S?bado, 19 de marzo de 2011


En la buena filosof?a estudiamos que todo ser, por el hecho de existir, tiene cuatro propiedades ?nsitas: unidad, verdad, bondad y belleza.

1. Definici?n y tipos de belleza

El vocablo belleza deriva del t?rmino latino ?bellus?, bonito (que a su vez, procede de bonus, bueno). Desde antiguo se destac? la dificultad que entra?a dar una definici?n de este concepto. Plat?n se propuso en su di?logo ?Hipias major? determinar qu? es la belleza en s? misma: aquello que hace bellas a las cosas que se nos manifiestan como tales.

Se han dado muchas definiciones: Bello es lo que visto (y no s?lo lo conocido), agrada (Santo Tom?s). La belleza es el esplendor del orden (San Agust?n). Es el esplendor de todas las propiedades del ser reunidos: unidad, verdad y bondad (Jacques Maritain). Belleza es luminosidad. Belleza es armon?a. Belleza es orden.

La belleza es la hermosura interior que se refleja hacia fuera. No s?lo est? el gozo de la vista que contempla la belleza exterior y se recrea en sus l?neas. La capacidad para descubrir la otra, la interior, indica una facultad m?s elevada, la de de ser exploradores de la intimidad ajena, lo que a la larga va a ser una valiosa adquisici?n o valor.

Hay tres tipos de belleza. Con un ejemplo te quedar?n m?s claras. Era el mes de mayo. Soplaba a?n un viento fresco, pero la primavera hab?a llegado; as? lo proclamaban las plantas, los ?rboles, el perfume de las flores y el gorjeo alegre de los p?jaros. Entr? en una inmensa catedral g?tica, con sus rosetones maravillosos, con sus arcos de medio punto. De repente suena el ?rgano el Mes?as de Haendel y sus potentes armon?as se difunden por las anchas y altas naves. Qued? extasiado. En las naves laterales colgaban pinturas de Rafael y Miguel ?ngel, que me trasportaban con su encanto. En esto, a diez metros delante de m? una madre ten?a entre sus brazos a su hijo, a quien cada diez segundos le daba un profundo beso en la carita. Me acerco al altar. Comenz? la misa. Ya las primeras bancas estaban ocupadas. Me qued? en un costado de pie. Al rato lleg? una pobre anciana, apoyada en un bast?n. No hab?a asiento. En esto un se?or de unos cuarenta a?os se levanta y cede su asiento a la ancianita. Escucho atento el serm?n del sacerdote y todo era claro, estructurado y brillante. Termina la misa y salgo a la calle. Todo ol?a a primavera. Y todav?a rondaba en mi mente una pregunta: ?qu? es la belleza? Pero hoy me sent? enriquecido.

Ahora ya podemos definir los tipos de belleza.

a) La belleza natural: Es la belleza que se encuentra en las cosas de la naturaleza. Un paisaje, el vuelo de un p?jaro, unas cataratas, unas monta?as, el mar, unas nubes, etc. Su fuerza radica en entrar por los ojos, en ser rotundo a la hora de mostrarse. Esta belleza natural es fuente de agrado y complacencia para los sentidos exteriores. Va de fuera para adentro. Me enriquece. Me ennoblece.

b) La belleza art?stica, es decir, la plasmada en el arte: Es la belleza de un hermoso cuadro, un edificio, una escultura, una pintura, un discurso. El Renacimiento se encarg? de transmitirnos un nuevo estilo de belleza basado en la armon?a y el orden, canon que cambiar? en los siglos XVII (Barroco) y XVIII (Ilustraci?n y Neoclasicismo). Esta belleza art?stica quedar? reflejada en las artes pl?sticas (arquitectura, escultura y pintura) y en las artes del movimiento (m?sica, coreograf?a y poes?a). Tambi?n es una belleza que va de fuera para adentro. Nos exalta. Nos enriquece y ennoblece.

c) La belleza moral o interior: es el orden, el equilibrio, la bondad interior de la persona. Es el conjunto de unidad, verdad, bondad, espiritualidad en armon?a, orden, proporci?n...que cada uno de nosotros tiene en su interior. Es la armonj?a entre las acciones del hombre y el ideal de su vida (ideal que decide su vocaci?n y su misi?n en la misma). Es la coherencia entre la conducta del hombre y la meta o ideal que persigue. Albert Einstein dijo: ?La belleza reside en el coraz?n de quien la contempla?. Esta es la belleza en la que nos detendremos. Es la belleza que uno tiene dentro como fuente para saciar la sed propia y la de los dem?s. Llega a ser fuente de alegr?a constante, de gozo consolador, de encanto arrebatador. Genera amor y alegr?a renovada en quien la contempla y se beneficia de ella, en el trato con esa persona. Esta belleza interior se exterioriza en resplandores de bondad, veracidad, honestidad, coherencia, simplicidad, encanto, armon?a, equilibrio. Por eso, una persona ser? bella interiormente en la medida en que viva y se alimenta de las otras cualidades del ser: unidad, verdad, bondad.

2. ?C?mo llegar a descubrir nuestra belleza interior?

En la medida en que somos capaces de olvidarnos de nosotros mismos para interesarnos por los dem?s y sentimos la necesidad interior, acuciante, aunque serena, de contribuir con nuestra via y nuestras obras a hacer de este mundo un lugar mejor, m?s hermoso y gratificante para todos...en la medida en que dejemos de inquietarnos por las necesidades m?s bajas de supervivencia y de seguridad que se cubren de forma autom?tica y nos elevemos sobre lo material, perecedero y terrenal, para entrar en el ?rea inconmensurable, llena de luz y de esperanza del esp?ritu...en esa medida comenzaremos a apreciar en nuestro interior que tenemos verdad, bondad, espiritualidad y belleza, y las sentimos y vivimos con plenitud en lo m?s profundo de las estructuras que conforman nuestra mismidad.

Por tanto, esta belleza interior est? en ti y es la uni?n de verdad, bondad, espiritualidad. Es un valor que se autogenera en todo aquel que sepa sentirla, vivirla, sintonizarla y crearla en su derredor. Hay que descubrirla, pues est? en ti. Que no te pase que mueras sediento de sed, teniendo a tu lado esta fuente inagotable. As? lo expresaba Leon Bloy: ?Hay una fuente al pie de todos aquellos que mueren de sed?.

Pero adem?s, esta belleza interior se ha alimentado de esa belleza natural y art?stica y es un valor universal que se da en todos y que funde en abrazo espiritual y entusiasma por igual al f?l?sofo, al poeta, al campesino y al cient?fico. Es el caso del m?stico san Juan de la cruz, o de san Francisco de As?s, que encuentran a Dios (el porqu? de su existencia) en la candidez y belleza de los seres sencillos de la creaci?n, o el caso de sabios como Einstein, anonadado y perplejo ante la maravillosa armon?a que descubre en el Universo, o el caso de un sencillo labrador como san Isidro, que siente interiormente el p?lpito de la belleza de los campos arados, de las mieses, de la lluvia, del sol y de la escarcha, y contempl?ndola se siente transportado en esp?ritu hacia su Creador. Gustavo Adolfo B?cquer dir?a: ?El espect?culo de lo bello, en cualquier forma que se presente, levanta la mente a nobles aspiraciones?. Por lo tanto, esta belleza interior se dar? en quienes tengan los ojos limpios y el coraz?n desalojado de preocupaciones y saben abrirse a la belleza que encuentran a su alrededor, esparcida en la creaci?n.

Esta belleza sentida en el interior como armon?a que sintoniza con todo lo creado nos permite descubrir, adem?s, un mundo trascendente que el hombre no es capaz de expresar en t?rminos racionales y que los m?sticos y poetas se esfuerzan en hacerlo con im?genes po?ticas, figuras ret?ricas, etc.

Pero, ?por qu? hay unos ciegos que no ven esta belleza interior? ?Por qu? otros son capaces de verla en lo m?s nimio? No hay camino para descubrir la belleza, sino que la belleza est? precisamente en hacer el camino hacia el interior del esp?ritu. La mayor?a de los humanos dejan la vida, pasan por la tierra poniendo su empe?o en cubrir las necesidades primarias de alimento, pertenencia, aprecio y autoestima, y en su horizonte de miras apenas si han ido poco m?s all? de capacitarse para ejercer una profesi?n u oficio, conseguir un nivel socioecon?mico aceptable y atesorar propiedades y riquezas con un doble fin: asegurarse unos a?os de vejez libres de preocupaciones econ?micas y dejar en herencia a los hijos la seguridad de un patrimonio que alivie las dificultades que la vida pueda depararles. Despu?s, esperar que la muerte llegue lo m?s tarde posible, y estar orgullosos de haber hecho algo en la vida.

Hasta aqu?, todo perfecto, y es digna de elogio la conducta de quienes as? programan y realizan la propia existencia. Sin embargo, aquellos, demasiado pocos, por desgracia, que ampl?an sus miradas hacia el horizonte sin l?mites de la plena realizaci?n de ser, adquieren la inapreciable virtud de convertir en bellos, maravillosos, deseables y dignos de disfrute hasta los momentos m?s prosaicos y simples de la propia existencia: una merienda en familia, un d?a de lluvia, el retraso del tren o del subte, el nacimiento de un nuevo hijo.

Los semblantes de estas personas son serenos, calmados, animosos firmes, pero orlados de ternura y de paz. En sus rostros reflejan la alegr?a, porque han hecho motivo de su existencia el disfrute del encanto y de la belleza que late a raudales en cada rinc?n de la naturaleza. Gustavo Flaubert dijo: ?Si mir?semos siempre al cielo, acabar?amos por tener alas?. Hay que mirar un poco m?s all? de nuestras necesidades primarias, si queremos descubrir la alas de la belleza, percibir el perfume de la belleza, calentarnos con el resplandor de la belleza y saborear el gusto de la belleza.

Debe ser muy alentador y estimulante para los hombres saber que en cada uno de nosotros permanece la disponibilidad an?mica y la predisposici?n a descubrir la armon?a, el orden, el equilibrio y la belleza en todas las cosas de la creaci?n, y que esa sinton?a y hermandad con el Universo no es algo que se nos da, sino una riqueza insondable que permanece dentro de nosotros mismos y que s?lo hemos de ocuparnos de sentirla, vivirla y disfrutarla.


3. ?C?mo acrecentar y preservar esta belleza interior?


Necesitamos :

?nimo equilibrado, mente serena y calma psicof?sica. Lo contrario a ?nimo perturbado, depresivo y exaltado, angustiado, violento, ansioso, ap?tico, atormentado, esquizofr?nico, paranoico, ego?sta, vanidoso, orgulloso, pasional, sentimental, inestable, incoherente y mentiroso. Todo esto nos hace perder la belleza interior.

Cada d?a, antes de iniciar nuestra jornada, mientras nos vestimos y aseamos, debemos poner en orden nuestras ideas, afectos, sentimientos y prop?sitos, y barrera de nuestro coraz?n y de nuestra mente posibles residuos de pensamientos y sentimientos negativos de rencores, envidias, venganzas, resentimientos, antipat?as y discordias, para dar paso a la armon?a equilibradora y saludable del esp?ritu sereno, que viene acompa?ada de generosidad, optimismo, comprensi?n, perd?n, actitud mental esperanzada, positiva y de servicio a los dem?s y predisposici?n a dejarse invadir por la incomparable belleza de las cosas m?s peque?as, cotidianas y aparentemente insignificantes y triviales.

En vano se pretende restablecer el equilibrio perdido y llenar los vac?os del esp?ritu con honores, posesiones, fama y atesoramiento de bienes materiales, porque la verdadera felicidad es consecuencia de esa armon?a interna y equilibradora en cuanto s?ntesis de bondad, verdad, espiritualidad y belleza, la belleza que es disfrute y gozo en lo cotidiano, vivido y sentido con plenitud del ser.

Albert Einstein dijo: ?Los ideales que han iluminado mi camino, y una y otra vez me han infundido valor para enfrentarme a la vida con ?nimo, han sido la bondad, la belleza y la verdad?.

Y Rousseau: ?Si quitaseis de nuestros corazones el amor a la bello, nos quitar?ais el encanto de vivir?.

Y Maurois: ?Cuando las cosas no van bien, nada como cerrar los ojos y evocar intensamente una cosa bella?. Una persona amada, una canci?n, una poes?a, un recuerdo hermoso, una vivencia pasada...

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CONCLUSI?N: Ana Frank en su Diario dec?a: ?Volviendo los ojos hacia lo que es bello -naturaleza, el sol, la libertad y la belleza que est? en nosotros- uno se siente enriquecido. No perdiendo esto de vista, uno vuelve a encontrarse en Dios y se recobra el equilibrio. El que es feliz puede hacer felices a los dem?s. El que no pierde el valor ni la confianza no se morir? nunca de pena.


Publicado por mario.web @ 19:23
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