Jueves, 24 de marzo de 2011
Alfonso Aguil? reflexiona sobre c?mo aprender de los fracasos y recuperarnos para el triunfo
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?xitos y fracasos
?xitos y fracasos
Cuando ya nada sirve
Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte: "Me est?n haciendo un precioso anillo, con un diamante extraordinario, y quiero guardar dentro de ?l un mensaje muy breve, un pensamiento que pueda ayudarme en los momentos m?s dif?ciles, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre."

Aquellos sabios podr?an haber escrito grandes tratados sobre muchos temas, pero escribir un mensaje de s?lo dos o tres palabras era bastante m?s complicado. Pensaron, buscaron en sus libros, pero no encontraban nada. El rey lo consult? entonces con un anciano sirviente por el que sent?a un gran respeto. Aquel hombre le dijo: "Hace muchos a?os, estuve unos d?as al servicio de un gran amigo de tu padre. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me entreg? este diminuto papel doblado. Me insisti? en que no lo leyera antes de necesitarlo de verdad, cuando todo lo dem?s hubiera fracasado."

"Esto tambi?n pasar?"

Aquel momento no tard? en llegar. El pa?s fue invadido y el rey perdi? su reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos le persegu?an. Lleg? a un lugar donde el camino se acababa. No hab?a salida. Frente a ?l hab?a un precipicio. Tampoco pod?a volver, porque el enemigo le cerraba el paso. Ya escuchaba el trotar de los caballos de sus perseguidores. Cuando iba a rendirse, se acord? del anillo. Lo abri?, sac? el papel y ley? el misterioso mensaje. Ten?a s?lo tres palabras: "Esto tambi?n pasar?".

Tuvo fuerzas entonces para resistir un poco m?s. Sus enemigos debieron perderse en el bosque, pues poco a poco dej? de escucharse el trote de los caballos. El rey recobr? el ?nimo, reuni? a sus ej?rcitos y reconquist? el reino. Hubo una gran celebraci?n, con banquete, m?sica y bailes. Se sent?a muy orgulloso de su triunfo. El anciano estaba sentado a su lado, en un lugar preferente, y le dijo: "Ahora tambi?n es un buen momento para leer el mensaje". "?Qu? quieres decir?", pregunt? el rey. "Ese mensaje no es s?lo para cuando eres el ?ltimo; tambi?n es para cuando eres el primero".

El rey volvi? a leerlo, y nuevamente sinti? la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero su orgullo, su altivez, su egolatr?a, hab?an desaparecido. Comprendi? que todo pasa, que ning?n ?xito o fracaso son permanentes. Como el d?a y la noche, hay momentos de alegr?a y momentos de tristeza, y hay que aceptarlos como parte de la dualidad de la naturaleza, porque pertenecen a la misma esencia de las cosas.

Lo pasajero y lo permanente
Este viejo relato nos invita a pensar en esos momentos de abatimiento o de exaltaci?n por los que todos pasamos, a veces con muy poca diferencia de tiempo. Entonces, lo positivo o lo negativo parece ocupar por completo nuestra cabeza. La memoria resalta los fracasos o los ?xitos, seg?n el caso, y podemos sentirnos llamados alternativamente al desastre o a la gloria. Y probablemente nos falte objetividad en ambos casos. Por eso, aquel mensaje del "esto tambi?n pasar?" es una llamada y una invitaci?n a pensar con ecuanimidad, a levantar la mirada m?s all? del ?xito o el fracaso de ahora, para pensar en el largo plazo de la vida, en qu? esperamos de ella, en qu? es lo que le da sentido.
A una estrella
Entonces, enseguida vemos que el ?xito se disipa en un desenga?o si no se ha alcanzado como un ideal de servicio. S?lo encontramos sentido a una vida que est? volcada en los dem?s. S?lo se mantiene la ilusi?n si se apunta hacia ideales altos, porque, como dijo el poeta, "si quieres que el surco te salga derecho, ata a tu arado una estrella".

Los grandes logros han de saber asumirse y mantenerse. Muchas veces, cuesta m?s mantener que crear. Cuesta m?s mantenerse sobre una ola que subirse a ella, pero, en cualquier caso, la ola nunca ser? eterna.

Demostramos inteligencia cuando sabemos aprender de los fracasos y no nos envanecemos tontamente con los triunfos. Por eso se ha dicho que un hombre inteligente se recupera enseguida de un fracaso, pero un hombre mediocre jam?s se recupera de un triunfo.

Publicado por mario.web @ 21:30
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