S?bado, 19 de marzo de 2011
El prudente es especialmente importante en per?odos de incertidumbre
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La prudencia, virtud para la acci?n
La prudencia, virtud para la acci?n


La prudencia, que no la cobard?a, que muchos pretenden disfrazar de prudencia, es virtud necesaria para la pol?tica

Se la suele desprestigiar calific?ndola de freno y l?mite. Pero, en realidad, la prudencia es una virtud que nos impulsa a medir las consecuencias de nuestras acciones, es decir, a meditar antes de obrar o de tomar una decisi?n. Junto con la justicia, la fortaleza y la templanza, la prudencia integra el grupo de virtudes denominadas cardinales, porque son el fundamento y origen de las dem?s.

Lo contrario de la prudencia es la imprudencia, la temeridad, la inconstancia, la imprevisi?n. Adem?s, es posible fallar en la recta aplicaci?n de la prudencia, por precipitaci?n, que consiste en decidir que una cosa es buena sin contar con la informaci?n necesaria; por vacilaci?n, que es la falta de prontitud en decidirse en lo que parece obligatorio o en lo que es obvio; y por negligencia, que consiste en no decidirse a realizar lo que uno est? obligado a hacer. ?Qu? m?s pr?ctico, por lo tanto, que la prudencia?

Arist?teles y Santo Tom?s de Aquino clamaban que la prudencia no s?lo trata de lo universal, sino que debe conocer tambi?n lo singular. Un lema mil veces repetido afirma: teor?a sin pr?ctica, utop?a; pr?ctica sin teor?a, rutina. El prudente tiene algo de explorador: a diferencia de los melindrosos y apocados, busca explotar nuevas oportunidades; m?s que actuar adecuadamente, pretende hacer las cosas adecuadas. Despu?s de la fase de comprensi?n intelectual, en la que no faltar? nunca la solicitud de consejo a los m?s experimentados, se suceden otras: la deliberaci?n y el juicio o decisi?n. Y tras ellas, aparece una etapa que afecta de manera m?s directa a la voluntad: el imperio.

En cierto sentido, la prudencia ayuda a conocer el futuro a trav?s del presente y/o del pasado, lo que se lleva a cabo en buena medida por deducci?n; pero no ser?a completa virtud si se limitase a una mera contemplaci?n inactiva. Vale la pena detenerse en la deliberaci?n, sabore?ndola. Cu?ntas veces entran ganas de repetir a personas apasionadas e insuficientemente reflexivas: ?Lo urgente, ahora, es esperar! Luego, la acci?n deliberada ser? ejecutada sin dilaciones.

El prudente es especialmente importante en per?odos de incertidumbre, como los actuales, porque puede ver lejos, buscando soluciones en medio de ese sucederse imparable de incertidumbres tan propio de cualquier navegaci?n en el agitado mar de las relaciones humanas. Ciertamente no puede faltar la petici?n de asesoramiento para mejor acertar. Con estratagemas se hace la guerra, y la victoria est? en la muchedumbre de los consejos, se escribi? hace m?s de dos milenios. Como el gobierno versa sobre lo que puede ser de otra manera -lo inamovible no es objeto de deliberaci?n, sino m?s bien de sumisi?n- las personas implicadas procurar?n basar su autoridad no tanto en la jerarqu?a formal, como en el conocimiento y en la competencia sobre la materia espec?fica. Activa virtud, do?a prudencia.


Publicado por mario.web @ 18:44
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