas en nuestras casas, la capilla la recorro en cinco minutos. En cinco minutos recorro, meditando en la Pasi?n, las estaciones del V?a-Crucis. Muy sencillo. Y gano la indulgencia plenaria.

Hacer la obra indulgenciada y despu?s, ?qu? condiciones? Pues hay que confesar los ocho d?as antes o los ocho d?as despu?s. Si confieso cada quince d?as, vale. Una comuni?n por cada indulgencia plenaria. Si comulgo todos los d?as, vale. Hay que rezar algo por el Papa. Un padrenuestro por las intenciones del Papa, que lo rezamos siempre, despu?s del rosario o despu?s del V?a-Crucis.

Fijaos que las condiciones no pueden ser m?s sencillas. Si yo todos los d?as hago un acto que tenga indulgencia plenaria, yo puedo sacar un alma del purgatorio cada d?a. Fijaos si esto no es fenomenal. Basta que me preocupe de rezar el rosario delante del Sant?simo o en com?n; media hora de oraci?n delante del Sant?simo, que lo hacen montones de personas; leer la Biblia durante media hora o el V?a-Crucis. Con que te preocupes un poquit?n, puedes sacar del purgatorio un alma al d?a.

Fijaos si esto no es una obra de caridad impresionante. Y despu?s lo que significa tener en el cielo ese ej?rcito de amigos que saben que t? los sacaste del purgatorio. F?jate c?mo estar?n pidiendo a Dios por tus necesidades. Esto que digo, de preocuparse de las almas del purgatorio, me parece interesant?simo, por lo que tiene de caridad. Podemos aplicarla a un ser querido; pero tambi?n podemos dejarla en manos de Dios y de la Virgen para que las apliquen a las almas m?s necesitadas del purgatorio.

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Hay una cosa que se llama ? El voto de ?nimas? que lo llaman ?acto heroico de caridad?. Yo, sinceramente, pienso que de heroicidad nada.

?En qu? consiste el voto de ?nimas? No es voto, se llama as?, pero no obliga bajo pecado. Y puede uno rectificarlo cuando quiera. Pero se llama ?voto de ?nimas?. ?Qu? significa el voto de ?nimas? Significa que yo renuncio a todos los m?ritos renunciables, porque hay m?ritos que son irrenunciables. En mis buenas obras, yo tengo m?ritos que son intransferibles. Pero hay otros m?ritos que yo puedo renunciar. Pues yo renuncio a todos los m?ritos que yo pueda renunciar, y los pongo en manos del Se?or y de la Virgen, para que ellos los distribuyan entre las almas del purgatorio m?s necesitadas. Que ellos distribuyan como quieran los m?ritos m?os.

Se llama ?acto heroico de caridad?, por lo que yo renuncio en favor de las almas del purgatorio. Pero yo digo: esto de heroico nada. Porque si dice Cristo: ?Los misericordiosos alcanzar?n misericordia?, y si por hacer yo este acto de misericordia, despu?s voy a tener la misericordia de Dios para conmigo, ?qu? m?s quiero? Soy yo el que salgo ganando, haciendo un acto de misericordia. Porque Dios despu?s tendr? misericordia conmigo.

Si yo renuncio a ese tesoro espiritual m?o, que he ganado con mis buenas obras, si con esa peque?a renuncia de mis pobres obras, logro ayudar a tantas almas que suban a la gloria, y despu?s se interesan por m?, decidme si no es fenomenal tener en el cielo ese ej?rcito de amigos m?os, que saben que yo les ayud? a entrar en la gloria. Lo que se van a preocupar por m?.

Por eso dec?a el Padre Eduardo Fern?ndez Regatillo, S.I., que era un te?logo de gran notoriedad: ?Muchas personas de gran categor?a espiritual y teol?gica, han hecho el voto de ?nimas?. Basta que un d?a en la misa se haga este ofrecimiento: ?Se?or, te ofrezco todo lo que yo pueda renunciar, en beneficio de las almas del purgatorio?. ?Los misericordiosos alcanzar?n misericordia!

A ver si os anim?is a ayudar a los moribundos y a las almas del purgatorio. Que vosotros saldr?is ganando. Y ellos tambi?n. Muchas gracias.


Publicado por mario.web @ 8:51
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