Lunes, 28 de marzo de 2011

Hospital Santa Fe
Montevideo, Uruguay

Fecha: 1 de junio de 2007
Nombre del paciente: Mariana de la Mora
Fecha de nacimiento: 1 de junio de 2007
Peso al nacer: 3.950 kg.
Estado general al nacer: completamente sana. Sus miembros est?n completos. Sus reacciones fueron normales.

Fecha: 27 de junio de 2007
Se le practica un cateterismo y se descubre que Mariana tiene un defecto en las arterias que salen del coraz?n, pues una de ellas se encuentra estrangulada? Es necesario operarla para que pueda sobrevivir.

Fecha: 3 de julio de 2007
La peque?a es sometida a la operaci?n y durante la misma sufre un paro respiratorio. Le falta ox?geno unos cuantos minutos y al salir de la operaci?n, la ni?a, que antes sonre?a al ver a su madre, se chupaba el dedo y pataleaba sin cesar, ha quedado ciega e incapaz de mover sus piernas.

Fecha: 15 de agosto de 2007
Resultados del an?lisis de los ojos: todo est? bien: la c?rnea, el globo ocular, el nervio ?ptico, no hay defecto ni enfermedad en ninguna de sus partes. Sin embargo, la ni?a no puede ver. ?Qu? ha sucedido? ?Los ojos han perdido la conexi?n con el cerebro!
Resultado del an?lisis de las piernas: el tono muscular, la formaci?n de los huesos, la irrigaci?n de sangre, todo funciona a la perfecci?n, pero la peque?a no puede moverlas porque? ?no est?n conectadas al cerebro!

Fecha: 7 de enero de 2008
Los ojos de Mariana han perdido su brillo, quedando opacos y sin vida, y sus piernas se han ido deformando poco a poco hasta quedar volteadas hacia atr?s, totalmente r?gidas como si fuera una bailarina de porcelana. Es natural, ya que el cuerpo de Mariana se "ha dado cuenta" de que esos miembros, ojos y piernas, no le sirven y no le servir?n jam?s y han dejado de recibir irrigaci?n. Son miembros atrofiados y el resto de los ?rganos del cuerpo han dejado de "gastar energ?as" para mantenerlos con vida...

Lo mismo que sucedi? en el cuerpo de Mariana es lo que sucede en la vida de la Iglesia. Todos formamos un cuerpo cuya cabeza es Cristo. Cuando un miembro pierde la conexi?n con la Cabeza, por el pecado mortal, se vuelve in?til. Cuando los dem?s miembros dejan de "prestarle atenci?n" a cualquier ?rgano, ?ste corre el peligro de atrofiarse y morir.

Ah? radica la importancia del apostolado: en la Iglesia todos necesitamos trabajar para mantenernos vivos y mantener vivos a los dem?s. No podemos aislarnos del resto del cuerpo, pues todos necesitamos de todos.

Seguramente has o?do alguna vez esta respuesta:
"No te metas en mi vida, no te importa lo que yo hago o dejo de hacer".

Tal vez seas t? mismo el que se lo ha dicho a alguien, buscando que te dejen usar tu libertad como te plazca y pensando en que lo que haces a nadie afecta m?s que a ti.

Sin embargo, para todos los que formamos parte de la Iglesia esta frase no es v?lida, pues al igual que en el cuerpo humano, todos somos importantes y necesarios y, por eso, el mismo Cristo nos ha autorizado a meternos y entrometernos en la vida de los dem?s.

Nos cuenta san Mateo al final de su Evangelio, que despu?s de la Resurrecci?n de Jes?s acudieron los once disc?pulos a un monte en Galilea donde ?l los hab?a citado.

Estando ah?, se les apareci? Jes?s y les dijo:

Se me ha dado todo poder en el cielo y la tierra. Vayan pues y ense?en a todas las naciones, bautiz?ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp?ritu Santo. Y ens??enles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y est?n ciertos de que yo estar? con ustedes todos los d?as hasta el fin del mundo
(Mt. 28, 18-20).

?l mismo nos ha llamado a participar de su misi?n, a meternos en la vida de los dem?s para que sean felices aqu? en la tierra y alcancen el cielo para el que han sido creados. Hemos recibido el mandato de extender su Reino: reino de verdad, de vida, de justicia, de amor y de paz.

Tenemos derecho a meternos en la vida de los dem?s porque todos formamos un cuerpo. En todos nosotros fluye la misma vida de Cristo. Y si un miembro se encuentra enfermo, d?bil o quiz? muerto, todo el cuerpo queda afectado: padece Cristo y sufren tambi?n los miembros sanos.

El derecho a influir en la vida de los dem?s por medio del apostolado, se convierte en un deber para todos los cristianos: debemos ser levadura que fermente la masa, sal que sazone, luz que ilumine a los dem?s y los lleve al encuentro con Cristo.


Publicado por mario.web @ 9:50
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