Viernes, 25 de marzo de 2011
Art?culo de Jes?s S?nchez Martos, Catedr?tico de Educaci?n Sanitaria en la Universidad Complutense de Madrid en el que habla del impacto de la televisi?n en los ni?os y j?venes.
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La violencia infantil y juvenil, un debate social obligado
La violencia infantil y juvenil, un debate social obligado
La violencia constituye un fen?meno social y cultural que se acrecienta al final el siglo XX y que, cada vez, se hace m?s patente en nuestras vidas, raz?n por la que la sociedad le debe hacer frente con decisi?n y firmeza.

En la actualidad es indiscutible el hecho de que la violencia genera violencia, y que se ense?a y se aprende a trav?s de la exhibici?n, pero bien parece que la sociedad s?lo admite este extremo cuando se producen nuevas escenas de violencia protagonizadas por ni?os y adolescentes.

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Recientemente, todos los medios de comunicaci?n social se hac?an eco del desagradable incidente protagonizado por dos ni?os de 11 y 13 a?os, quienes remendando lo que bien podr?a ser una escena de la pel?cula Rambo disparaban contra sus compa?eros de clase, cobr?ndose cinco v?ctimas mortales.

Tres d?as despu?s, la sociedad americana contin?a justificando el uso de armas, informando al mundo del descubrimiento de un ?chip prodigioso?, uno m?s, que al parecer identifica las huellas dactilares del due?o del arma en la culata, lo que impedir?a que los ni?os puedan utilizar ese arma, pero no otra de similares caracter?sticas.

Bien podr?a parecer que cerraremos esta d?cada como la de los ?chips lavadores de conciencia?, al disponer de diferentes chips que limitan el acceso a algunos n?meros telef?nicos, a internet, a determinados programas de televisi?n y, ahora finalmente, a la utilizaci?n de armas.

Al mismo tiempo que conoc?amos la violencia desatada en el colegio de Arkansas, ocurr?an hechos similares en otras latitudes. En Uruguay, un ni?o amenazaba con una pistola a los compa?eros de escuela; aunque como no hubo v?ctimas mortales, la noticia no tuvo car?cter internacional. Mientras, en Francia, un muchacho de 18 a?os mataba a un compa?ero de un disparo en la cabeza en el mismo aula; las autoridades francesas insistieron en que se trataba de un hecho aislado que no deb?a preocupar en exceso. En Espa?a, un hombre disparaba con una escopeta de caza a los viandantes, desde un balc?n, sembrando el p?nico entre los vecinos y ocupando primera plana en los espacios informativos.

Llegados a este punto, deber?amos preguntarnos, una vez m?s, si realmente los m?s peque?os saben diferenciar entre la realidad y la ficci?n cuando ven escenas violentas en televisi?n. La mayor?a de los expertos coinciden en que, para los m?s peque?os, las escenas que ven en televisi?n podr?an parecer reales, por lo que en la mayor?a de pa?ses, incluido el nuestro, se tiende a debatir sobre la protecci?n del menor, en cuanto a los contenidos, y horarios de los programas de televisi?n, construyendo incluso convenios y rubricando c?digos ?ticos que, despu?s de un espacio cada vez m?s corto de tiempo, dejan de cumplirse.

Para darnos cuenta de que no se cumplen las normas legales, s?lo hemos de observar el contenido de la mayor?a de los dibujos animados y de los avances de las pel?culas que se emitir?n en horario nocturno, y todo ello sin nombrar la falta de criterio de los responsables de la programaci?n, que se hace cada vez m?s patente, al emitir en horario infantil de tarde pel?culas del estilo de Rambo, Cobra o Viernes 13. Pero, a pesar de todo, sabemos que se trata de una violencia ficticia, como la de los juegos de ordenador, y bien podr?amos ense?ar a los ni?os a ver televisi?n con capacidad cr?tica. Pero? ?qu? podemos hacer ante la violencia real que vemos diariamente en programas como Impacto TV, que se emiten a las nueve de la noche, siendo claros l?deres de audiencia entre los ni?os y j?venes?

Si a todo esto a?adimos que el 30% de los menores espa?oles de 4 a 12 a?os ven la televisi?n a las once de la noche, y que el 60% de los programas tienen alg?n contenido violento, con el agravante de que la mayor?a no muestra el dolor que lleva consigo el acto violento, entiendo obligado el hecho de que la sociedad se haga responsable de la violencia que se genera entre nuestros ni?os y j?venes.

Seamos realistas: el problema no se solucionar? con los ?chips prodigiosos? de los americanos que todo lo limitan, a no ser que se invente el chip que pudiera ?limitar? la creaci?n de escenas violentas dirigidas a los m?s peque?os. Lo primero que debemos hacer es asumir que el problema existe y que las causas directas se derivan de nuestra actitud, un tanto parecida a la de la avestruz.

Hagamos frente al problema y abramos un debate social que se centre no s?lo en la responsabilidad de la televisi?n y otros medios de comunicaci?n social, sino tambi?n en el n?cleo de la escuela y en el propio seno familiar, recordando una vez m?s que la prohibici?n y limitaci?n a nuestros peque?os no es el mejor camino hacia un mundo sin violencia, y que la educaci?n es la mejor forma de hablar de prevenci?n.

Publicado por mario.web @ 22:09
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