S?bado, 19 de marzo de 2011

Asidas a la misma barra en un vag?n del Metro, dos chicas cargadas de libros hablan de sus cosas. Yo estoy a tres palmos y me es imposible no o?rlas.

? Hab?a algo, a que s? ?pregunta una?.

? Bueno; ten?amos una relaci?n, pero lo hemos dejado. Ahora tengo otra relaci?n en plan bien con Moncho? S?, mujer, aquel chico supersimp?tico que estaba con Mati.

? ?El amigo de Tono? Pero, ?no ten?a una relaci?n con tu cu?ada?

Al llegar a este punto el tren se detiene; se abren las puertas y las dos amigas salen al and?n. Vuelve el silencio. Casi nadie habla en el Metro a primera hora de la ma?ana.

A?n quedan cuatro paradas para llegar a mi destino, pero no sigo leyendo. La frase "tener una relaci?n" empieza zumbarme en el o?do como un moscard?n.


La cuesti?n terminol?gica

Hace tiempo escrib? sobre "la pareja", y me atrev? a sugerir que ese t?rmino se utilizara siempre con su correspondiente aclaraci?n: pareja de ases, de medios volantes, de bueyes, de guardias civiles, de novios, de reci?n casados, etc., ya que la precisi?n siempre es virtud, y la tendencia a llamar "mi pareja o tu pareja" a cualquier ser humano del mismo o distinto sexo con el que se tenga un nexo sentimental (l?ase carnal), contribuye a empobrecer el lenguaje y enmara?ar las cosas. A uno le parece il?cito que el idioma iguale lo que es desigual en la naturaleza.

Han pasado pocos meses, y "la pareja" ha perdido fuelle. Ahora lo que se lleva es "tener una relaci?n". Al menos esa es la expresi?n de moda en el marujeo medi?tico de la radio, la tele y la prensa cardiaca. Las dos chavalas del metro no hac?an sino asumir con entusiasmo ese lenguaje, quiz? porque les suena mono y es guay.


Precisando el t?rmino

Cuando decimos que Tamara "tiene una relaci?n" (con Iv?n, pongamos por caso) no significa exactamente que sean amigos, novios o c?nyuges; ni siquiera amantes, que es vocablo preciso, aunque pol?tica y socialmente incorrecto. Tampoco equivale a "tener relaciones", que fue una expresi?n frecuente en otro tiempo. Esas "relaciones" ?en plural y sin art?culo? equival?an al noviazgo en fase inicial y ten?an un fin concreto: el matrimonio.

"Una relaci?n" es otra cosa. Es lo menos que uno puede tener. Si Felipe "se echa novia" (he aqu? otra expresi?n arcaica), a partir de ese momento ?l mismo se convierte en novio, o en "prometido", que dir?an nuestros padres. Y si lo que tiene es una amiga o una esposa pasar? a ser amigo o marido. Sin embargo tener "una relaci?n" ni altera ni compromete: es algo epid?rmico, es amar a l?piz, en papel borrador.

? Pepe, te presento a mi madre. Aqu?, mam?. Aqu?, una relaci?n.

El bueno de Forges escribi? hace a?os algo parecido en un chiste: un narizotas, flanqueado por dos poderosas matronas, dec?a "aqu? mi mujer; aqu? una circunstancia". Ahora parece como si algunos quisieran convertir sus amores en meros complementos circunstanciales.

N?tese, por ejemplo, la importancia del art?culo indeterminado que siempre precede a la famosa "relaci?n". Nadie dice que tiene "una" novia, salvo que d? por supuesto que pronto tendr? "otra". Los novios no se numeran. De ah? que la presencia de ese art?culo contribuya a hacer a?n m?s ligera la expresi?n.


Banalizando lo sagrado

? Bueno, ya se sabe que a la gente joven no le mola el lenguaje solemne?

Es cierto; pero el habla de la gente siempre es reveladora. En este caso se trata s?lo de un s?ntoma m?s de un fen?meno conocido: el de la banalizaci?n de las relaciones sexuales.

En estos ?ltimos a?os el trato sexual ha crecido vertiginosamente. De ah? que el sexo se haya convertido en muchos ambientes en algo f?til, corriente y nada misterioso. La famosa revoluci?n sexual de los sesenta, que promet?a para?sos de felicidad a los que tuviesen el valor de liberarse de tab?es, ha desembocado en esto. El intercambio sexual ya no compromete. El cuerpo ha dejado de ser sagrado como lo es el alma. La propia entrega no es entrega, sino pr?stamo o alquiler. Al final s?lo queda "una" relaci?n.

Por eso estimula tanto comprobar que a?n existen amores apasionados, novios que s?lo sue?an con un matrimonio eterno e indestructible.

Como aquella ni?a? ?C?mo se llamaba? Un d?a me dijo que estaba superenamorada de Luis:

? Hemos decidido casarnos el uno de mayo del 2010, que cae en s?bado. Pero no se lo diga a nadie. Es un secreto. ?Nos casar? usted?

Ya veremos. De momento s?lo tienen 21 a?os?, entre los dos, por supuesto. Y no se les ocurrir? decir que entre ellos hay s?lo "una relaci?n".


Publicado por mario.web @ 18:59
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