Jueves, 24 de marzo de 2011
An?lisis del texto de John Bogle, La Batalla por el Alma del Capitalismo en el que se reflexiona sobre la econom?a y la necesidad de los valores humanos y espirituales para hacer un mercado ?tico.
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No todo se puede comprar
No todo se puede comprar
Contin?a el debate ?tico sobre el mercado
Tras el colapso del comunismo y la adopci?n de pol?ticas de libre mercado por casi todos los pa?ses y partidos pol?ticos, deber?a triunfar el capitalismo de mercado. Pero libros recientes ponen de relieve los defectos de los mercados libres.

En ?The Battle for the Soul of Capitalism? (La Batalla por el Alma del Capitalismo) (Yale University Press), John Bogle analiza lo que ?l considera fallos cruciales en los mercados financieros. Bogle, antiguo jefe ejecutivo del Vanguard mutual fund group, querr?a que el sistema funcionara en inter?s de los accionistas y propietarios, en lugar de hacerlo en inter?s de los gestores.

Bogle sostiene que en las dos ?ltimas d?cadas se ha contemplado una grave erosi?n en la conducta y en los valores de los l?deres empresariales, en los banqueros inversionistas y en los gestores de dinero. Firme defensor del capitalismo y de los mercados libres, Bogle lamenta, no obstante, la excesiva atenci?n prestada a los valores de la bolsa, en lugar de a los valores intr?nsecos de las corporaciones.

Gracias a su propia experiencia en el mercado de los fondos sociales, considera cu?nto ha contribuido este sector a los actuales problemas. Estos fondos no s?lo mueven grandes sumas de dinero en forma de honorarios y en beneficios de las ganancias en bolsa. Tambi?n sirven para aislar a los gestores de cualquier forma de control por parte de los accionistas, sostiene Bogle. Los inversores institucionales en general, as? como los fondos para la jubilaci?n y los fondos sociales, poseen actualmente dos tercios de todos los valores negociables de Estados Unidos. De hecho, los 100 fondos m?s importantes suman no menos del 52% de todos los valores negociables.

Otro factor que afecta de modo adverso a los mercados financieros, observa Bogle, es la concentraci?n en las ganancias a corto plazo. Hace pocas d?cadas, los fondos sociales ve?an c?mo cerca de un 15% de sus inversiones se remuneraban en un a?o. A finales de los noventa, esto hab?a subido hasta un 100%, porque los gestores de los fondos persegu?an r?pidas remuneraciones en un mercado en crecimiento. Esta tendencia que va de la inversi?n a la especulaci?n a corto plazo significa que los fondos est?n menos interesados en presionar a las compa??as a mejorar su ?tica o su gesti?n.

Igualmente, todos, los directores de las corporaciones, los auditores, y los legisladores, han fallado a la hora de asegurar un seguimiento suficiente de c?mo funcionan las compa??as, lo que ha llevado a los esc?ndalos de los ?ltimos a?os.

Necesidad de valores

?El capitalismo requiere una estructura y un sistema de valores en los que crea la gente y de la que se pueda depender?, sostiene Bogle. Esto incluye confiar en la palabra del otro, y la seguridad de que el sistema funcionar? con equidad. Y durante mucho tiempo esto ha funcionado; el capitalismo logr? ventajas econ?micos notables.

A finales del siglo XX el sistema cambi? y se volvi? una forma de ?capitalismo de directivos?. En casos extremos, se vieron compa??as que funcionaban en beneficio de sus gestores, y no en beneficio de sus propietarios o accionistas. Prueba de ello es el alt?simo nivel de remuneraci?n dado a los ejecutivos de las compa??as en a?os recientes, una tendencia que Bogle critica con dureza.

Los accionistas tambi?n se han beneficiado, reconoce Bogle. Incluso teniendo en cuenta el ?estallido de la burbuja? en el 2002, el mercado de valores de Estados Unidos subi? una media anual del 13% desde 1982 hasta principios del 2005. (A?ade, no obstante, que una gran proporci?n de acciones que se vendieron antes del estallido de la burbuja, fueron vendidas por los ejecutivos de las empresas).

Bogle propone una serie de reformas para superar las deficiencias que ?l subraya: una remuneraci?n de los ejecutivos basada en el buen funcionamiento; un gobierno corporativo mejor; una mejora de las pr?cticas contables; una vuelta al enfoque a largo plazo; y una separaci?n m?s clara entre propiedad y direcci?n.

Otro libro que ha llamado la atenci?n sobre c?mo los mercados financieros causan graves problemas es ?Capitalism?s Achilles Heel? (El Tal?n de Aquiles del Capitalismo) (John Wiley & Sons). Escrito por Raymond Baker, antiguo hombre de negocios y, actualmente, profesor invitado en la Brookings Institution de Washington, el libro llama la atenci?n sobre problemas como el soborno, el blanqueo de dinero, la evasi?n de impuestos y las desigualdades en las rentas.

Baker, as? lo expresa, est? a favor del capitalismo. Pero se muestra preocupado de que hoy mucha gente se aproveche de sus debilidades en vez de construir sobre sus puntos fuertes. Se muestra especialmente preocupado por el hecho de que los defectos que ?l pone de relieve hayan contribuido a abrir una enorme brecha entre ricos y pobres, que, a su vez, est? minando las perspectivas de prosperidad futuras.

Mercado ?tico

El mercado tambi?n tiene muchos aspectos positivos. Uno de sus defensores es John Meadowcroft, director del Institute of Economic Affairs de Londres y autor del libro ?The Ethics of the Market? (La ?tica del Mercado) (Palgrave).

Sostiene que el mercado es una importante escuela de virtud, y que la participaci?n en una econom?a de mercado, m?s que debilitar, refuerza instituciones como la familia. El mercado no impone un sistema espec?fico de valores. Los mecanismos del mercado, como tales, observa Meadowcroft, pueden utilizarse f?cilmente tanto para fines altruistas como hedonistas.

El sistema de mercado permite a los individuos hacer elecciones que son cuestionables moralmente, observa. No obstante sostiene que ser?a un error intentar forzar moralmente a las personas. Hay buenas razones para creer, sostiene Meadowcroft, que, all? donde el papel del estado ha aumentado, ?ste ha rechazado las instituciones de la sociedad civil y ha disminuido su posibilidad de contribuir al capital moral de la sociedad.

La justificaci?n ?tica del mercado reside en ser el mecanismo m?s eficaz para ayudar a personas de las que no tenemos un conocimiento personal directo. Adem?s, da a los individuos la posibilidad m?s grande posible de determinar su propio destino.

En el mercado, las personas persiguen sus propios fines y el mercado puede regular la actividad econ?mica y asegurar la mayor eficiente a trav?s del funcionamiento libre del sistema de precios. ?ste no es s?lo un sistema individualista, sostiene Meadowcroft. El mercado es, m?s bien, un proceso social en que los individuos aprenden que sus propios fines pueden lograrse s?lo si se concilian de alguna manera con los de otras personas.

Al exigir a la gente que continuamente revise sus fines a la luz de la informaci?n sobre los dem?s, comunicada a trav?s de las se?ales de los precios, el mercado coordina una multitud de fines y valores en competencia hacia una actividad econ?mica coordinada.

En este sentido, no es correcto pensar que el mercado funciona, como lo describ?a Adam Smith, a trav?s del amor propio. No es el ego?smo el que gu?a al mercado. M?s bien, los individuos se ven motivados a responder a las se?ales generadas por los precios. La coordinaci?n econ?mica depende de las personas que est?n alerta ante estas se?ales, sean ego?stas o altruistas los fines que busquen.

?Y qu? se puede decir sobre la acusaci?n de que el sistema de mercado lleva a una distribuci?n desigual de la riqueza? Meadowcroft replica que esto es simplemente el resultado del valor de las contribuciones econ?micas determinadas por las percepciones de los consumidores y productores. La desigualdad es una parte de c?mo funciona el mercado. Adem?s, es parte de un sistema que trae consigo beneficios para todos los miembros de la sociedad. Sostiene, sin embargo, que el estado deber?a garantizar un ingreso m?nimo para asegurar que a nadie se le deja en la pobreza absoluta.

Una visi?n m?s amplia

El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia tiene una amplia secci?n dedicada a la econom?a. Reconoce (en el No. 347, por ejemplo) el papel positivo jugado por los mercados, que permite que se desarrolle con eficacia el potencial econ?mico.

No obstante, el Compendio indica que tambi?n es necesario que las personas recuerden aspectos como el asegurar la justicia y la solidaridad. Deben evitar el error de ver la acumulaci?n de bienes materiales como el ?nico fin de su actividad.

Adem?s, la actividad econ?mica es s?lo una faceta de la actividad humana y es necesario colocarla en el contexto m?s amplio de la persona. Considerar las cosas dentro de esta perspectiva m?s amplia es, de hecho, un punto clave planteado por el Compendio. Esto puede resultar duro para algunos, pero es algo que abrir?a un camino para evitar las deficiencias de funcionamiento del mercado.

Publicado por mario.web @ 9:50
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