S?bado, 26 de marzo de 2011

Fuente: Catholic.net?
Autor: Pedro Garc?a, Misionero Claretiano?


Si leemos el encantador Evangelio de Marcos, nos encontramos como mandato final de Jesucristo con estas palabras:?

Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura.?

Un mandamiento que entra?a una grave obligaci?n, porque la salvaci?n la ha condicionado Dios a la fe y al bautismo, ya que sigue diciendo Jes?s:?

El que crea y se bautice, se salvar?; pero el que se resista a creer, se condenar?.?

Por lo mismo, la Iglesia se encuentra ante un deber ineludible: evangelizar. La predicaci?n del Evangelio, la Fe y el Bautismo est?n de tal manera entrelazados que no se pueden separar. Sin predicaci?n, no hay fe; sin fe no hay bautismo; sin bautismo no hay salvaci?n.?

?Qu? debe hacer entonces la Iglesia, qu? debe hacer cada comunidad cristiana, qu? debe hacer cada bautizado? Ser instrumentos fieles en la mano de Jesucristo para llevar a todos el misterio de la salvaci?n, continuando la misi?n que el mismo Jesucristo trajo al mundo recibida del Padre, y para la cual lo llen? el Esp?ritu Santo:?

El Esp?ritu del Se?or me ha ungido para anunciar a los pobres la gran noticia: ?ha llegado la salvaci?n!?

La primera beneficiada por el cumplimiento de esta misi?n ser? la misma Iglesia, lo ser? cada comunidad cristiana, lo ser? cada ap?stol. Pues su mismo trabajo y su empe?o por evangelizar los ir? renovando en la fe que recibieron en el Bautismo.?

Cuanto m?s evangelicen, m?s se robustecer? su propia fe. Dar la fe con entusiasmo creciente es la mejor manera de agradecer a Dios el don de la fe y el mejor medio para conservar y acrecentar la propia fe.?

Ahora, m?s que mirarnos cada uno en particular y mirar a toda la Iglesia, nos centramos en la comunidad cristiana a la que pertenecemos: la parroquia, la asociaci?n, el movimiento en el cual nos hemos comprometido... En esta peque?a comunidad se centra para cada uno la Iglesia universal, y en esa comunidad desarrolla cada uno de nosotros la labor que le toca como miembro de la Iglesia.?

?Qu? vemos, qu? observamos alrededor de nuestra propia comunidad? ?Qu? desaf?os nos presenta??

Ante todo, nos damos cuenta de que son muchos los que desconocen pr?cticamente a Jesucristo. ?Podemos quedarnos indiferentes, y no llevarles el conocimiento del Se?or Jes?s??

No hay comunidad cristiana, no hay cristiano alguno, que est? libre de la obligaci?n de hacer conocer a Cristo en todo el mundo. ?Y cu?l es la parte del mundo, sino la que est? a mi alrededor, la que me toca a m? como campo de mi trabajo, como parcela en la que yo debo sembrar el Evangelio??

Cuando miramos as? a la Iglesia como un campo inmenso que abarca todo el mundo, pero dividida en multitud de parcelas que no rompen la unidad, sino que todas se conjuntan en la misma y ?nica Iglesia, entonces entendemos eso de cuidar cada uno de nuestro metro cuadrado, es decir, de esta parte de la Iglesia que me toca a m?, la que est? a mi alrededor, y de la cual yo voy a responder. Es entonces cuando se siente la urgencia del apostolado, y nadie tiene el mal gusto de quedarse con los brazos cruzados mientras hay tanto que hacer por Jesucristo y por el Reino de Dios.?


Los medios que la Iglesia pone a mi disposici?n para evangelizar son muy antiguos y resultan siempre nuevos:?

  • La catequesis, por la cual ense?o a los dem?s las verdades de la fe que no conocen. ?Estudio yo a Cristo y la doctrina de la fe, para poder comunicarlo a los dem?s que lo necesitan??

  • La liturgia, el culto de la Iglesia, que con la Palabra, los Sacramentos y los dem?s signos, es una lecci?n continua de la fe cristiana. ?Participo activamente y hago participar a los dem?s en los actos del culto, sabiendo que con ellos evangelizo de una manera muy poderosa??

  • La oraci?n, con la cual se llega a todas partes y va mucho m?s all? que nuestra actividad externa. Jes?s, contemplando la mucha cosecha que hab?a por delante, fue lo primero que nos encarg?:?

    La mies es mucha, rogad al Se?or de la mies que mande operarios a su campo.?

    ?Tomamos la oraci?n en la comunidad como la actividad primera de nuestro apostolado??

  • El testimonio, es imprescindible. Hoy al mundo lo convencen los testigos, no los maestros. Si los de fuera nos ven consecuentes con nuestra fe, ser?n arrastrados hacia Jesucristo y su Iglesia.?

    En medio de nuestras limitaciones, ?somos cat?licos convencidos, con vida testimoniante??

    Todo esto lo desarrollamos en el ?mbito de nuestra comunidad particular parroquia, asociaci?n o movimiento, pero nuestra mirada debe ir mucho m?s lejos: hemos de vivir el esp?ritu misionero de la Iglesia de tal modo que no haya obra de la Iglesia universal que no nos afecte, que no nos toque de cerca y que no sienta nuestra colaboraci?n en la medida de nuestras posibilidades. El mandato ?ltimo de Jes?s no puso l?mites geogr?ficos a nuestro apostolado, pues nos dijo:?

    Id por todo el mundo.., a todas la gente, a todos los pueblos de la tierra.?

    Este mandato de Jes?s a toda la Iglesia, a cada comunidad cristiana, a cada creyente en particular a m?, en concreto es enardecedor y es exigente. Nos entusiasma, porque todos hemos so?ado alguna vez en ser misioneros, en ser ap?stoles. Y aunque nos pida mucho, ?medimos nuestra grandeza al tener la misma misi?n que el Se?or: llevar la fe, llevar la salvaci?n al mundo entero??

  • Publicado por mario.web @ 22:13
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