Viernes, 25 de marzo de 2011
Conferencia de Rafael Alvira, en la que explica qu? papel juegan el dinero y la virtud en la construcci?n de nuevas relaciones humanas en un mundo globalizado.
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Sobre el dinero y la virtud
Sobre el dinero y la virtud
Los h?bitos -saberes- son siempre una cierta s?ntesis de pasado, presente y futuro, una s?ntesis del tiempo. El que no es capaz de hacer sentir como propia la empresa a sus empleados, no tiene futuro como empresario.

Las relaciones humanas en el mundo globalizado


Sobre el dinero y la virtud

Me viene a la cabeza, para comenzar, una conocida an?cdota de ese maestro universal y extraordinario que es Gioacchino Rossini. ?l, como es bien sabido, al triunfar de una manera espectacular en Europa, hab?a ganado much?simo dinero y decidi? no seguir componiendo. Se dedic? entonces a disfrutar de su vida privada. Invitaba continuamente a sus amigos a las fiestas y cenas que preparaba, ya que no solamente era un gran m?sico, sino tambi?n un extraordinario cocinero. Tanto en la m?sica como en la cocina fue innovador y hoy d?a existen platos cocinados en el mundo entero que llevan su nombre, como el Turnedos Rossini.

Volvi? a componer cuando era ya viejo y gordo, como consecuencia de sus capacidades culinarias. A veces trabajaba por la noche, en la cama. Por las ma?anas, el desorden de su habitaci?n era grande y se pod?an encontrar hojas de partituras tiradas por el suelo. La raz?n era que, como estaba grueso, no le era f?cil levantarse, y cuando se le ca?a una partitura tomaba otra en blanco de la mesilla y segu?a componiendo. No ten?a ninguna dificultad en rehacer lo que acababa de escribir. Lo pod?a hacer porque, junto a su genio, hab?a adquirido, gracias al aprendizaje, el arte musical. Hab?a adquirido el h?bito o virtud art?stica. A los que llegan a dominar, por ejemplo, el instrumento de cuatro cuerdas que algunos consideran, por excelencia, europeo, se les llama virtuosos del viol?n. Hay que tener disposici?n -"genio"- y realizar mucho aprendizaje para llegar a tener un h?bito, una virtud; para ser, en este caso, virtuoso de la m?sica.


Las virtudes o h?bitos

La virtud nos permite salir de esa indefinici?n en la cual nacemos los seres humanos. Somos alguien que aparece en este mundo sin saber hacer nada y, despu?s, gracias a la adquisici?n de las virtudes, descubrimos que somos seres capaces de crecer continuamente, de a?adir algo a nuestro ser. Las virtudes, los h?bitos, nos permiten perfeccionar nuestra manera de actuar y hacerla cada vez m?s bella, universal y comunicable. Por eso, cuanto mejor las hemos incorporado, m?s somos capaces de enriquecer a los dem?s con lo que hacemos.

Cuando alguien empieza a aprender a tocar el viol?n, para seguir con el ejemplo anterior, se convierte en el flagelo de todos sus vecinos porque aquello suena mal; ese instrumento no s?lo no comunica, sino que incluso provoca el alejamiento de todos. En cambio, cuando se alcanza el aprendizaje, despu?s de tanta repetici?n, todos se acercan y quieren enriquecerse con esa m?sica maravillosa.

Pues bien, en todos los niveles de actuaci?n del ser humano pasa lo mismo. Podemos adquirir los h?bitos intelectuales, las virtudes morales o ?ticas, las ciencias te?ricas y las pr?cticas, los h?bitos t?cnicos. Los h?bitos cient?ficos nos ense?an a acercarnos a la verdad; las virtudes morales nos facilitan hacer justicia -que es el bien por excelencia- y los h?bitos t?cnicos o art?sticos nos ayudan a mejorar, enriquecer y embellecer nuestra vida.

Para adquirir un h?bito hace falta insistir, repetir y que esa repetici?n nos marque. Si se nos olvida lo que hacemos, si no deja huella en nosotros, no llegamos a tener ning?n h?bito; pues ?l es pasado acumulado. El h?bito se logra con aprendizaje, el cual es un pasado que no se deja pasar. De otro lado, ning?n saber lo es de verdad si no est? proyectado hacia el futuro, si no nos sirve para realizar las tareas con facilidad, para ser capaces de comunicar y para ser potencialmente creativos. Y, por lo dem?s, todo saber real ha de poder usarse en presente, ha de resolver. Los h?bitos -saberes- son as? siempre una cierta s?ntesis de pasado, presente y futuro, una s?ntesis del tiempo.

Para ser genio -hay muchos que lo quieren ser- hace falta primero el m?tier, el mestiere. Quien no tiene oficio no se puede permitir el lujo de ser un genio, de innovar. Hay que conocer el oficio, aprender y acumular pasado para ser capaces de abrir nuevos futuros. Esa conexi?n entre el pasado y el futuro logra que, en el presente, la persona virtuosa sea feliz porque comunicar, crear y memorizar lo que se lleva dentro produce un profundo gozo.

El dinero y la virtud

El dinero se asemeja a la virtud. De un lado, el dinero representa un trabajo inteligente acumulado: lo que podemos ofrecer a los dem?s es siempre la consecuencia de algo hecho que a nosotros nos ha costado tiempo aprender y realizar. Por ejemplo, cuando podemos elegir entre varios restaurantes, para seguir con el recuerdo de Rossini, seguramente optaremos por el que mejor servicio nos ofrece, sumadas todas las circunstancias. ?Por qu?? Porque las personas de esa empresa de restauraci?n han aprendido, han acumulado el pasado y son capaces, por ello, de ofrecer los servicios m?s adecuados.

Sin el trabajo inteligente no hay oferta humana interesante, y ese trabajo implica tiempo dedicado. La moneda se acu?a para facilitar las transacciones entre lo hecho y lo hecho (intercambio de bienes ya producidos) o entre lo hecho y lo que se espera hacer. La ventaja de la moneda es que facilita esas transacciones, pero su inconveniente es que cosifica algo que es una relaci?n. Hace posible, entonces, que personas que no han producido nada o que no piensan producir nada en el futuro a cambio de lo vendido puedan manejar la moneda para su ventaja. Esto es una injusticia moral y un error econ?mico al mismo tiempo.

El hecho de la cosificaci?n de la moneda no puede, sin embargo, hacer olvidar que sin el valor del trabajo no habr?a econom?a posible. Una econom?a monetarizada que llegase a ser "meramente financiera" supondr?a la ruina, por mucho que a corto plazo y mediante la fuerza simb?lica del dinero y el atractivo de las expectativas, pareciese funcionar maravillosamente. Hace poco hemos visto c?mo esa pura superioridad del futuro (expectativas), sin contrapartida en algo producido y sin verdadero deseo de producir, conduce a la quiebra, como no puede ser de otro modo. Aunque los "astutos" se queden con mucha moneda o con cosas adquiridas con ella.

Sostiene Vittorio Mathieu, en su precioso libro titulado Filosof?a del dinero, que el pasado no es importante para el dinero, pero s? el futuro, porque aunque se tenga una gran riqueza atesorada, si otra persona no ve expectativas en lo que se le ofrece, no lo tomar?. Ning?n dinero del mundo vale si nadie lo quiere aceptar. Esto es bien cierto, pero tambi?n lo es que sin la elaboraci?n y el aprendizaje -que implican pasado- no tenemos nada que ofrecer. De modo que el dinero es una cosa misteriosa que enlaza pasado y futuro, y tambi?n el presente ya que, como se?ala Mathieu, el dinero s?lo existe propiamente en presente, es decir, cuando se gasta.

Por ejemplo, alguien hace su trabajo y aumenta su capital, pero hasta que no lo usa para comprar, todav?a no es propiamente dinero en acto -para utilizar categor?as aristot?licas-, sino que s?lo lo es en potencia. Por lo dem?s, si la expectativa de negocio es posible, pero todav?a no es real, tampoco se trata de dinero. ?ste realmente existe cuando hay una entrega, un gasto en acto, en presente. El gasto es el ?nico momento en que existe el dinero en acto y, sin embargo, no hay dinero sin acumulaci?n de trabajo inteligente y sin aceptaci?n de oferta, es decir, sin esa s?ntesis de pasado, presente y futuro, al igual que no hay virtud si no se da esa misma s?ntesis.

Los tratadistas cl?sicos de la virtud apuntaban la idea de que sin las virtudes morales es imposible comunicarse bien con los dem?s y resulta muy dif?cil hacer el bien; por tanto, es imprescindible tener la virtud para vivir como humanos, puesto que s?lo lo somos cuando nos relacionamos con los otros. Tambi?n sosten?an que no hay vicio peor que la avaricia y la vanidad de la virtud, y a?ad?an que es mucho peor que la avaricia y la vanidad del dinero. Bien descubri? la econom?a capitalista que el avaro no es un buen economista, ya que atesora moneda, pero no dinero.

No hay nada peor que envanecerse de la propia virtud: en ese mismo instante se est? perdiendo. Pues bien, siendo el dinero condici?n imprescindible para nuestro bienestar y siendo el bienestar algo requerido por la naturaleza humana -seg?n afirma Tom?s de Aquino-, se puede colegir que el envanecerse del propio dinero, el mirarlo como si fuera un fin en s? mismo, es un error, tambi?n econ?mico.

Mirar la virtud como un fin para mi mera ventaja particular es el error por excelencia de la ?tica; mirar el dinero de esa misma forma es el error econ?mico por excelencia. Pero, a su vez, la persona que no tenga virtud no podr? ser ?tica y la persona que no tenga dinero no podr? ser "econ?mica". El dinero, por consiguiente, es fundamental, pero es s?lo una condici?n sine qua non, al igual que la virtud. No se puede pervertir la l?gica de la realidad porque, entonces, es la propia realidad la que se pervierte.

?Qu? es lo primero que se rompe al caer en esa perversi?n posible? Se rompe la comunicabilidad. La persona que se mira a s? misma diciendo "qu? buena soy", en ese mismo instante empieza a encerrarse en s? misma y a colocar unas barreras que impiden que la comunicaci?n sea fluida. Adem?s, comienza a notarse, poco a poco, que la persona no es tan buena como antes. Lo mismo pasa con el dinero.

Se ha de subrayar que si no tenemos virtud, no podemos hacer el bien; por ello es primordial tener virtud. El error simplemente es ponerla como fin para mi ?nica ventaja. Y lo mismo se puede decir del dinero: es fundamental tenerlo porque, si no lo tenemos, no podremos tener bienestar ni ayudar a los dem?s a alcanzarlo. El error es no hacerlo correctamente comunicable.

Cuando algo no se transmite se est? convirtiendo, en el fondo, en un stock que pesa sobre nosotros. De la misma manera que, al perderse, la virtud se deja de comunicar y la persona comienza a convertirse en alguien "pesado" que ha perdido sus alas para volar, quien se centra en el dinero es un economista pesado que acaba haciendo mal las cosas porque ha confundido el dinero con la moneda.

?tica: virtud y dinero en sociedad

La virtud y el dinero son medios antropol?gicamente b?sicos para relacionarnos con los dem?s. Por eso una y otro est?n intr?nsecamente ligados. Y adem?s no los tenemos s?lo para relacionarnos con otras personas, sino tambi?n gracias a ellas. Nadie gana su dinero s?lo por su inteligencia y su esfuerzo, sino gracias a todo lo que ha aprendido de los dem?s y a que los dem?s lo aceptan. Si tuvi?ramos que pagar en mera justicia conmutativa a los que nos han hecho capaces de ganar dinero no le sobrar?a mucho a cada uno.

El caso m?s patente a este respecto, y que empieza a mencionarse en las discusiones de la econom?a europea, es el de las madres de familia. Particip? hace alg?n tiempo, con Jean-Didier Lecaillon -catedr?tico de Econom?a de La Sorbona-, en un Coloquio del IESE de Barcelona. El profesor Lecaillon hizo un encendido canto -lleno de profundidad- acerca de la importancia de la familia en la econom?a. Le coment? que todo lo que hab?a dicho me parec?a muy bueno y muy verdadero, pero que no aparece en los libros de Econom?a.

No hay nadie que aporte m?s a la riqueza y a la capacidad de potenciarla que la persona -particularmente una buena madre- que gasta bastantes a?os de su vida educando a las personas moral e intelectualmente. Ahora que por fin est? de moda la confianza -sin ella nada funciona- en la Ciencia Econ?mica, se puede recordar que la confianza s?lo la pueden comprender, vivir e inspirar aquellos que han sido educados moralmente en sus familias. La econom?a en Europa se debilita, por la misma raz?n que, en EE.UU. Enron llenaba sus paredes de c?digos ?ticos; sin embargo, al igual que en muchas otras empresas, se ha demostrado la inutilidad de esos c?digos cuando no van acompa?ados de una verdadera formaci?n moral.

La ?tica no se ense?a principalmente con libros, clases o c?digos -aunque todo ello puede ayudar mucho-, sino con el ejemplo educativo que imparten la madre y el padre, personas que traen hijos al mundo (sin poblaci?n no existir?a econom?a) y que los educan moral e intelectualmente (sin educaci?n tampoco existir?a econom?a). Son ellos quienes primaria y b?sicamente nos ense?an a vivir en la virtud, a ser capaces de comunicarnos y relacionarnos. Resultan ser, por tanto, fundamentales para la econom?a y, por ello, deber?an figurar en sus libros.

Relaciones humanas en las organizaciones

As? pues, la virtud y el dinero tienen sentido s?lo en las relaciones humanas. Por eso me parece que en una empresa no se debe considerar al llamado Director de Recursos Humanos como una figura lateral o secundaria en la organizaci?n. M?s bien, tiene unas tareas absolutamente fundamentales y hoy d?a bien dif?ciles, ya que -de una parte- tiene que ganarse a los empleados para la empresa, aunque -de otra-, frecuentemente ha de cubrir las espaldas de los directivos frente a ellos. Esta situaci?n tendr?a que ir cambiando poco a poco.

Y ?c?mo se puede lograr? ?Por medio de m?todos demag?gicos, insinuando que a partir de ahora todos van a ser buenos y ben?ficos, y que ya no va a haber problemas? Por supuesto que no, los problemas siempre van a estar ah?. Pero pueden rebajarse y dulcificarse. Por ejemplo, si el presidente de la compa??a decide asumir con su cargo los Recursos Humanos, aunque tenga un equipo que los gestione. Esto tendr?a un gran valor simb?lico.

Servir?a para demostrar que lo m?s importante para la empresa son las personas, lo cual la har?a moral y econ?micamente rica, pues cuando la persona no es lo primero, la econom?a acaba por fracasar. A medio y largo plazo no hay excepci?n a esta realidad. Por tanto, esto es lo que se debe cuidar con esmero por encima de todo lo dem?s. Y la atenci?n debe ir referida a todas las personas de la empresa, por consiguiente, tambi?n a los proveedores, distribuidores y clientes. Me impresion? la filosof?a empresarial de Fran?ois Michelin, patr?n de la multinacional de neum?ticos, quien cada vez que le preguntaban sobre la manera de gobernar como presidente de su empresa mod?lica, respond?a tajantemente: "?Yo presidente?, no, de ning?n modo; mi empresa siempre la ha presidido el cliente":

Es obvio que si una empresa no se da cuenta de que el cliente y las relaciones humanas con ?l son fundamentales para la propia vida, la compa??a no va a tener un futuro prometedor. Pero lo mismo se puede decir de las relaciones humanas hacia dentro de la empresa, con los empleados. El que no es capaz de hacer sentir como propia la empresa a sus empleados, no tiene futuro como empresario. Sentir como propia la empresa, no es lo mismo que ser propietarios con t?tulo jur?dico, cosa que puede no interesarle a muchos. El problema principal no es la titularidad de la propiedad, sino que cada uno sienta la empresa como propia. Para eso hace falta desarrollar unas relaciones humanas muy delicadas y muy firmes.

La ?tica en la globalizaci?n

Ahora mismo nos encontramos en el momento hist?rico de la llamada globalizaci?n, que representa una extrema dificultad para pa?ses que no sean los Estados Unidos, la Uni?n Europea, Jap?n y otros pocos m?s. Justamente por ello, es el momento de recordar aquella tesis cl?sica que reza: "las dificultades son oportunidades". Quejarse es perder el tiempo, no sirve para nada positivo. Un autor tan cristiano como San Juan de la Cruz, y otro tan anticristiano como Nietzsche, dicen lo mismo al respecto. Para Nietzche quejarse es mera prueba de debilidad y, en el fondo, de hipocres?a. No sirve para nada aut?ntico. Para San Juan de la Cruz "el que se queja no es buen cristiano".

Si el quejarse no es ?til, el hacer revoluciones todav?a menos. De ellas nunca ha salido una sociedad mejor. ?Cu?l es, por tanto, la soluci?n ante la dificultad que presenta el mundo globalizado? Luchar m?s, aprender m?s y cooperar m?s: ?se es el reto, la oportunidad y la actitud eficaz y verdadera que hemos de desarrollar en nosotros mismos. Como dec?a Arist?teles: es indigno del hombre no intentar adquirir algo a lo que puede aspirar.

Tenemos que aceptar ese reto y responder a ?l con una disposici?n acrecentada de lucha, aprendizaje y cooperaci?n. Frente al que es m?s poderoso y frente a cualquier adversidad, se pueden utilizar esas tres armas, que son tradicionales y maravillosas, porque nos ayudan a alcanzar el bien. No hay persona m?s triste que la que no lucha; no hay persona m?s corta que la que ha perdido la ilusi?n de aprender; y no hay persona menos sociable que la que no quiere cooperar.

Por eso, esta situaci?n actual es muy buena, porque nos ayudar? a ser y estar m?s alegres, pero, principalmente, nos va a ayudar a mejorar mucho m?s las relaciones humanas, ya que s?lo con una cooperaci?n intensificada y mejor hacia "dentro" de la empresa -con los miembros de ella-, hacia "fuera" -con los clientes-, y hacia otras empresas, podremos responder a ese reto.

Es patente que a veces ser? necesario reajustar plantillas, pero eso s?lo se puede hacer bien si se tiene un esp?ritu de servicio y cooperaci?n, sabiendo que la sociedad es tarea de todos. En este mundo globalizado triunfaremos cuando seamos capaces de comunicarnos mejor tambi?n con otras empresas y con personas y empresas de otros pa?ses. Aprenderemos c?mo son y empezaremos a quererlas.

Adem?s, de ese modo tendremos m?s fuerzas, porque nos daremos cuenta de que necesitamos m?s a nuestra gente para lograr los fines verdaderos de la empresa, que no son otros que el bienestar y, al final, la felicidad de la sociedad y de cada persona.
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Rafael Alvira. Este escrito tiene como base la conferencia pronunciada en el INALDE (Universidad de La Sabana. Santaf? de Bogot?), el 14 de junio de 2003 con ocasi?n de la Clausura del XI Medex. Publicado en Revista Nuevas Tendencias, del Instituto Empresa y Humanismo. Universidad de Navarra. n? 52, octubre 2003. Edici?n digital autorizada de Arvo Net, noviembre 2003.

Publicado por mario.web @ 23:17
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