Martes, 22 de marzo de 2011

A mediados del siglo XX no cab?an las postulantes en las casas de formaci?n de las comunidades religiosas en Irlanda. ?Qu? se hicieron todas esas mujeres? O mejor: ?d?nde est?n las vocaciones hoy? Creo que he encontrado una respuesta.

Suele decirse que las vocaciones, un poco en todas partes, "se acabaron" y las razones que se aluden son de orden sociol?gico: (1) las grietas en la instituci?n familiar, (2) la liberaci?n femenina y (3) un ambiente social m?s hedonista, inmediatista y consumista.

Seg?n esto, poco o nada pueden hacer las comunidades religiosas para mejorar su situaci?n porque cambiar la estructura de la sociedad demanda recursos y tiempo que superan el breve espacio de nuestros esfuerzos y de nuestros d?as.

Ahora bien, esa explicaci?n parece insuficiente para aclarar por qu? se dan excepciones, que pueden ser notables. Por ejemplo, mientras que muchas Comunidades languidecen en los EEUU, las Dominicas de Nashville tienen que ampliar sus casas y buscar lugar para sus nuevas vocaciones. Otro tanto puede decirse de las Hermanas fundadas por la Madre Ang?lica, la de EWTN. ?Qu? pasa en esos casos? ?Se suspende la sociolog?a?

Alguien dir? que la excepci?n confirma la regla. Otro dir? que es estad?sticamente comprobado que toda sociedad pluralista es caldo de cultivo para minor?as extremistas y que una forma de extremismo es la opci?n ultraconservadora. As? parece explicarse racionalmente que en medio de un desierto vocacional florezcan algunas excepciones a la norma.

Pero yo creo que hay otra explicaci?n.

Yo creo que hay en el coraz?n humano, y especialmente en el coraz?n femenino, una capacidad de generosidad muy grande, y esa capacidad est? ah? para ser canalizada por alg?n proyecto "grande." La grandeza de ese proyecto no est? necesariamente ligada con la religi?n sino con la relaci?n que ofrezca entre las renuncias y los objetivos.

Con esto quiero decir, por ejemplo, que aquella ejecutiva que gasta sus a?os m?s fecundos (reproductivamente hablando) en alcanzar metas acad?micas y administrativas cada vez m?s altas quiz? no est? pensando tanto en hacer mucho dinero o en lograr mucho poder sino que est?, sobre todo, dando de s? misma y disfrutando el hecho de tener un lugar, un camino para entregarlo todo. ?Quieres el nombre de la "religiosa" m?s representativa de lo que estoy diciendo? Condolezza Rice.

Lo que ha cambiado no es tanto la familia (que si muchos o pocos hijos) o la sexualidad (que si mucho o poco placer) o la autonom?a (que si mucho o poco dinero o poder). Esas atracciones o tentaciones, seg?n se mire, han estado siempre ah?. Lo nuevo es que las Comunidades Religiosas han tenido dificultades particulares en "vender" su modelo de articulaci?n entre renuncias y objetivos.

La vida de una ejecutiva soltera t?pica est? llena de renuncias, penitencias y otras cosas pr?ximas a los "votos". Ninguna mujer de verdadero ?xito es amante de la promiscuidad, la rebeld?a o el despilfarro. Las mujeres de ?xito siguen siendo como siempre han sido: mesuradas en su manera de dar o recibir afecto, sexo, dinero, poder y tiempo. Una mujer as? no sabe ni quiere ser otra cosa que una gran mujer, s?lo que en el caso presente ha encontrado que los retos que le impone una gran empresa o un lugar de responsabilidad en el gobierno la obligan maravillosamente a darse por entero. Por lo mismo, cuando ve los resultados de su gesti?n y ve la vida que ello aporta, se siente feliz.

Ninguna mujer soltera o sola de verdadero ?xito se dejar? encadenar a ning?n vicio ni querr? depender de ning?n placer particular. He conversado y conocido mujeres de muy alto rango ejecutivo, empresarial y de poder, y he visto que lo que menos les interesa es que algo o alguien interfiera con sus metas. Y as?, aunque es verdad que hay mucho "desorden" en las oficinas, la realidad es que quienes quieren lograr sus objetivos en la vida act?an m?s como religiosas que se dominan que como "liberadas" que se esclavizan de otras personas o de ciertas sensaciones o lugares.

Es decir que muchas de las vocaciones est?n ah?, y est?n "consagradas," s?lo que su fervor no va a que Jes?s sea m?s conocido y mejor servido sino a que la empresa logre sus metas en los plazos propuestos.

La generosidad est? y estar? siempre; lo que hacen falta son caminos para mostrarle a esa generosidad cu?l es la diferencia entre los dioses de este mundo y el Dios de todo el mundo. Al parecer, Comunidades como la de Nashville o como la de la Madre Ang?lica han logrado mostrarlo, y su resultado es lo que pod?amos esperar: abundante cosecha vocacional.


Publicado por mario.web @ 2:34
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