Domingo, 27 de marzo de 2011

Cada d?a es una unidad, un todo de vida, un nacer y un morir, el conjunto de las posibilidades peque?as. Toda la existencia se hace de d?as, como una casa en construcci?n. D?a a d?a vamos viviendo y esperando, y todo tiene su traducci?n en el lenguaje de las 24 horas.

La mayor parte de los d?as son parecidos y rutinarios, no tienen demasiada importancia. Los d?as grandes, si lo son, es porque han sido sembrados y alimentados por el gris de muchas horas que en apariencia son neutros.

Un d?a siempre tiene muchas ra?ces y ?l mismo enra?za la existencia posibilitando el futuro. Pero las oportunidades que nos ofrece un d?a son innombrables, sobre todo las posibilidades interiores.

El mundo escondido y solitario de mi esp?ritu puede aventurarse cada d?a hacia un nuevo encuentro, un nuevo amor, una decisi?n direccional o la delicadeza de saber sonre?r a tiempo.

Al comenzar un d?a, uno se tendr?a que preguntar cual es la luz del hoy, para que la ilusi?n siempre est? presente. El sentido de las cosas no s?lo se encuentra sino que se hace.

Ofrecer un d?a no vale nada sino es ofrecerse. Ofrecerse a hacer lo que tenemos que hacer, con obligaci?n o deber de fuera y con libertad y amor de dentro. Ofrecerse a escuchar, a charlar, a ponerse sentimental si es necesario, y a todo lo que se presente...

Y, para acabar, a punto ya de cerrar los ojos, darnos cuenta de que un d?a que acaba es vida que acaba.


Publicado por mario.web @ 9:43
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