Lunes, 28 de marzo de 2011
Conoce lo que el Compendio de Doctrina Social menciona sobre el tema del mendio ambiente y la visi?n del cristiano.
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El Medio Ambiente y el Cristiano
El Medio Ambiente y el Cristiano
El nuevo Compendio de Doctrina Social de la Iglesia dedica un cap?tulo entero a temas medioambientales, reconociendo su creciente importancia. Los primeros n?meros animan a los cristianos a considerar el medio ambiente con una actitud positiva, para evitar una mentalidad de desprecio y condena, y reconocer la presencia de Dios en la naturaleza.

Deber?amos ver el futuro con esperanza, recomienda el Compendio, ?sostenidos por la promesa y el compromiso que Dios renueva continuamente? (No. 451). En el Antiguo Testamento vemos c?mo Israel vivi? su fe en un medio ambiente que era visto como don de Dios. Adem?s, ?la naturaleza, la obra de la acci?n creativa de Dios, no es un adversario peligroso?.

El Compendio tambi?n invita a recordar el comienzo del libro del G?nesis, en el que el hombre es puesto como la cima de todos los seres y Dios le conf?a que cuide toda la creaci?n. ?La relaci?n del hombre con el mundo es parte constitutiva de su identidad humana. Esta relaci?n es a su vez resultado de otra relaci?n a?n m?s profunda con Dios? (No. 452).

En el Nuevo Testamento Jes?s hace uso de los elementos naturales en algunos de sus milagros y recuerda a los disc?pulos la providencia de su Padre. Luego, en su muerte y resurrecci?n, ?Jes?s inaugura un mundo nuevo en el que todo le est? sometido y recrea las relaciones de orden y armon?a que el pecado hab?a destruido? (No. 454).

Ciencia y tecnolog?a

El concilio Vaticano II reconoc?a el progreso hecho por la ciencia y la tecnolog?a al extender nuestro control sobre el mundo creado. Mejorar nuestras vidas de este modo est? de acuerdo con la voluntad de Dios, conclu?an los padres conciliares. Tambi?n observaban que la Iglesia no se opone al progreso cient?fico, que es una parte de la creatividad humana dada por Dios.

Pero, a?ade el Compendio, ?un punto central de todo uso cient?fico y tecnol?gico es el respeto por los hombres y mujeres, que debe acompa?arse tambi?n de la necesaria actitud de respeto por todas las criaturas vivas? (No. 459). Por lo tanto, nuestro uso de la tierra no deber?a ser arbitrario y es necesario que est? inspirado por un esp?ritu de cooperaci?n con Dios.

Olvidar esto suele ser la causa de acciones que da?an el medio ambiente. Reducir la naturaleza a ?t?rminos mecanicistas?, suele acompa?arse por la falsa idea de que sus recursos son ilimitados, llevando a considerar el desarrollo en una dimensi?n meramente material, en la que se da el primer lugar ?al hacer y tener en vez de al ser? (No. 462).

Si es necesario que evitemos el error de reducir la naturaleza a t?rminos meramente utilitaristas, seg?n el cual s?lo es algo que hay que explotar, tambi?n es necesario que evitemos irnos al otro extremo haci?ndola un valor absoluto. Una visi?n ecoc?ntrica o bioc?ntrica del medio ambiente cae en el error de poner a todos los seres vivos al mismo nivel, ignorando la diferencia cualitativa entre los seres humanos, basada en su dignidad de personas humanas, y otras criaturas.

La clave para evitar tales errores es mantener una visi?n trascendente. Actuar de modo m?s responsable hacia el medio ambiente resulta m?s f?cil cuando recordamos el papel de Dios en la creaci?n, explica el Compendio. La cultura cristiana considera las criaturas como un don de Dios, que debe cuidarse y salvaguardarse. El cuidado del medio ambiente tambi?n entra dentro de la responsabilidad de asegurar el bien com?n, por el que la creaci?n se destina a todos. El Compendio tambi?n observa que tenemos una responsabilidad con las generaciones futuras.

Biotecnolog?a

Una secci?n del cap?tulo se centra en el tema de la biotecnolog?a. Las nuevas posibilidades ofrecidas por estas t?cnicas son una fuente de esperanza, pero tambi?n han levantado hostilidad y alarma. Como regla, observa el texto, la visi?n cristiana de la creaci?n acepta la intervenci?n humana, porque la naturaleza no es una suerte de objeto sagrado que debemos dejar solo.

Pero la naturaleza es tambi?n un don a usar con responsabilidad y, por lo tanto, el modificar las propiedades de los seres vivos se debe acompa?ar de una evaluaci?n cuidadosa de los beneficios y riesgos de tales acciones. Adem?s, es necesario que la biotecnolog?a se gu?e por los mismos criterios ?ticos que deber?an orientar nuestras acciones en las esferas de la acci?n social y pol?tica. Y tambi?n se deben tener en cuenta los deberes de justicia y solidaridad.

En cuanto a la solidaridad, el Compendio pide ?intercambios comerciales equitativos, sin la carga de injustas estipulaciones? (No. 475). En este sentido es importante ayudar a las naciones a lograr una cierta autonom?a en ciencia y tecnolog?a, transfiri?ndoles el conocimiento que las ayudar? en el proceso de desarrollo. La solidaridad tambi?n significa que, junto a la biotecnolog?a, son necesarias pol?ticas comerciales favorables para mejorar la alimentaci?n y la salud.

El Compendio tambi?n menciona a los cient?ficos que, estando llamados a trabajar de modo inteligente y con perseverancia para resolver los problemas de suministro de alimentos y salud, tambi?n deber?an recordar que est?n trabajando con objetos que forman parte del patrimonio de la humanidad.

A los empresarios y agencias p?blicas del sector de la biotecnolog?a, el texto les recuerda que junto a la preocupaci?n por lograr un beneficio leg?timo, deber?an tener presente el bien com?n. Esto es especialmente aplicable en los pa?ses m?s pobres, y a la hora de salvaguardar el ecosistema.

Compartir los bienes

Se dedica una secci?n del cap?tulo a la cuesti?n de compartir los recursos de la tierra. Dios ha creado los bienes de la tierra para que sean usados por todos, observa el Compendio, y ?deben ser compartidos de modo equitativo, de acuerdo a la justicia y la caridad? (No. 481). De hecho, es necesaria la cooperaci?n internacional en temas ecol?gicos, puesto que suelen ser problemas a escala global.

Los problemas ecol?gicos suelen estar conectados con la pobreza, con gente pobre incapaz de abordar problemas como la erosi?n de las tierras de cultivo, debido a sus limitaciones econ?micas y tecnol?gicas. Y muchos pobres viven en suburbios urbanos, afligidos por la poluci?n. ?En tales casos el hambre y la pobreza hacen virtualmente imposible evitar una explotaci?n intensiva y excesiva del medio ambiente? (No. 482).

La respuesta a estos problemas no es, sin embargo, pol?ticas de control de poblaci?n que no respetan la dignidad de la persona humana. El Compendio sostiene que el crecimiento demogr?fico es ?plenamente compatible con un desarrollo integral y compartido? (No. 483). El desarrollo deber?a ser integral, contin?a el texto, asegurando el verdadero bien de las personas.

En relaci?n a los recursos naturales hay que considerar el destino universal de los bienes, y particularmente cuando se trata del tema del agua. El acceso inadecuado al agua potable afecta a gran n?mero de personas y suele ser fuente de enfermedades y muerte.

Para el mundo desarrollado, el compendio ofrece algunas notas sobre los estilos de vida apropiados. A nivel individual y comunitario, se recomiendan las virtudes de la sobriedad, la templanza y la autodisciplina. Necesitamos romper con la mentalidad basada en un mero consumo, adem?s de ser conscientes de las consecuencias ecol?gicas de nuestras elecciones, sostiene el texto.

El Compendio concluye su cap?tulo pidiendo que nuestra acci?n hacia la creaci?n se caracterice por la gratitud y el aprecio. Deber?amos recordar tambi?n que el mundo revela el misterio de Dios que lo ha creado y lo sostiene. Redescubrir este significado profundo de la naturaleza no s?lo nos ayuda a descubrir a Dios, sino que tambi?n es la clave para actuar de modo responsable de cara al medio ambiente.

Publicado por mario.web @ 19:55
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