S?bado, 26 de marzo de 2011

Fuente: Fluvium.org?
Autor: Enrique Monasterio?

Leo en el peri?dico que, en un reciente proceso de divorcio, el juez ha concedido a la esposa la custodia de los perros de la familia, y al marido, el derecho a visitarlos cada quince d?as para sacarlos a pasear por el parque.?

No teman mis sufridos lectores. No voy a burlarme del amor a los animales, que, como todo el mundo sabe, es signo inequ?voco de cultura y sensibilidad. A m? tambi?n me gustan los p?jaros, y tal vez cuando sea viejo pueda tener un animal de compa??a ?un centollo por ejemplo? con el que compartir las largas veladas de invierno.?

Sin embargo me inquieta esa progresiva identificaci?n animalito/ni?o, que empieza a alcanzar cotas grotescas en los civilizados cerebros del bastantes contribuyentes.?

Pase que algunas ancianitas solitarias llamen mi pichurr?n a su gato y le besen en el hociquito todas las noches antes de acostarse. Pase que otras, o las mismas, dejen al minino herencias de millones de libras esterlinas y que obliguen a un albacea de la especie humana a rendir cuentas al afortunado felino. Pase que, en determinados pa?ses, se publiquen enternecedoras esquelas cuando fallece el perro, el loro o el pez espada de la familia, dejando un vac?o irreparable en el hogar. Pero, por favor, que no me metan a los jueces en esto. Bastantes problemas tiene ya la Audiencia Nacional.?

Ocurre adem?s que, a medida que los animalitos se nos van convirtiendo en personitas, da la impresi?n de que hay quien empieza a tratar a los ni?os como a entra?ables animales dom?sticos. Es l?gico: el acercamiento entre las especies es rec?proco. De tanto mimar bichos, uno ya ni distingue. Y nace el ni?o de compa??a, el beb? gatito, el pichurr?n humano, que disfruta de todos los privilegios de sus compa?eros irracionales: campa a sus anchas como un pez tropical, es objeto de mil caricias como si de un gato persa se tratara, y engorda como una foquita monje.?

Me encantar?a estar completamente equivocado, pero temo que cada d?a hay m?s padres que piensan en sus hijos, m?s como objetos de disfrute que como personas.?

Ahora que tanto se habla ?y con raz?n? de los ni?os maltratados, no olvidemos que hay formas de maltrato m?s sutiles que las palizas convencionales, pero igualmente perniciosas para el cuerpo y el esp?ritu. ?Hay peor atropello, por ejemplo, que tratar a un ni?o como a un animalito de compa??a??

Valga como s?ntoma esa peligrosa man?a posmoderna de dividir a los beb?s en deseados y no deseados. La terminolog?a, que algunos aceptan como inocua, es simplemente est?pida; pero debajo hay algo m?s macabro. Los ni?os no son cachivaches de adorno ni de consumo; tampoco son ratones colorados. Por tanto, no se les desea, se les ama. De ah? que quienes clasifican en serio a sus hijos de esa extra?a forma, deban ser catalogados como padres indeseables. (Bien sabe Dios lo que me ha costado escribir esta frase).?

Tan peligrosa mentalidad ha creado un tipo de ni?o que cabr?a definir como "beb? valium". Me refiero a aquellas criaturas que vienen al mundo, o entran a formar parte de una familia, s?lo para resolver los problemas afectivos o las neurosis de ansiedad de un miembro de la pareja (suponiendo que de una pareja se trate). Son los nenes hiperapetecidos, hist?ricamente necesitados y conseguidos a cualquier precio.?

Todas las patolog?as son respetables, pero a quien padezca un s?ndrome de este tipo hay que recetarle con urgencia una mu?eca repollo o un gato persa. Y que haga experimentos con gaseosa, no con seres humanos.?

Al ni?o valium los psic?logos y pedagogos suelen llamarlo "superprotegido". ?Protegido, de qu?? Se trata de ni?os realmente secuestrados. Al ni?o/valium no se le educa, se le domestica. Se le guarda en un estuche envuelto en algodones para que no sienta la tentaci?n de rebelarse. Se le anestesia con la tele para que no moleste (el ni?o es buen?simo; no nos da ninguna guerra). Se le conceden todos los caprichos; se cuida de su salud hasta convertirlo en un hipocondr?aco como pap?, y se le alimenta a la carta como a un gato caprichoso.?

El ni?o/valium, cuando se convierte en adulto, no se va de casa ni a rastras. V?ctima del s?ndrome de Estocolmo, suele convertirse en un ego?sta incurable que besa la mano de quien le alimenta y no se despega de ella ni con agua caliente.?

? ?No se estar? pasando un poco??

Me temo que s?. Es m?s, quiz? alguien se me haya enfadado por llevar demasiado lejos la iron?a. Pero es que me falta espacio para matizar. Y yo deber?a explicar ahora en tres l?neas que hay que mirar a los ni?os como Dios mismo los mira, con amor generoso y despegado. Y ense?arles a sufrir, a luchar, a vencer, esforzarse, a ser sinceros, a tratar a Dios, a trabajar, a ser generosos, a pensar??

Materias ?stas que no figuran en los manuales para la cr?a del canario.


Publicado por mario.web @ 21:06
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