S?bado, 26 de marzo de 2011
La Iglesia, columna y fundamento de la verdad ,recibi? de los ap?stoles este solemne mandato de Cristo de anunciar la verdad que nos salva
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Vida moral y Magisterio de la Iglesia
Vida moral y Magisterio de la Iglesia
?Compete siempre y en todo lugar a la Iglesia proclamar los principios morales, incluso los referentes al orden social, as? como dar su juicio sobre cualesquiera asuntos humanos, en la medida en que lo exijan los derechos fundamentales de la persona humana o la salvaci?n de las almas?.?

El magisterio de los pastores de la Iglesia en materia moral se ejerce ordinariamente en la catequesis y en la predicaci?n, con la ayuda de las obras de los te?logos y de los autores espirituales. As? se ha transmitido de generaci?n en generaci?n, bajo la direcci?n y vigilancia de los pastores, el ?dep?sito? de la moral cristiana, compuesto de un conjunto caracter?stico de normas, de mandamientos y de virtudes que proceden de la fe en Cristo y est?n vivificados por la caridad. Esta catequesis ha tomado tradicionalmente como base, junto al Credo y el Padre Nuestro, el Dec?logo que enuncia los principios de la vida moral v?lidos para todos los hombres.?

El Romano Pont?fice y los obispos como ?maestros aut?nticos por estar dotados de la autoridad de Cristo... predican al pueblo que tienen confiado la fe que hay que creer y que hay que llevar a la pr?ctica? (LG 25). El magisterio ordinario y universal del Papa y de los obispos en comuni?n con ?l ense?a a los fieles la verdad que han de creer, la caridad que han de practicar, la bienaventuranza que han de esperar.?

El grado supremo de la participaci?n en la autoridad de Cristo est? asegurado por el carisma de la infalibilidad. Esta se extiende a todo el dep?sito de la revelaci?n divina ; se extiende tambi?n a todos los elementos de doctrina, comprendida la moral, sin los cuales las verdades salv?ficas de la fe no pueden ser salvaguardadas, expuestas u observadas.?

La autoridad del Magisterio se extiende tambi?n a los preceptos espec?ficos de la ley natural, porque su observancia, exigida por el Creador, es necesaria para la salvaci?n. Recordando las prescripciones de la ley natural, el Magisterio de la Iglesia ejerce una parte esencial de su funci?n prof?tica de anunciar a los hombres lo que son en verdad y de recordarles lo que deben ser ante Dios .?

La ley de Dios, confiada a la Iglesia, es ense?ada a los fieles como camino de vida y de verdad. Los fieles, por tanto, tienen el derecho de ser instruidos en los preceptos divinos salv?ficos que purifican el juicio y, con la gracia, sanan la raz?n humana herida. Tienen el deber de observar las constituciones y los decretos promulgados por la autoridad leg?tima de la Iglesia. Aunque sean disciplinares, estas determinaciones requieren la docilidad en la caridad.?

En la obra de ense?anza y de aplicaci?n de la moral cristiana, la Iglesia necesita la dedicaci?n de los pastores, la ciencia de los te?logos, la contribuci?n de todos los cristianos y de los hombres de buena voluntad.?

La fe y la pr?ctica del Evangelio procuran a cada uno una experiencia de la vida ?en Cristo? que ilumina y da capacidad para estimar las realidades divinas y humanas seg?n el Esp?ritu de Dios . As? el Esp?ritu Santo puede servirse de los m?s humildes para iluminar a los sabios y los constituidos en m?s alta dignidad.?

Los ministerios deben ejercerse en un esp?ritu de servicio fraternal y de entrega a la Iglesia en nombre del Se?or . Al mismo tiempo, la conciencia de cada cual en su juicio moral sobre sus actos personales, debe evitar encerrarse en una consideraci?n individual. Con mayor empe?o debe abrirse a la consideraci?n del bien de todos seg?n se expresa en la ley moral, natural y revelada, y consiguientemente en la ley de la Iglesia y en la ense?anza autorizada del Magisterio sobre las cuestiones morales. No se ha de oponer la conciencia personal y la raz?n a la ley moral o al Magisterio de la Iglesia.?

As? puede desarrollarse entre los cristianos un verdadero esp?ritu filial con respecto a la Iglesia. Es el desarrollo normal de la gracia bautismal, que nos engendr? en el seno de la Iglesia y nos hizo miembros del Cuerpo de Cristo. En su solicitud materna, la Iglesia nos concede la misericordia de Dios que va m?s all? del simple perd?n de nuestros pecados y act?a especialmente en el sacramento de la Reconciliaci?n. Como madre previsora, nos prodiga tambi?n en su liturgia, d?a tras d?a, el alimento de la Palabra y de la Eucarist?a del Se?or.?

Publicado por mario.web @ 21:23
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