S?bado, 16 de abril de 2011
Josep T?pies nos ofrece una an?lisis profondo de la relaci?n familia y empresa y c?mo tener ?xito en ambas.
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Familia, la mejor empresa
Familia, la mejor empresa
Empresa y familia, familia y empresa

En los a?os cuarenta, la radio en Espa?a hizo muy popular la canci?n de Antonio Mach?n ?Coraz?n Loco?. En la letra hab?a una parte en la que Mach?n cantaba: ?No puedo comprender, c?mo se pueden querer, dos mujeres a la vez, y no estar loco...?.

En la empresa familiar a veces se da una situaci?n parecida. El fundador o fundadora de la empresa tiene dos amores y no lo sabe, porque la separaci?n entre esos dos amores marca una l?nea tan tenue, que a veces el propio interesado no es capaz de percibirla.

Para el creador de la empresa hay dos amores: su familia y su empresa, y si no se para de vez en cuando a reflexionar, la segunda ?la empresa? le puede resultar tan atractiva como la primera.

Con el tiempo, esos dos amores ir?n irrumpiendo sistem?ticamente uno en la vida del otro. Cuando la empresa requiera de la m?xima atenci?n para su supervivencia, su fundador lo har? sin vacilar. Y esto no tiene que ser necesariamente en momentos de dificultades. Como dec?a Peter Drucker, tambi?n se puede morir de ?xito.

Pocas cosas hay que motiven tanto como el ?xito. El propio reconocimiento del logro es fuente inagotable de motivaci?n para la mayor?a de los seres humanos y en los emprendedores, si cabe, todav?a m?s.

Al igual que el artista no descansa hasta ver consumada su obra, el empresario tampoco. El problema radica en que el empresario, a medida que va viendo los resultados de su obra, suele animarse a hacerla cada vez mayor.

Algunos dir?n: ?No veo d?nde est? el problema, pues precisamente ?sa es la funci?n del empresario. Crear riqueza y cuanta m?s mejor?. Totalmente cierto. Es un reto apasionante y muy gratificante tanto en t?rminos econ?micos como en t?rminos sociales, y no estoy hablando de responsabilidad social corporativa, sino de contribuir a la transformaci?n de la sociedad a trav?s de la creaci?n de riqueza.

No es de extra?ar que aquella persona que percibe que est? en el puente de mando sienta una pasi?n por la empresa que, en ocasiones, puede devenir en cierta ausencia o abandono de funciones en su papel de padre o madre.

La figura del padre ausente

Esto es as? especialmente en las familias empresarias de primera generaci?n, cuando suele ser habitual que uno de los dos progenitores (cuando no ambos) dedique mucho tiempo al proyecto empresarial.

Cuando el tiempo que se dedica a la familia, y en especial a los hijos, es muy limitado o simplemente no existe, podemos encontrarnos con la figura que algunos psic?logos denominan el padre ausente.

Sabemos que la empresa familiar se caracteriza principalmente por su voluntad de seguir siendo familiar y tambi?n por la existencia de un legado que se traslada de generaci?n en generaci?n.

As? pues, no deber?amos dudar que la figura del padre ausente puede conducirnos al peor de los escenarios: pone en riesgo la continuidad del proyecto por la incapacidad de traspasar de un modo efectivo el legado y la voluntad de permanencia.

Traspasar un legado requiere tiempo y presencia f?sica, no s?lo la voluntad de hacerlo. Naturalmente la empresa requiere tambi?n un compromiso de tiempo y dedicaci?n. La Arcadia, ese casi paradis?aco entorno que describe la poes?a, es un escenario ut?pico que no se da en la vida real y, por supuesto, tampoco en el mundo de la empresa familiar. Pero, por fuerza, las ausencias excesivas han de ser situaciones temporales y reversibles, o debe hacerse cuanto est? en nuestra mano para que lo sean.

De lo contrario, si nos ausentamos sine die de nuestras obligaciones como padres, si nuestra descendencia llega a la conclusi?n que la empresa les ha robado a sus progenitores, es muy probable que los cimientos de nuestros proyectos m?s importantes (familia y empresa) empiecen a tambalearse por el lugar que menos imaginamos: nuestros propios hijos.

Publicado por mario.web @ 9:18
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