Viernes, 25 de marzo de 2011
Alfonso Aguil? profundiza en el valor de la tenacidad y el ejercicio virtuoso de la sana direcci?n
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Tenacidad
Tenacidad
Cuando es m?s f?cil dejarlo ya
Dicen que la muerte blanca ?la muerte por congelaci?n? es una muerte dulce: entra una especie de sopor, lleno de sensaciones agradables en las que uno se encuentra, incluso, optimista... y entre dos sue?os se escapa el alma. Aquel hombre, Guillaumet, lo sab?a. No le costaba nada dejarse estar, recostado sobre el suelo helado, no levantarse despu?s de una ca?da, decir ?ya basta, se acab?!, y no volver a intentarlo de nuevo.

La historia es de Antoine de Saint-Exup?ry, en Terre des hommes, donde narra la aventura de un piloto cuyo avi?n se hab?a estrellado en los Andes, y que tras una incre?ble traves?a apareci? destrozado pero vivo, cuando todo el mundo hab?a perdido la esperanza.

Aquel hombre ten?a un mont?n de razones para dejar de luchar por salvarse: no conoc?a el camino, era casi seguro que todo aquel sobrehumano esfuerzo no servir?a para nada. Estaba solo, perdido, roto de golpes, de fatiga, de cansancio. Derribado a cada paso por la tormenta, en una zona de la que se dec?a: ?Los Andes en invierno, no devuelven a los hombres?.

?He hecho lo que he podido y ya no tengo esperanzas, ?por qu? obstinarse en este martirio?? Le bastaba cerrar los ojos para borrar del mundo las rocas, los hielos y las nieves. Y ya no habr?a golpes, ni ca?das, ni m?sculos desgarrados, ni hielos abrasadores, ni ese peso de la vida que ten?a que arrastrar tan pesadamente.

Pero Guillaumet piensa en su mujer, en sus hijos, en sus compa?eros. ?Qui?n podr? mantener a esa familia que le aguarda en alg?n lugar de Francia si ?l se para? No, no les pod?a fallar. Ellos le quer?an, le esperaban. ?Qu? pasar?a si supieran que estaba vivo? ?Si mi mujer cree que vivo, cree que camino. Los compa?eros creen que camino. Todos tienen confianza en m?, y soy un canalla si no camino?. Cuando volv?a a caerse, repet?a esas palabras. Cuando las piernas se negaban a avanzar m?s; cuando los huesos todos de su cuerpo gem?an entumecidos por el fr?o y el cansancio; cuando despu?s de bajar ten?a que volver a subir, como en un carrusel que no acababa nunca, volv?a a repetir el mismo estribillo: ?si creen que vivo, creen que camino, y soy un canalla si no sigo?.

En el pensamiento est? la clave

Cuando lo encontraron, su primera frase fue como resumen de su tenacidad extraordinaria: ?Lo que hice, te lo juro, ning?n animal lo hubiera hecho?. Saint-Exup?ry lo comenta as? en su obra: ?sta es la frase m?s noble que conozco, una frase que sit?a al hombre, que le honra, que restablece las jerarqu?as verdaderas.

Cuando a Guillaumet est? exhausto y le abruma saber que es casi imposible que llegue a encontrar a nadie en aquellas monta?as, rechaza la voz del agotamiento, que le incita a tirarse al suelo y renunciar. El animal s?lo soporta el agotamiento cuando est? espoleado por impulsos b?sicos, como el miedo; sin embargo el hombre ha multiplicado los motivos para sobreponerse y aguantar: los valores que influyen en su conciencia pueden ser sentidos, como sucede a los animales, pero tambi?n pueden ser pensados. Cuando los sentimos, s?lo experimentamos su atracci?n o su repulsi?n; cuando los pensamos, podemos ver lo valioso aunque casi no sintamos nada.

Lo innovador del hombre, como se?ala Jos? Antonio Marina, es que puede regir su comportamiento por valores pensados, y no s?lo por valores sentidos. Si s?lo pudi?ramos acomodar nuestra conducta a lo que sentimos, no podr?amos hablar de libertad, porque no podr?amos dirigir libremente nuestros sentimientos. A pesar de la angustiosa protesta de sus m?sculos, y de que s?lo siente cansancio, Guillaumet puede pensar en otros valores, o recuperar de su memoria los valores vividos en otras ocasiones, y ajustar a ellos su comportamiento. Una vez m?s, lo espiritual se introduce en lo corporal, lo ampl?a y lo enriquece.

Publicado por mario.web @ 22:33
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