Domingo, 27 de marzo de 2011
El Compendio de la Doctrina Social presenta algunas directrices
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Iglesia y pol?tica
Iglesia y pol?tica
Las tensiones iglesia-estado tienen una larga historia, como deja claro el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia en su introducci?n al cap?tulo sobre pol?tica. Ya en tiempos del Antiguo Testamento, los profetas denunciaban con regularidad a los reyes por no defender al d?bil y no asegurar justicia para el pueblo.

David es el prototipo de un rey del Antiguo Testamento, y cuando Israel dej? de tener reyes, los libros y salmos de la Biblia siguen esperando un gobernante que gobernar?a con sabidur?a y justicia ? una esperanza que culmina en la figura de Cristo.

El compendio observa que Jes?s critica la opresi?n y el despotismo, pero no se opone directamente a las autoridades civiles de su tiempo. La famosa l?nea sobre el pago de impuestos al C?sar rechaza los esfuerzos del poder temporal de convertirse en absoluto, pero tambi?n le concede el debido lugar. Jes?s ense?a que la autoridad humana, tentada por el deseo de dominar, encuentra ?su aut?ntico y completo significado como servicio? (No. 383).

En la primera comunidad cristiana, San Pablo recomienda el pago de impuestos, las oraciones por los gobernantes, y la sumisi?n a la autoridad leg?tima. Pero, cuando la autoridad humana va m?s all? de los l?mites queridos por Dios, el libro del Apocalipsis tiene duras palabras para tal autoridad ?se hace a s? misma un dios y demanda sumisi?n absoluta? (No. 382).

Pol?tica centrada en la persona

Al describir la naturaleza de la comunidad pol?tica, el compendio una vez m?s coloca a la persona humana en el centro. La persona es un ser social y pol?tico por naturaleza, que necesita la interacci?n con los dem?s para alcanzar su plenitud completa. La comunidad pol?tica, por ello, existe en orden a facilitar ?el crecimiento pleno de cada uno de sus miembros, llamados a cooperar con firmeza para lograr el bien com?n? (No. 384).

Esto no significa que ?la gente? sea alg?n tipo de multitud a manipular o explotar. Significa m?s bien que son un grupo de personas, capaces de formarse una opini?n sobre los temas p?blicos, y con la libertad de expresar sus opciones pol?ticas.

El compendio tambi?n tiene algo que decir sobre la cuesti?n de las minor?as dentro de una entidad pol?tica o naci?n. El magisterio de la Iglesia afirma que estas minor?as tienen derechos, y deberes, pero sobre todo el derecho de existir. Las minor?as tienen tambi?n el derecho a mantener su propia cultura, lenguaje y religi?n. Al mismo tiempo, las minor?as en su b?squeda de autonom?a deben confiar en el di?logo y la negociaci?n; el terrorismo es injustificable. Las minor?as deber?an trabajar por el bien com?n del estado en el que viven.

Poner a la persona humana como el fundamento de la comunidad pol?tica lleva al compendio a considerar tambi?n el tema de los derechos humanos. Los derechos y deberes de la persona ?contienen un resumen sucinto de los principales requisitos morales y jur?dicos que deben presidir la construcci?n de la comunidad pol?tica?, establece el texto (No. 388).

Adem?s, la amistad y fraternidad juegan un papel en la vida pol?tica y civil. La amistad civil implica desinter?s, desapego de los bienes materiales y aceptaci?n de las necesidades de los dem?s. Desafortunadamente, lamenta el Compendio, con demasiada frecuencia esto no se pone en pr?ctica en la vida pol?tica moderna. Los cristianos pueden tambi?n encontrar inspiraci?n en el principio evang?lico de la caridad. Esto puede ayudar a establecer relaciones de comunidad entre las personas.

Ejercer la autoridad

Toda comunidad necesita una autoridad reguladora y pueden darse diferentes modos por los que se constituya, observa el compendio. Pero esta autoridad debe tambi?n tener en cuenta la libertad de los individuos y los grupos, ?orientando esta libertad, al respetar y defender la independencia de los sujetos individuales y sociales, para lograr el bien com?n? (No. 394).

La autoridad, recomienda el texto, deber?a ejercitarse dentro de los l?mites de la moralidad y dentro del marco de un orden jur?dico legalmente constituido, asimismo ha de orientarse al bien com?n. Si se cumplen estas condiciones, entonces ?los ciudadanos est?n obligados por conciencia a obedecer?.

El compendio tambi?n estipula que la autoridad reside en ?ltima instancia en el pueblo que constituye la comunidad pol?tica. Esta autoridad se transfiere a los elegidos para gobernar, pero el pueblo mantiene la posibilidad de afirmar su soberan?a y reemplazar a quienes gobiernan si no llevan a cabo su tarea de modo satisfactorio.

Sin embargo, la mera obtenci?n del consentimiento del pueblo no es suficiente para considerar ?justo? el ejercicio de la autoridad. ?La autoridad debe guiarse por la ley moral? (No. 396). Tambi?n debe reconocer y respetar los valores humanos y morales, que no pueden invalidarse por una mayor?a de votos. Las leyes, por tanto, deben ?corresponderse con la dignidad de la persona humana y lo que la recta raz?n requiere? (No. 398). Y cuando una ley es contraria a esta raz?n, es injusta y ?cesa de ser ley y se convierte en un acto de violencia?.

En este contexto, ?los ciudadanos no est?n obligados en conciencia a seguir las disposiciones de las autoridades civiles si sus preceptos son contrarios a las exigencias del orden moral, a los derechos fundamentales de las personas o las ense?anzas del Evangelio? (No. 399). De hecho, existe el deber de no cooperar en actos moralmente malos, que la ley civil deber?a reconocer y proteger.

El compendio a?ade que la cooperaci?n con ley es injustas no puede justificarse diciendo que se hace para respetar la libertad de los dem?s, ni puede legitimarse apuntando que es una acci?n requerida por la ley civil. ?Nadie puede escapar a la responsabilidad moral de las acciones ejercitadas, y todos ser?n juzgados por Dios mismos en base a esta responsabilidad? (No. 399).

El texto pasa luego a considerar cuando puede darse la posibilidad de resistir a la autoridad que no se ejercita de modo justo. El compendio es cuidadoso al apuntar que la resistencia pasiva es con mucho preferible, y enumera una serie de condiciones que deben darse antes de que se pueda considerar como opci?n leg?tima cualquier forma de resistencia armada.

Aut?ntica democracia

Una parte sustancial se dedica a la democracia. Comienza recordando las palabras de la enc?clica de Juan Pablo II ?Centesimus Annus?, en la que el Papa expresaba su aprecio por la democracia como el sistema que permite la participaci?n activa de los ciudadanos. Pero para que la democracia sea aut?ntica debe respetar la dignidad humana, ordenarse al bien com?n, y respetar una correcta jerarqu?a de valores.

El compendio recomienda que los quienes tengan autoridad ejerciten su poder con sentido de servicio a las personas, evitando la tentaci?n de buscar el prestigio o el beneficio personal. Tambi?n condena la corrupci?n como una de las deformidades m?s serias del sistema democr?tico.

Se dedican varios n?meros a explicar la importancia de los medios de comunicaci?n en la democracia. El compendio apoya que los medios se pongan al servicio del bien com?n, y que se proporcione informaci?n basada en la verdad, la libertad, la justicia y la solidaridad. Los problemas se presentan cuando los medios se concentran en manos de unos pocos, o est?n dominados por una ideolog?a o el deseo de lucro.

El cap?tulo concluye con una consideraci?n sobre la relaci?n entre el estado y las comunidades religiosas. Se exhorta al estado a respetar el derecho a la libertad de conciencia y de religi?n. Sin embargo, esta libertad puede regularse seg?n las exigencias de la prudencia y el bien com?n.

El compendio pide que el estado garantice a la Iglesia la suficiente libertad de acci?n para llevar a cabo su misi?n. Por su parte, la Iglesia respeta la autonom?a leg?tima del orden democr?tico y entra en temas de los programas pol?ticos s?lo con respecto a sus implicaciones religiosas o morales.

El frecuente debate sobre religi?n y pol?tica ser?a muy ben?fico si los participantes se tomaran un momento para reflexionar sobre los principios presentados por el compendio.

Publicado por mario.web @ 14:22
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