Jueves, 24 de marzo de 2011

Sucedi? ayer. Tom? un avi?n que sal?a de Roma hacia Madrid. Los pasajeros, los de siempre: turistas, empresarios, aventureros. Los retrasos, tambi?n los de siempre?

Me sent? a la mitad del avi?n. Al lado m?o estaba una monjita joven. Con su sonrisa y su rostro claro me inspir? grande paz. Su mirada transparente hablaba m?s de Dios que miles de sermones. Muy digna ella, con su h?bito blanco y su rosario en la mano.

Cuando acab? de rezar comenz? a platicarme de su formaci?n y su vocaci?n. Una conversaci?n agradable como pocas. Sac? tambi?n a flote el amor que ten?a por la Iglesia y su deseo de hacer cada vez m?s por ayudarla. Me confes? que ve?a el mundo no como un amasijo de consumistas y ateos, sino como una rueda que se dirige constantemente a Dios.

?No soy optimista -me dijo-, soy una mujer que vive de esperanza. La diferencia entre el optimismo y la esperanza es que el primero dice: ?Todo saldr? bien porque el mundo no puede ir peor?; la segunda, en cambio: ?Dios est? con nosotros, nos ama y jam?s nos abandonar?. Y a pesar de que las cosas vayan mal, al final siempre lo podemos encontrar a ?l? si queremos??, y solt? una sonrisa centellante.

En esas alturas and?bamos -nunca mejor dicho- cuando lleg? el tentempi?. Un buen pollo fr?o, un pan acartonado y una ensalada reseca. Nada mejor para continuar hablando. Obviamente, no antes de haber bendecido los alimentos.

Sin af?n peyorativo pens?: ?Esta es una monja cl?sica?. Pero hete aqu? que, despu?s de la comida, sac? de su equipaje una flamante laptop y comenz? a escribir.

La curiosidad me invadi?, pues no es normal ver a una monja trabajando en una port?til y mucho menos en un avi?n. Resulta que la buena religiosa, adem?s de todos sus afanes catequ?ticos y pedag?gicos, dedica parte de su tiempo a escribir en un diario de su di?cesis. Adem?s, es consultora vocacional de su congregaci?n -que penosamente no recuerdo cu?l era-, y ten?a que responder una buena docena de e-mails.

Yo me qued? boquiabierto. Una reverenda moderna. Pero tambi?n cl?sica. Y es que lo moderno no est? necesariamente re?ido con lo cl?sico.

Aprend? mucho de ella. Sobre todo que en la Iglesia tenemos que aprovechar mejor los avances tecnol?gicos para evangelizar m?s, a condici?n de que por encima de todo se ponga la fidelidad a la misma Iglesia. Tambi?n me ense?? que los cristianos tenemos la seguridad del triunfo, no por nuestro esfuerzo, sino porque Dios nos lo ha prometido.

?Cu?ntas religiosas hay en el mundo que viven as? su vocaci?n! ?Miles! Cierto, las menos viajan en avi?n, y tal vez ni siquiera tengan correo electr?nico. Para la inmensa mayor?a, una muchedumbre, se desgasta ejemplarmente transmitiendo el amor de Dios a los dem?s.

Hna. Mar?a Luisa, ?gracias! ?Y adelante!

Fuente: www.buenas-noticias.org
Autor: Adolfo G??mez, L.C.


Publicado por mario.web @ 10:54
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