S?bado, 16 de abril de 2011
Vengan, benditos de mi Padre, tomen posesi?n del reino preparado para ustedes desde la creaci?n del mundo
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10o Encuentro: Descubrimos la presencia de Dios en nuestra ciudad
10o Encuentro: Descubrimos la presencia de Dios en nuestra ciudad
Objetivo: que los participantes descubran algunos de los signos de la presencia de Dios en la Ciudad y se dispongan a cultivar las actitudes para favorecer reconocerlo

1. Saludo y enlace (10?) El coordinador da la bienvenida a todos motiv?ndolos a comentar informalmente c?mo han estado, compartiendo de tres en tres sus vivencias cotidianas. Despu?s, haciendo participar a todos, se recuerda el contenido del encuentro anterior y menciona el objetivo a lograr.

2. Aspectos de la vida urbana (10?) Despu?s de este momento de ambientaci?n, manteniendo esos peque?os grupos, se les invita a sentarse y se les entrega alguna secci?n de peri?dico o revista que haga alusi?n a las diversas necesidades que viven los m?s pobres en la Ciudad. Se les pide que identifiquen en ese material alguna necesidad humana de la que tambi?n es part?cipe su colonia o barrio, ? los lugares vecinos. Si alguno puede hacer menci?n de alguna familia o persona que conoce que platique brevemente la situaci?n que enfrenta. Se dan 10? para este compartir inicial. Despu?s una persona de cada grupo dice qu? le hizo pensar lo que se coment? en su peque?o grupo.

3. La Palabra de Dios nos ilumina (10?)
Del Evangelio de San Mateo 25,31-46
En aquel tiempo dijo Jes?s a sus disc?pulos: Cuando venga el Hijo del hombre en su gloria con todos sus ?ngeles, se sentar? en su trono glorioso. Todas las naciones se reunir?n delante de ?l, y ?l separar? unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondr? las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda.

Entonces el rey dir? a los de su derecha: Vengan, benditos de mi Padre, tomen posesi?n del reino preparado para ustedes desde la creaci?n del mundo. Porque tuve hambre, y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; era un extra?o, y me hospedaron; estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron en la c?rcel y fueron a verme.

Entonces, le respondieron los justos: Se?or, ?cu?ndo te vimos hambriento y te alimentamos; sediento y te dimos de beber? ?Cu?ndo fuiste un extra?o y te hospedamos, o estuviste desnudo y te vestimos? ?Cu?ndo te vimos enfermo o en la c?rcel y fuimos a verte?

Y el rey les responder?: Les aseguro que cuando lo hicieron con uno de estos mis hermanos m?s peque?os, conmigo lo hicieron.

Despu?s dir? a los de su izquierda: Ap?rtense de m?, malditos, vayan al fuego que no se apaga, preparado para el diablo y sus ?ngeles. Porque tuve hambre, y no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; fui un extra?o, y no me hospedaron; estaba desnudo y no me vistieron; enfermo y en la c?rcel, y no me visitaron.

Entonces responder?n tambi?n ?stos diciendo: Se?or, ?cu?ndo te vimos hambriento o sediento, cu?ndo fuiste un extra?o o estuviste desnudo, enfermo o en la c?rcel, y no te socorrimos?

Y ?l les responder?: Les aseguro que cuando dejaron de hacerlo con uno de estos peque?os, dejaron de hacerlo conmigo.

E ir?n ?stos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.


4. La Palabra de Dios en nuestra vida (20?) Se pide un momento de silencio para meditar la Palabra proclamada. El coordinador haciendo pausas dir? en voz alta las siguientes expresiones para favorecer la profundizaci?n:
- El Se?or tiene una presencia especial entre nosotros a trav?s de los m?s necesitados.
- Es una forma de llamarnos a convertir nuestro coraz?n para aprender a tener compasi?n, actitudes semejantes a las del Padre celestial.
- Cada hermano necesitado es una oportunidad de encuentro con Cristo.
- La necesidad del pr?jimo es una forma en la que el Se?or nos pone en el camino de aprender a compartir.
- La se?ales de una verdadera conversi?n es hacer nuestras las obras de misericordia.

Al terminar, se hace la siguiente pregunta para compartir: ?A qu? nuevas actitudes, personal y comunitariamente, nos llama el Se?or en su Palabra? El coordinador va enlistando los aportes en una cartulina.

5. Canto (5?) Enseguida se entona el canto para hacer eco del mismo mensaje.
Con nosotros est?
y no le conocemos.
Con nosotros est?,
su nombre es el Se?or (2).

Su nombre es el Se?or y pasa hambre,
y clama por la boca del hambriento,
y muchos que lo ven pasan de largo
acaso por llegar temprano al templo.
Su nombre es el Se?or y sed soporta,
y est? en quien de justicia va sediento,
y muchos que lo ven pasan de largo
a veces ocupados en sus rezos.

Su nombre es el Se?or y est? desnudo
la ausencia del amor llena sus huesos,
y muchos que lo ven pasan de largo,
seguros y al calor de su dinero.
Su nombre es el Se?or y enfermo vive,
y su agon?a es la del enfermo,
y muchos que lo ven no hacen caso;
tal vez no frecuentaban mucho el templo.

Su nombre es el Se?or
y est? en la c?rcel,
y est? en la soledad de cada preso,
y nadie lo visita y hasta dicen:
tal vez ?se no era de los nuestros.
Su nombre es el Se?or el que sed tiene;
?l pide por la boca del hambriento,
est? preso, est? enfermo, est? desnudo:
pero ?l nos va a juzgar por todo eso.

6. Evaluaci?n (5?) Teniendo a la vista la cartulina con la lista de nuevas actitudes a las que nos llama la Palabra de Dios, el coordinador pregunta si se logr? alg?n fruto de la reuni?n, ? ?qu? m?s faltar?a por realizar?

7. Oraci?n final (5?)
Se?or, s?lo t? puedes hacernos capaces de verdadera caridad.
Jes?s, no tienes manos.

Queremos ser tus manos
para construir un mundo donde habite la justicia.
Jes?s, no tienes pies.

Queremos ser tus pies
para poner en marcha la libertad y el amor.
Jes?s, no tienes labios.

Queremos ser tus labios
para anunciar por el mundo la Buena Noticia a los pobres.
Jes?s, no tienes medios.

Queremos ser tu acci?n
para lograr que todos los hombres se traten como hermanos.
Jes?s, queremos ser tu Evangelio,
y para que todos lo puedan leer,
necesitamos que transformes nuestras vidas en obras y palabras eficaces.

8. Despedida e invitaci?n al siguiente encuentro (5?) El Coordinador pide a los presentes encontrar un momento personal para hacer oraci?n a partir de la reflexi?n realizada, pidi?ndole al Se?or que aumente nuestra fe para reconocerlo entre nosotros en las personas concretas que nos necesitan.

LECTURA COMPLEMENTARIA?Mt 9, 19-20
Se le acerc? un maestro de la ley y le dijo: Maestro, te seguir? adondequiera que vayas. Jes?s le dijo:? Los zorros tienen guaridas y los p?jaros del cielo nidos; pero el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar su cabeza.

Publicado por mario.web @ 14:17
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