S?bado, 19 de marzo de 2011

Victoria estaba acostada en su cama, agotada despu?s de un d?a intenso en la universidad. Apoyada boca abajo sobre sus brazos, recordaba todo el transcurso del d?a, mientras un mech?n rizado de su pelo le ca?a por la cara, ocultando uno de sus claros y grandes ojos verdes. Las clases de matem?ticas la hab?an desgastado m?s de lo normal. Pero la arquitectura le gustaba mucho y no pod?a echarse para atr?s. ?Gajes del oficio!

Para distraerse un poco, antes de empezar el estudio, sac? de su bolsa la cajita en donde guardaba sus cosas m?s personales e ?ntimas. Mir? a uno y otro lado, como no queriendo que nadie la descubriese, y extrajo tres fotograf?as, en donde aparec?a ella con un chico distinto en cada una.

Se puso sus aud?fonos y encendi? su Ipod. Mientras, repasaba su mirada de uno a otro de los tres pretendientes. Victoria sonri?. Todos eran guapos y se divert?a much?simo con los tres; adem?s, bailaban de maravilla, eran muy tiernos con ella y compart?an carrera. Nunca hab?a querido comprometerse con ninguno? por lo menos por el momento.

Metida en estos pensamientos, en su Ipod comenz? a sonar ?All you need is love?, de los Beatles. ?C?mo le gustaba esa canci?n! Reflejaba, seg?n ella, lo que en realidad necesitamos todos: amar y ser amados. Y, de pronto, volvi? la mirada a las tres fotograf?as y ech? a andar la imaginaci?n, tratando de proyectarse en un futuro con cada uno de ellos. All you need is?

Pedro era un chico simp?tico y amante de las fiestas. Estar a su lado era diversi?n asegurada. Victoria disfrutaba mucho su compa??a. Su sonrisa amplia y su amabilidad ? siempre la llamaba ?mi reina? ? lo hac?an una persona sumamente atractiva. No pod?as no verlo y no ir a saludarle.

No obstante, a Victoria no le gustaban muchas cosas de Pedro. Sus bromas de mal gusto sobre las ni?as; su superficialidad en afrontar las cosas, que hac?a imposible poder mantener una conversaci?n seria con ?l; sus continuos suspensos en la universidad; su tarjeta American Express Gold, que le permit?a comprarse todo tipo de lujos, y que no ten?a ninguna medida ni control de s? mismo; su fama de ?Don Juan?, que, seg?n las malas lenguas, se lo ten?a ganado a pulso.

?Ay, no s?- se dijo Victoria ? ?para pasar el rato, est? bien, pero no puedo construir mi futuro con ?l. Definitivamente?.

Pas? la mirada a la siguiente foto. ?Qu? distinto era ?scar de Pedro! Casi todo lo contrario. Si Pedro era un superficial, con ?scar se pod?a mantener una buena charla, pero tambi?n cargada de una buena dosis de humor. Era muy sobrio en sus gastos ? aunque tambi?n se las daba de despilfarrador a veces ?; no aparentaba con su dinero. Era un chico aplicado. Que ella supiese, s?lo hab?a tenido alguna aventurilla con una ni?a, sin pasar a mayores; se sab?a mantener a raya. Pod?a calific?rsele, en fin, como un chico digno de tenerlo en cuenta. Pero?

?Ay, ese ?pero? que todas las ni?as suelen poner! S?, hab?a uno con ?scar: la ?rbita del sistema solar de su vida giraba en torno a s? mismo. Todas sus aspiraciones, todo su futuro ten?an raz?n de ser ?nicamente cuando ?l se sent?a bien y cuando ?l pod?a sacar partido de ello. ?Un matrimonio as??

?Es un buen amigo? ? pens? Victoria ? ?y nada m?s. No podr?a pasar el resto de mis d?as con ?l; ser?a un continuo luchar?.

Por fin, tom? entre sus manos la ?ltima foto. Lanz?, sin querer, una carcajada. Ah?, mir?ndole a los ojos, estaba un Ignacio sonriendo y con el merengue de un pastel cubri?ndole la cara. ?Qu? fiesta de cumplea?os aquella!

?Qui?n era Ignacio? Victoria no pod?a negarlo: era el chico ideal para casarse. Alegre, pero serio cuando ten?a que serlo. Centrado en sus obligaciones, pero cari?oso y cercano. No era muy deportista ? por lo que su fama de popularidad entre las ni?as deca?a notablemente ? pero tampoco hu?a del ejercicio ni de los momentos de esparcimiento. ?Sus estudios? Sal?a adelante: no era el notable de la clase, pero s? se encontraba entre los diez primeros, y todo a base de luchas y muchas horas delante de los libros. Hab?a tenido una novia, que ?l cort? por ser demasiado ?ligth? y haberse tomado a la ligera su relaci?n? Esto fue lo que ?l dijo, pero todo el mundo sab?a que la muy desgraciada (con perd?n) se hab?a ido por ah? con otro.

Pero lo que m?s le impactaba a Victoria de Ignacio era su incondicional entrega a los dem?s. No hab?a favor que le pidieras sin que te atendiera inmediatamente. Se desviv?a por los dem?s, especialmente por sus amigos m?s cercanos y? por su familia.

Los ojos de Victoria se iluminaron: ??Qu? est?s esperando, boba? Ya Ignacio te propuso salir a tomar un helado un d?a y t? le est?s dando largas. No seas tonta? ?ste es el chico; no hay otro. Puedes asegurar que te amar? incondicionalmente y que se ocupar? mejor que nadie por ti y tus hijos ?Recuerdas c?mo te miraba cuando estaban los dos en la preparatoria durante las clases de matem?ticas, de geograf?a, de cultura griega??.

Y de pronto, se acord? vagamente de algo que les explic? una vez el profesor sobre la palabra amor en griego: para medir la intensidad del amor, los griegos utilizaban una palabra distinta.

??Pero claro!? ? se dijo enseguida Victoria. Incorpor?ndose un poco en la cama, tom? las tres fotos y las fue catalogando seg?n sus conocimientos humanistas:

- Pedro es eros, pues s?lo est? interesado en buscar su placer y la diversi?n, y nunca se responsabiliza por nada. Es el amor f?cil, que huye de lo serio y del compromiso. Es el amor de los anticonceptivos, del ?sexo seguro?, del besito va, besito viene? Es el naufragio del amor.

- ?scar es filia. S?, es m?s responsable, pero a?n busca una retribuci?n al amor dado y, a fin de cuentas, sigue siendo ego?sta. Te doy para que t? me des a cambio? Es incapaz de regalar algo desinteresadamente. Es la sobrevivencia, a duras penas, del amor.

- Ignacio, sin embargo, se identifica clar?simamente con ?gape. Se da totalmente, buscando exclusivamente el inter?s del otro? recibiendo, de esta manera, tambi?n su retribuci?n. Su sonrisa no es para destellarla en un espejo, sino para alegrar los ojos de los necesitados de ella. Su entrega es total, pero madura. Sabe los lugares y las circunstancias, no exento de sacrificios cuando se necesitan. Es la plenitud del amor.

Tres griegos. Tres chicos? y cuatro ingleses. Victoria estaba volviendo a escuchar All you need is love de los Beatles. S?, efectivamente tienen raz?n. Pero la clase de amor que verdaderamente necesitamos es la de tipos como Ignacio, que construyen sobre roca y d?ndose totalmente. Una realidad hoy muy olvidada, ?verdad, mi querido Lennon?

Guard? las tres fotograf?as en su cajita top secret, y sac? el celular. Con ilusi?n marc? un n?mero telef?nico, esperando la respuesta del otro lado.

- ?Hola? ?Ignacio! ?C?mo est?s? Yo muy bien, gracias a Dios. Oye, quer?a preguntarte? ?en qu? qued? tu promesa de invitarme a tomar un helado? ?Te parece bien hoy por la tarde?


Publicado por mario.web @ 18:57
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