Jueves, 24 de marzo de 2011

Fuente: Conoze.com
Autor: Francisco Rodr?guez Barrag?n

He le?do a alg?n ecologista apocal?ptico que dice que el hombre es una especie de c?ncer maligno que le ha brotado a la tierra. Quiz?s desear?a que el hombre desapareciera para que la tierra siguiera su evoluci?n pac?ficamente. En total desacuerdo con esta afirmaci?n creo que es el hombre el que confiere sentido al universo entero y que este universo le llevar? a preguntarse por su creador. El hombre tuvo que darse cuenta pronto, de que formaba parte de la naturaleza pero era radicalmente distinto a ella. Aunque compartiera muchos aspectos con el resto de los seres vivos, ?l era una singularidad capaz de pensar, de hacerse cuesti?n para s? mismo, de admirar la belleza, de decidir sobre su propia vida. Adem?s comprendi? que la existencia de la creaci?n y de ?l mismo no eran obra suya sino de algo o alguien mucho m?s grande, infinitamente m?s grande.

Entablar alg?n tipo de relaci?n con ese algo o alguien era una necesidad que el hombre sinti? pronto. A tientas fue buscando qu? hab?a m?s all?, en un largo proceso que los historiadores de las religiones han investigado. El hombre tiene una dimensi?n religiosa que forma parte esencial de su existencia, qui?ralo o no. Ha divinizado y adorado a las fuerzas de la naturaleza, ha creado mitos que explicaran la creaci?n de los hombres y de los mismos dioses y ha cre?do en un misterioso m?s all? que le obligaba a honrar a los muertos.

En todos los tiempos han existido hombres que se han alzado contra los dioses, que han querido negarlos para afirmarse ellos mismos, diciendo orgullosamente que el hombre es la medida de todas las cosas. Desde la Ilustraci?n la tendencia a negar la trascendencia se fue agudizando. Comte que pretendi? superar a la teolog?a se invent? su propia religi?n positivista en la que la humanidad se adora a s? misma. Marx declar? a la religi?n como alienante, por ser opio del pueblo, pero hace de sus ideas una religi?n salv?fica, que todos conocemos como se ha hundido.

Ahora padecemos un descarado ataque a lo religioso en nombre de una nueva religi?n: la laicidad, y es que, aunque lo intente, el hombre no puede despojarse de su dimensi?n religiosa. El antirreligioso o arreligioso lo ?nico que hace es profesar una religi?n degradada, una religi?n sin Dios y sin trascendencia, pero religi?n al fin y al cabo, ya que atribuye a la laicidad un poder salvador del hombre, de la sociedad o de la democracia. Alguien dijo que el que deja de creer en Dios es capaz de creer en cualquier cosa, en la raza, la dictadura del proletariado, la ecolog?a o el cambio clim?tico apocal?ptico. Tambi?n tenemos la llamada ?new age?, religiosidad sin Dios, llena de sectas, pseudo-orientalismos, v?as inici?ticas, etc. que no podr?n llenar nunca el coraz?n del hombre.

Muchos creen que la ciencia hace innecesaria la religi?n, olvidando que la ciencia, siempre provisional, no puede dar raz?n m?s que de las cosas, sus pesos, medidas y leyes, pero es incapaz de encontrar sentido a nuestra existencia, al sufrimiento, a la muerte, a la fugacidad de los placeres.

No hay que eliminar a Dios para que el hombre viva, sino hay que adorar a Dios, que existe por s? mismo, y que nos ha otorgado la existencia. El hombre puede levantarse contra Dios y combatirlo pero ?qu? ?xito puede tener?


Publicado por mario.web @ 22:52
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