S?bado, 19 de marzo de 2011


Enrique Planas, del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales (publicado por SOI-RIIAL)

La avalancha informativa que sufre la actual sociedad de la comunicaci?n y que potencia las nuevas tecnolog?as se va convirtiendo, cada vez m?s, en un problema. La indigesti?n de informaciones, noticias y comunicaciones empieza a modelar a los individuos y a definir sociedades carentes de sentido de orientaci?n. Parece que muchas br?julas hayan empezado a enloquecer, solicitadas por multitud de campos magn?ticos, a menudo contrapuestos.


Como contribuci?n a una soluci?n del problema, se est? se?alando, a modo de remedio t?pico, "el paso de la sociedad de la informaci?n a la sociedad del conocimiento". En general, sin embargo, se desconoce en qu? consiste este paso, qui?n puede ayudar a darlo y cu?les son las condiciones necesarias para que esta exigencia de maduraci?n individual y colectiva suceda.

La Comisi?n Europea, con mucha frialdad y un poco de manique?smo, fija unas coordenadas: "El gasto en investigaci?n, educaci?n, nuevas tecnolog?as y formaci?n continuada, as? como la cantidad de cient?ficos por habitante, son los par?metros que indican la situaci?n de un pa?s por acceder a la sociedad del conocimiento".

Nadie duda de que, con el progreso, pueden obtenerse bienes de toda ?ndole, ?pero estamos seguros de que, en la potencia econ?mica o en la cantidad de cerebros tecnol?gicos por metro cuadrado, se encuentra la soluci?n a la actual falta de norte? La verdadera sabidur?a est? m?s all? del mero avance en el conocimiento cientificot?cnico.

Creemos que, llegados a este punto, es leg?timo insertar el concepto relativamente nuevo de agencias de sentido: viejas y nuevas realidades que saben -o deber?an saber- aportar coherencia y orden a aquello m?ltiple e innovador, adem?s de la necesaria pedagog?a que ayude a incorporar las nuevas riquezas a un crecimiento homog?neo, individual y social. Familia, escuela, Iglesia, pol?tica y comunicaci?n social tienen esta vocaci?n en el fondo de su raz?n de ser.

En l?neas generales, incluso no hace mucho, la comunicaci?n social cumpl?a aceptablemente este papel. Hace pocos a?os se mezclaba continuamente, en clave de comunicaci?n social, el concepto de opini?n p?blica.

Para muchos se trataba de una fuerza sin apellidos, pero no an?nima, opuesta a cualquier manifestaci?n de autoritarismo o totalitarismo -hab?a quienes la emparentaban con la cultura democr?tica cristianooccidental-.

Esta opini?n p?blica sintetizaba y armonizaba las llamadas "corrientes de opini?n" de manera que, respetando la multiplicidad, se alcanzara una armon?a relativa a trav?s de una amplia comunicaci?n, sobre todo entre antagonistas.

Se dir?a que hoy no se pretende tanto armonizar como imponer, ni entender como proyectar. Lo cierto es que se habla cada vez menos de opini?n p?blica -expresi?n noble, seg?n mi juicio- y cada vez m?s de encuestas o sondeos de opini?n.

Sabemos que, muchas veces, m?s que buscar una opini?n, la imponemos, a menudo mediante la puesta en marcha de motores sentimentales, de la hipertrofia del rumor, de la promoci?n de una pretendida "causa colectiva", la simplificaci?n de planteamientos que exigen un s? o un no. En pocas palabras, se pretende conseguir una influencia, la de la encuesta sobre el encuestado. Las t?cnicas para hacerlo son muy conocidas por los especialistas.

A la inversa, el adagio que dice "la falta de noticias son buenas noticias" tambi?n funciona: si los medios informativos describen, demasiado reiteradamente, una situaci?n que no conviene a los poderes de turno, lo mejor es crear, provocar, el vac?o informativo. Con la falta de noticias, el mal queda conjurado. Si quisi?ramos, podr?amos citar ejemplos muy recientes.

Como dir?a el fil?sofo Juli?n Mar?as, "la perspectiva, si es real, exige multiplicidad", mientras que, actualmente, se descubre una tendencia hacia la "perspectiva ?nica". Estamos convencidos de que la soluci?n al problema radica en la gesti?n de la complejidad. Una simplificaci?n y homogeneizaci?n impuestas son contrarias a la verdad, cuyo servicio es regla de oro en comunicaci?n.

Hasta ahora, ante los abusos, los excesos, los errores y las simplificaciones, se recurr?a a la ?tica, que ha facilitado los criterios de valoraci?n. La ?tica como ciencia normativa, porque el hombre no puede hacer nada m?s que valoraciones morales y, por tanto, referencias al precepto, como pauta de criterio y acci?n. Ciertamente la ?tica sigue siendo v?lida, en t?rminos absolutos, pero es necesario preguntarse si, ante la tremenda complejidad que ha adquirido el fen?meno informativo en este momento hist?rico, la ?tica es la que tiene la ?ltima palabra.

Queda claro que, de una manera o de otra, se debe dar sentido a aquello que, en apariencia o en realidad, es desorden. Por lo tanto, las "agencias de sentido" tienen un indudable papel que cumplir. ?Pero es suficiente para estas agencias, en los tiempos y las circunstancias actuales, con el reclamo de la norma moral, con el fin de dotarlas del sentido necesario y dirigir las desviaciones? Para ce?irnos a la problem?tica de la comunicaci?n social, ?est?n dispuestos los mass media a aceptar la disciplina de una escala consensuada de valores? No me refiero a los c?digos deontol?gicos o de autodisciplina, cuya aceptaci?n queda cada vez m?s cuestionada.

Quiz? ser?a necesario apelar a un concepto que no es nuevo pero que, por ahora, est? cobrando un valor y una consideraci?n ins?litos. Un concepto que mezcla y asume un conjunto de categor?as, siempre llenas de vida: belleza, amor, comuni?n, sacrificio, libertad. Hemos entrado en el terreno de la est?tica. De hecho, el coraz?n del cambio cultural que vivimos, el amplio terreno donde se ha ense?oreado la ?tica, se est? reduciendo para dar paso a una nueva -o renovada- soberan?a de la est?tica, que no impone sino que fascina y atrae.

Una est?tica que no es esteticismo sino armon?a, soporte de una belleza que no es la convencional que venden los mass media. Armon?a a la que se llega por la madurez. Orden que se alcanza a trav?s de una sana simpat?a y no por miedo o por conflicto.

Quedan estos planteamientos a modo de intuici?n. En este punto, quisiera traer a colaci?n una serie de citas e ideas alrededor del valor y la potencialidad de la est?tica en la conducta y del sentido, la tipolog?a y la raz?n de ser de la verdadera belleza y su capacidad de emulaci?n y atracci?n, as? como de la tremenda fuerza edificante de la armon?a. Estamos convencidos de que ?stas son verdaderas pistas para construir la sociedad del conocimiento y de que sus par?metros se encuentran en la est?tica, como ciencia de la belleza, idea que, seg?n Plat?n, es la ?nica que tiene el privilegio de hacerse visible a los mortales.

Desarrollar estos conceptos ser?a materia para muchas p?ginas. De momento content?monos con afirmar, al menos como propuesta, la legitimidad del t?tulo: "De una ?tica a una est?tica de la comunicaci?n social".


Publicado por mario.web @ 18:36
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