S?bado, 19 de marzo de 2011

Fuente: Yo Influyo
Autor: Ana Tere L?pez de Llergo

?ltimamente, con mucha frecuencia, se habla de la objeci?n de conciencia. ?Y sabemos de qu? se trata y de qui?n se espera?

Cuando se pone de moda alguna expresi?n puede suceder que tenemos una vaga idea del asunto, pero, por el contexto, sacamos una conclusi?n aproximada de su significado, aunque, precisamente por eso, nada exacta y proclive a la confusi?n. Otras veces, el uso desgasta el contenido y frases que al principio tienen mucha fuerza, poco a poco la van perdiendo.

Respecto a la objeci?n de conciencia es necesario saber bien su contenido para evitar caer en cualquiera de los dos casos mencionados pues se trata de un deber imprescindible en la recta toma de decisiones.

El diccionario define a la objeci?n como el inconveniente a un plan o idea. Esto advierte que, en cualquier propuesta, siempre cabe una limitaci?n y ?sta provoca una carencia m?s o menos grave. Sin embargo, la objeci?n no es una actitud visceral, contestataria o antit?tica por sistema. Manifiesta la gravedad del inconveniente que imposibilita la rectitud de cualquier actividad vinculada.

La palabra conciencia proviene de dos vocablos latinos: conscire y conscientia, el primero significa con conocimiento, el segundo tener ciencia. Dos aspectos de la inclinaci?n natural de toda persona a investigar y a captar la composici?n y la aplicaci?n de las cosas. Expresa el poder de conocer y de reflexionar. La conciencia implica una relaci?n entre el sujeto cognoscente y el objeto por conocer. Aqu? aparece una conveniencia o inconveniencia en la oportunidad de la relaci?n o en la moralidad del modo de aplicar el conocimiento.

Conciencia psicol?gica y conciencia moral

Se puede hablar de la conciencia psicol?gica y de la conciencia moral. La primera hace referencia a la capacidad de darse cuenta de lo percibido, y no se trata de la funci?n de un simple espejo o pantalla donde se imprimen una serie de im?genes, sino de una operaci?n propia del ser humano en donde lo experimentado se reexperimenta, es algo as? como revivir lo vivido con la intenci?n de evaluarlo, disfrutarlo, analizarlo, compararlo, etc?tera. Por tanto, es una operaci?n de la mente sobre un hecho vivido. La conciencia es el espacio interior donde se realiza la reflexi?n. La conciencia se podr?a asemejar al rinc?n donde el ni?o guarda sus tesoros y se esconde all?, en solitario, para disfrutarlos sin que un extra?o los profane con una apreciaci?n superficial.

La conciencia moral incorpora a la conciencia psicol?gica un juicio pr?ctico para evaluar la moralidad de las acciones. Por ella se juzga la cercan?a o lejan?a con el bien, es la norma subjetiva de la moralidad, all? la interiorizaci?n de la norma objetiva alcanza su plena eficacia. Esto explica la natural tendencia a buscar lo bueno y a calificar las acciones. El ser humano tiene la dimensi?n moral integrada a lo m?s ?ntimo de su existencia. Ese juicio pr?ctico es el resultado de la calificaci?n dada a un suceso a partir de los principios universales que todos tenemos grabados. Por ejemplo: busca el bien, evita el mal.

El problema se presenta cuando alguien distorsiona el bien, esto sucede si una persona magnifica su propio bien e impide el bien de los dem?s. El aut?ntico bien ha de ser para uno y para todos. Tambi?n se puede desfigurar el bien a causa de la ofuscaci?n provocada por los h?bitos malos y as? se pierde la claridad para reflexionar adecuadamente, se impone el juicio propio, se rompe la capacidad de dialogar con los primeros principios, y se justifican las acciones de manera visceral.

Por lo tanto, la conciencia tiene valor normativo cuando hay certeza y verdad. La certeza es incompatible con la duda, en la certeza la persona tiene seguridad de lo que va a hacer porque hay nitidez para descubrir el bien. La verdad consiste en la conformidad del juicio pr?ctico interno con la norma moral objetiva expuesta en el Dec?logo. La conciencia cierta y verdadera se cultiva con el ejercicio de las virtudes. Cuanto m?s prevalezca la conciencia recta, mejores ser?n las personas y los grupos sociales.

Los sabios explican que la ley moral inscrita en el coraz?n de cada persona es uno de los argumentos para afirmar su dignidad. Esta ley, custodiada en la conciencia, hace a la misma conciencia el n?cleo central donde cada uno puede escuchar, a solas, la voz de Dios

Este pre?mbulo facilita comprender la objeci?n de conciencia. Por ella se entiende la resistencia que presenta la conciencia, por fidelidad a sus convicciones morales, a la ley u orden injusta que la autoridad p?blica impone. Las formas de objeci?n de conciencia son tan variadas como abusos pueden darse por la autoridad.

La objeci?n de conciencia responde a la afirmaci?n del deber de obedecer a Dios y no a los hombres desorientados. Y, en la conciencia cierta y verdadera, se escucha la voz de Dios. El mayor inconveniente en cualquier objeci?n est? precisamente en la discrepancia entre la voz de los hombres con la de Dios.

El respeto a la conciencia se espera, sobre todo, de quienes tienen la responsabilidad del orden social y de aquellas personas cuya profesi?n est? vinculada directamente con la vida humana. En el primer caso, se trata de los gobernantes de los pa?ses o de las provincias, de los directivos de cualquier instituci?n, de los legisladores. En el caso de los profesionistas, est?n los maestros que alimentan la vida interior de sus educandos, los soci?logos, los economistas y otros encargados del bienestar de los grupos sociales.

Merecen menci?n especial los m?dicos, cuyo d?a es el 23 de octubre. Tienen la gran responsabilidad de juzgar los adelantos cient?ficos en beneficio de la salud, del respeto y la conservaci?n de toda vida humana. De ellos se espera la capacidad de descubrir los inconvenientes encubiertos en cualquier investigaci?n errada. Su objeci?n de conciencia es la armadura que hace fuertes a sus pacientes.


Publicado por mario.web @ 18:39
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