Lunes, 28 de marzo de 2011
Todo animador vocacional o todo evangelizador deber?a saber conducir a los j?venes a reconocer al Se?or que lo llama y a responderle
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Pedagog?a de las vocaciones
Pedagog?a de las vocaciones
??No nos ard?a nuestro coraz?n en el pecho?? (Lc 24,32)

Esta parte pedag?gica viene extra?da del interior del evangelio, seg?n el ejemplo de aquel extraordinario animador-educador vocacional que es Jes?s, y en vista de una animaci?n vocacional destacada por concretas actitudes pedag?gicas evang?licas: sembrar, acompa?ar, educar, formar, discernir.

Estamos en la ?ltima parte, la que, en la l?gica del documento, deber?a presentar la parte metod?logica-aplicativa. En efecto, se parti? del an?lisis de la situaci?n concreta, para despu?s definir los elementos teol?gicos portadores del tema de la vocaci?n, y, a continuaci?n, se ha tratado de volver a la vida de nuestras comunidades creyentes para delinear el sentido y la orientaci?n de la pastoral de las vocaciones.

Queda tan s?lo estudiar la dimensi?n pedag?gica de la pastoral vocacional.


Crisis vocacional y crisis educativa

30. Muchas veces, en nuestras Iglesias, son claros los objetivos as? como las estrategias de fondo, pero quedan un poco difusos los pasos que dar para suscitar en nuestros j?venes la disponibilidad vocacional; y esto porque, todav?a hoy, resulta d?bil una cierta planificaci?n educativa, dentro y fuera de la Iglesia, la planificaci?n que deber?a ofrecer despu?s, junto a la precisi?n del objetivo que alcanzar, los caminos pedag?gicos que recorrer para conseguirlo. Lo dice tambi?n con su acostumbrado realismo el Instrumentum laboris: ? Constatamos, en efecto, la debilidad de tantos lugares pedag?gicos (grupo, comunidad, oratorios, escuela y, sobre todo, la familia) ?.(95) La crisis vocacional, es ciertamente tambi?n crisis de la propuesta pedag?gica y del camino educativo.

Se tratar? de se?alar ahora, partiendo siempre de la Palabra de Dios, precisamente esta convergencia entre fin y m?todo, con la convicci?n de que una buena teolog?a se traduce normalmente en la pr?ctica, llega a ser pedagog?a y hace vislumbrar los recorridos, con el deseo sincero de ofrecer a los diversos agentes pastorales una ayuda y un instrumento ?til para todos.


El Evangelio de la vocaci?n

31. Todo encuentro o di?logo en el Evangelio tiene un significado vocacional: cuando Jes?s recorre los caminos de Galilea es siempre enviado por el Padre para llamar al hombre a la salvaci?n y revelarle el designio del Padre mismo. La buena noticia, el Evangelio, es precisamente ?ste: el Padre ha llamado al hombre por medio del Hijo en el Esp?ritu; lo ha llamado no s?lo a la vida, sino a la redenci?n; y no s?lo a una redenci?n merecida por otros, sino a una redenci?n que lo compromete en primera persona, haci?ndolo responsable de la salvaci?n de otros.

En esta salvaci?n pasiva y activa, recibida y compartida, est? encerrado el sentido de cada vocaci?n; est? contenido el sentido mismo de la Iglesia como comunidad de creyentes, santos y pecadores, todos ? llamados ? a participar del mismo don y de la misma responsabilidad. Es el Evangelio de la vocaci?n.


La pedagog?a de la vocaci?n

32. En el interior de este Evangelio buscamos una pedagog?a correlativa, que despu?s resulta que es la de Jes?s, aut?ntica pedagog?a de la vocaci?n. Es la pedagog?a que todo animador vocacional o todo evangelizador deber?a saber poner en pr?ctica para conducir a los j?venes a reconocer al Se?or que lo llama y a responderle.

Si punto de referencia de la pedagog?a vocacional es el misterio de Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre, en su hacer ? vocacional ? hay muchos aspectos y dimensiones significativos.

Ante todo, los Evangelios nos presentan a Jes?s mucho m?s como formador que como animador, precisamente porque obra siempre en estrech?sima uni?n con el Padre, que esparce la semilla de la Palabra y educa (sacando de la nada), y con el Esp?ritu que acompa?a en el camino de la santificaci?n.

Tales aspectos abren perspectivas importantes a quien trabaja en la pastoral de las vocaciones y es llamado, por esta raz?n, a ser no s?lo animador vocacional, sino, primero de todo, sembrador de la buena semilla de la vocaci?n, y despu?s, acompa?ador en el camino que lleva el coraz?n a ? arder ?, educador en la fe y a la escucha de Dios que llama, formador de las actitudes humanas y cristianas de respuesta a la llamada de Dios,(96) y, en fin, discernidor de la existencia del don que viene de lo alto.

Las palabras en cursiva del p?rrafo anterior, definen las cinco caracter?sticas principales del ministerio vocacional, o las cinco dimensiones del misterio de la llamada que de Dios llega al hombre a trav?s de la mediaci?n de un hermano o hermana o de una comunidad.

Sembrar
a) Dos libertades en di?logo
b) El valor de sembrar por doquier
c) La siembra en el tiempo propicio
d) La m?s peque?a de todas las semillas

Acompa?ar
a) Itinerario vocacional
b) Los pozos de agua
c) Coparticipaci?n y con-vocaci?n

Educar
a) Educar al conocimiento de s? mismo
b) Educar al misterio
c) Educar a leer la vida
d) Educar a in-vocar

Formar
a) Reconocimiento de Jes?s
b) Reconocimiento de la verdad de la vida
c) La vocaci?n como reconocimiento-gratitud
d) Reconocimiento de Jes?s y auto-reconocimiento del disc?pulo

Discernir
a) La opci?n efectiva del llamado
b) El discernimiento por parte del gu?a


Obra Pontificia para las Vocaciones Eclesi?sticas


Publicado por mario.web @ 19:46
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