S?bado, 19 de marzo de 2011

No es racional exigir a los ciudadanos que prescindan de su propia concepci?n del bien.


No parece que las sociedades democr?ticas contempor?neas, marcadas por el pluralismo en las concepciones del bien y por la diversidad de formas de vida de los grupos y de los individuos, puedan sacar ventajas efectivas, en el plano de la equidad, de planteamientos culturales para los que la ?tica p?blica es vac?a y la concepci?n de la justicia es formal. La obligaci?n pol?tica permanece sin justificaci?n.

El bien com?n se reduce, a la postre, a un polvillo de bienes o de intereses individuales. La ?tica p?blica, que deber?a estar sustanciada por reglas convenidas para una mayor ventaja de cada ciudadano, es superada y doblegada por las preferencias particulares. Y corre el peligro de ser manipulada frecuentemente por la arbitrariedad.

?sta es la demostraci?n del fracaso al que llega la pretensi?n de hacer una llamada a los principios aceptables por cada uno, sin tener en cuenta que los sujetos est?n inclinados a la moral antes de ser ciudadanos.

Es urgente recuperar el horizonte seg?n el cual las personas act?an en la vida p?blica y democr?tica sobre la base de su imprescindible juicio. Aunque est? dictado por intereses particulares, ?ste se basa siempre en la consideraci?n de los bienes humanos y de su importancia en la vida, considerada, a la luz del fin humano, como un todo.

Dicho de otra manera, el individuo se mueve, tanto en lo privado como en lo p?blico, seg?n un orden intencional, que regula la b?squeda de los bienes y define la concepci?n del bien. Una ?tica p?blica y democr?tica que no tenga en cuenta la concepci?n del bien de los individuos, sobre cuya base recae inevitablemente el juicio, es imposible, adem?s que irracional.

No es racional exigir a los ciudadanos que prescindan de la propia concepci?n del bien. En cambio, es razonable pedirles que busquen reglas p?blicas a la luz del verdadero bien humano, hacia el que todos tienen el deber moral de aspirar. S?lo as? tales reglas pueden llegar a ser obligatorias para cada ciudadano y gozar de una universalidad que el arbitrio no puede destruir. La justicia se convierte entonces en ministerial para el crecimiento de todos y no es moneda de cambio de intereses sectoriales.

Si el conflicto entre las diversas concepciones del bien fuera racionalmente irresoluble, si ?stas no fueran de alguna manera aceptables como fruto de una b?squeda com?n de la verdad, no existir?an razones para respetarlas. En cambio, tiene sentido comprometerse en un di?logo p?blico, entre los que sostienen distintas concepciones de la vida y del bien s?lo si esto mira a una verdad alcanzable por todos, que sea expresi?n de una b?squeda com?n.

De otra forma, el discurso p?blico, que, aunque rico de infinitas reglas de juego o procedimiento, s?lo ser?a el resultado de una simple lucha de poder o de intereses o tambi?n de una manipulaci?n medi?tica nada remota. S?lo sobre la base de una b?squeda com?n del verdadero bien humano, se encuentra un fundamentum definitivo sea para los derechos y deberes, sea para la justicia.

Hay que superar, sobre todo, la teor?a y la pr?ctica de la justicia, basada en una raz?n instrumental o en una raz?n p?blica, guiada por criterios formales. El intento de universalizar la justicia como igualdad, separ?ndola del bien humano, m?s a?n atribuy?ndole la primac?a, conduce a su inutilidad reduci?ndola a una concepci?n contextualista o someti?ndola a los intereses de la mayor?a, entendidos como la utilidad media esperada.

En consecuencia, hay que reivindicar, de nuevo, la primac?a del bien.

La justicia social adquiere su pleno valor ?tico si se especifica de manera acertada en el plano jur?dico y, despu?s, mediante pol?ticas y pr?cticas adecuadas, equitativas, que lo son porque siguen el dinamismo moral que caracteriza a cada hombre y lo empuja a formar sociedades de cooperaci?n, teniendo en cuenta la situaci?n hist?rica, que siempre es cambiante.

Seg?n esta concepci?n, la justicia recibe su fuerza ?tica, antes que del consenso social, de su fundamento en el ser moral de las personas, que, para la propia realizaci?n, est?n llamadas a desenvolverse progresivamente tambi?n en el plano pol?tico.


Publicado por mario.web @ 19:21
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