Domingo, 27 de marzo de 2011
Una sociedad bien ordenada y fecunda requiere gobernantes, investidos de leg?tima autoridad, que defiendan las instituciones y consagren, su actividad y sus desvelos al provecho com?n del pa?s
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La Autoridad
La Autoridad
Una sociedad bien ordenada y fecunda requiere gobernantes, investidos de leg?tima autoridad, que defiendan las instituciones y consagren, en la medida suficiente, su actividad y sus desvelos al provecho com?n del pa?s

Se llama ?autoridad? la cualidad en virtud de la cual personas o instituciones dan leyes y ?rdenes a los hombres y esperan la correspondiente obediencia.

Toda comunidad humana necesita una autoridad que la rija (cf Le?n XIII, enc. "Inmortale Dei"; enc. "Diuturnum illud"). Esta tiene su fundamento en la naturaleza humana. Es necesaria para la unidad de la sociedad. Su misi?n consiste en asegurar en cuanto sea posible el bien com?n de la sociedad.

La autoridad exigida por el orden moral emana de Dios ?Som?tanse todos a las autoridades constituidas, pues no hay autoridad que no provenga de Dios, y las que existen, por Dios han sido constituidas. De modo que, quien se opone a la autoridad, se rebela contra el orden divino, y los rebeldes se atraer?n sobre s? mismos la condenaci?n?.

El deber de obediencia impone a todos la obligaci?n de dar a la autoridad los honores que le son debidos, y de rodear de respeto y, seg?n su m?rito, de gratitud y de benevolencia a las personas que la ejercen.

La m?s antigua oraci?n de la Iglesia por la autoridad pol?tica tiene como autor a san Clemente Romano:

?Conc?deles, Se?or, la salud, la paz, la concordia, la estabilidad, para que ejerzan sin tropiezo la soberan?a que t? les has entregado. Eres t?, Se?or, rey celestial de los siglos, quien da a los hijos de los hombres gloria, honor y poder sobre las cosas de la tierra. Dirige, Se?or, su consejo seg?n lo que es bueno, seg?n lo que es agradable a tus ojos, para que ejerciendo con piedad, en la paz y la mansedumbre, el poder que les has dado, te encuentren propicio?.


Si la autoridad responde a un orden fijado por Dios, ?la determinaci?n del r?gimen y la designaci?n de los gobernantes han de dejarse a la libre voluntad de los ciudadanos? (GS 74, 3).
La diversidad de los reg?menes pol?ticos es moralmente admisible con tal que promuevan el bien leg?timo de la comunidad que los adopta. Los reg?menes cuya naturaleza es contraria a la ley natural, al orden p?blico y a los derechos fundamentales de las personas, no pueden realizar el bien com?n de las naciones en las que se han impuesto.

La autoridad no saca de s? misma su legitimidad moral. No debe comportarse de manera desp?tica, sino actuar para el bien com?n como una ?fuerza moral, que se basa en la libertad y en la conciencia de la tarea y obligaciones que ha recibido? (GS 74, 2).

La legislaci?n humana s?lo posee car?cter de ley cuando se conforma a la justa raz?n; lo cual significa que su obligatoriedad procede de la ley eterna. En la medida en que ella se apartase de la raz?n, ser?a preciso declararla injusta, pues no verificar?a la noci?n de ley; ser?a m?s bien una forma de violencia.


La autoridad s?lo se ejerce leg?timamente si busca el bien com?n del grupo en cuesti?n y si, para alcanzarlo, emplea medios moralmente l?citos. Si los dirigentes proclamasen leyes injustas o tomasen medidas contrarias al orden moral, estas disposiciones no pueden obligar en conciencia. ?En semejante situaci?n, la propia autoridad se desmorona por completo y se origina una iniquidad espantosa?.

?Es preferible que un poder est? equilibrado por otros poderes y otras esferas de competencia que lo mantengan en su justo l?mite. Es ?ste el principio del ?Estado de derecho? en el cual es soberana la ley y no la voluntad arbitraria de los hombres?.

Publicado por mario.web @ 9:37
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