S?bado, 19 de marzo de 2011

Debemos partir del presupuesto que un apostolado o actividad apost?lica por parte de los laicos se concibe como resultado de un solo fin: propagar el Reino de Cristo en toda la tierra. ?La Iglesia ha nacido con el fin de que, por la propagaci?n del Reino de Cristo en toda la tierra, para gloria de Dios Padre, todos los hombres sean part?cipes de la redenci?n salvadora, y por su medio se ordene realmente todo el mundo hacia Cristo. Toda la actividad del Cuerpo M?stico, dirigida a este fin, se llama apostolado, que ejerce la Iglesia por todos sus miembros y de diversas maneras; porque la vocaci?n cristiana, por su misma naturaleza, es tambi?n vocaci?n al apostolado. Como en la complexi?n de un cuerpo vivo ning?n miembro se comporta de una forma meramente pasiva, sino que participa tambi?n en la actividad y en la vida del cuerpo, as? en el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, "todo el cuerpo crece seg?n la operaci?n propia, de cada uno de sus miembros"1

Esta extensi?n del Reino de Cristo empe?a distintos medios y se materializa en distintas formas. El Reino de Cristo 2 al materializarse ya en este mundo requiere de hombres y mujeres que dediquen sus fuerzas para que las realidades temporales queden tambi?n impregnadas del reino de Cristo: ?Por tanto, la misi?n de la Iglesia no es s?lo anunciar el mensaje de Cristo y su gracia a los hombres, sino tambi?n el impregnar y perfeccionar todo el orden temporal con el esp?ritu evang?lico.? 3

Apostolado es por tanto toda acci?n que tienda a hacer que llegue el Reino de Cristo, de forma que todas las actividades temporales est?n vivificadas por el evangelio. Las realidades temporales abarcan una gama inmensa y por lo tanto las actividades para impregnar de esp?ritu evang?lico dichas realidades, son bast?simas.

Pero, ante la diversidad de actividades que pueden darse para lograr este advenimiento del Reino de Cristo, puede suceder que el esfuerzo s?lo quede a medio camino, es decir, que el laico se quede solamente en el saneamiento de las realidades temporales, sin pasar a la evangelizaci?n de las mismas.

En los ?ltimos a?os, por una lectura incompleta o parcial del Concilio Vaticano II, se ha querido reducir la labor de la Iglesia en ciertos sectores a una labor meramente social. Parte de este problema se ha dado por no entender lo que el Concilio Vaticano II deseaba y en parte tambi?n por desde?ar la eficacia del evangelio en la soluci?n integral a los problemas del hombre. Se ha hecho una divisi?n neta entre bienestar humano y espiritualidad, siendo que ambas realidades son ?nicas y complementarias.

Benedicto XVI lo ha hecho notar al clarificar la diferencia entre la caridad en la Iglesia y la mera acci?n social. ?Cuantos trabajan en las instituciones caritativas de la Iglesia deben distinguirse por no limitarse a realizar con destreza lo m?s conveniente en cada momento, sino por su dedicaci?n al otro con una atenci?n que sale del coraz?n, para que el otro experimente su riqueza de humanidad. Por eso, dichos agentes, adem?s de la preparaci?n profesional, necesitan tambi?n y sobre todo una ? formaci?n del coraz?n ?: se les ha de guiar hacia ese encuentro con Dios en Cristo, que suscite en ellos el amor y abra su esp?ritu al otro, de modo que, para ellos, el amor al pr?jimo ya no sea un mandamiento por as? decir impuesto desde fuera, sino una consecuencia que se desprende de su fe, la cual act?a por la caridad.4

Apostolado no es voluntariado, en d?nde la acci?n viene centrada ?nicamente en el hombre. Quien hace voluntariado realiza el bien, pero s?lo a nivel humano, es una acci?n que beneficia a los individuos, a la sociedad. Beneficia a quien la realiza pues su conciencia queda tranquila y contenta. Beneficia a quien recibe la acci?n, pues logra un mayor bienestar en cualquier nivel. Beneficia a la sociedad por el bien material que se realiza con aquella obra, aliviando alguna necesidad espec?fica. Pero no se hace apostolado. El apostolado parte del hombre, llega a Dios y vuelve a los hombres. Porque el apostolado es un acto de amor que sale del coraz?n de un hombre y se dirige, en primer lugar a Dios, para luego llegar a los hombres. Se hace el bien, no a los hombres, sino a Dios que se encarna en las necesidades de los hombres. Y la necesidad primordial de un hombre es la de ser evangelizado, es decir, la de ser llevado al encuentro con Cristo, conocer el evangelio y salvar su vida.

No cabe duda que a trav?s de la acci?n social, del voluntariado se puede encontrar a Dios. ?La doctrina de la Iglesia, en efecto, pone de relieve siempre con mayor evidencia los lazos profundos existentes entre las exigencias evang?licas de su misi?n y el empe?o generalizado de los pueblos en favor de la promoci?n de la persona y de una sociedad digna del hombre. Evangelizar, para la Iglesia, es llevar la Buena Nueva a todos los estratos de la humanidad y, gracias a su influjo, transformar desde dentro a la humanidad misma: criterios de juicio, valores determinantes, modos de vida, abri?ndolos a una visi?n integral del hombre.?5

Pero es necesario discernir para no quedarse simplemente en una labor de voluntariado, sino ejercer un verdadero apostolado, de forma que las almas puedan encontrar a Dios. Ya sea las almas que hacen el apostolado y las almas que se benefician del apostolado.

Citas Bibliogr?ficas

1 Concilio Vaticano II, Decreto Apostolicam actuositatem, 18.11.1965,n.2.

2 Para una mayor profundizaci?n en este tema, recomendamos la lectura del libro del Papa Benedicto XVI, Joseph Ratzinger, Ges? di Nazareth, Ed. Rizzoli, 2007.

3 Concilio Vaticano II, Decreto Apostolicam actuositatem, 18.11.1965, n.5.

4 Benedicto XVI, Carta Enc?clica Deus caritas est, 25.12.2005, n.31a.

5 Sagrada congregaci?n para los religiosos e institutos seculares, Religiosos y promoci?n humana, 25 -28.4.1978, introducci?n.


Publicado por mario.web @ 19:02
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