S?bado, 16 de abril de 2011
Documento de la Uni?n Cat?lica Internacional de la Prensa (UCIP) que profundiza en las responsabilidades y compromisos al servicio de la promoci?n de la paz y la fraternidad.
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Prensa y Tolerancia
Prensa y Tolerancia
El A?o Internacional de la Tolerancia proclamado por la ONU es, para la Uni?n Cat?lica Internacional de la Prensa y sus miembros, una ocasi?n de reconocer sus responsabilidades y de afirmar de nuevo su compromiso al servicio de la paz para la promoci?n de una humanidad fraterna.

1. Intolerables intolerancias

Hoy, al igual que en la historia, existen ciertas formas de intolerancia alimentadas por el miedo o el desprecio del otro, que son fermento de conflictos violentos. El reconocimiento de las diferencias es un elemento constitutivo de la vida en sociedad: fundada sobre la alteridad, la vida colectiva no es una aceptaci?n pasiva sino una construcci?n de la unidad a partir de la diversidad y dentro de ella.

La promoci?n de la tolerancia exige el control y el dominio por parte del ser humano, individual y en sociedad, de los instintos naturales de desconfianza, de defensa y de rechazo con respecto a todos los cuerpos extra?os - personas, grupos, comportamientos, ideas...percibidas como amenazas contra su vida, su integridad, su identidad.

El dominio de los reflejos de intolerancia no se confunde con la ceguera, la indiferencia, la resignaci?n ante lo intolerable, y a?n menos con su aceptaci?n. Existen realidades escandalosas que no pueden ser toleradas, y hay comportamientos, ideolog?as de personas y de grupos de las cuales quiz? sea necesario protegerse. A lado de las intolerables intolerancias, hay para el cristiano falsas tolerancias que propagan el mundo y la sociedad hoy.

Entre el n?mero de comportamientos o ideas intolerables, podemos identificar de manera particular:

* Las intolerancias irracionales, no dominadas, alimentadas de ignorancias, de prejuicios y de miedos mutuos. Estas degeneran f?cilmente en conflictos y proporcionan tropas a las intolerancias ideol?gicas. La m?s com?n entre ellas es la xenofobia.

* Las intolerancias que se erigen en ideolog?as, se-culares o religiosas, en nombre de una apropiaci?n exclusiva e imperialista de la verdad, del bien, de la justicia o del orden, o en nombre de teor?as de la desigualdad de los seres humanos. La primera tiene por nombre fanatismo, sectarismo, fundamentalismo religioso, totalitarismo...; la segunda: racismo, antisemitismo, sexismo, nacionalismo... Unas y otras inspiran pol?ticas de marginalizaci?n, de exclusi?n, de apartheid, de purificaci?n ?tnica, de eliminaci?n del otro, sin tener en cuenta los derechos fundamentales de la persona humana.

* Las tolerancias formales y arrogantes otorgadas por quien tiene el poder a quien se le tiene aparte, por la ma-yor?a a la minor?a, etc. Estas pseudo-tolerancias dejan la puerta abierta a las peores intolerancias cuando cambia la relaci?n de fuerzas.

* Las tolerancias de pr?cticas inadmisibles, con frecuencia legalizadas, que van en contra del respeto de la vida humana en todas sus formas, desde su comienzo hasta el fin.

2. Responsabilidades profesionales

Atenta y fiel a la buena nueva del evangelio, la UCIP, en tanto que organizaci?n profesional, cree que la prensa, con los otros medios, puede y debe contribuir a crear la comunidad humana. As? entiende el llamado que se le dirige de trabajar en la formaci?n de una "cultura de la tolerancia".

En el orden de las relaciones humanas, las intolerancias se nutren con frecuencia de ignorancias y prejuicios, es decir, de falta de informaciones y de informaciones deformadas.

* Siendo un medio de informaci?n, la prensa tiene un papel importante que jugar en el desarrollo de una cultura de la tolerancia para el servicio de una informaci?n completa, libre de prejuicios, de tomas de partido parciales y de pasiones parciales, es decir, a trav?s del ejercicio honrado y competente de su responsabilidad.

La prensa ha de ser consciente que tiene un verdadero poder de vida o de muerte sobre toda o una parte de las informaciones de un acontecimiento, de una situaci?n, de un problema, de un debate. De su decisi?n de tratar o no tratarlo depende la superaci?n o el reforzamiento de la ignorancia de sus lectores.

Asimismo, la prensa tiene un verdadero poder de calificaci?n o de descalificaci?n, incluso de diabolizaci?n de personas y de hechos, seg?n las materias que emplea para hablar: la elecci?n de palabras, t?tulos, im?genes, ilustraciones (incluyendo caricaturas), maqueta... La superaci?n o el reforzamiento de los prejuicios de los lectores depende de la capacidad de la prensa de comunicar la realidad por ella misma y no por la idea que se quiere tener.

* En tanto que medio de comunicaci?n, la prensa juega un papel importante en el desarrollo de una cultura de la tolerancia si resiste a la tentaci?n de no ser para su p?blico m?s que espejo que le manda la imagen agradable de s? misma, y si sabe abrir puertas y ventanas a otros.

En el mercado de la comunicaci?n, el ?xito de la prensa est? subordinado a la manera como ?sta responde a las expectativas de sus lectores y a las exigencias de quienes se anuncian en aqu?lla. Esto no significa que para dar gusto y aumentar la audiencia, la prensa deba ceder a los conformismos y complacencias de sus p?blicos, con el riesgo de suscitar y mantener opiniones y comportamientos intolerantes.

La prensa, por el contrario, tiene por vocaci?n hacer que se conozcan, se encuentren y se respeten los diversos componentes de la sociedad humana, dentro del reconocimiento de un pluralismo ?tnico, lingu?stico, cultural, pol?tico, filos?fico y religioso. Informaciones, comentarios, correo de lectores, que expresen puntos de vista diversos...; tantas formas para la prensa de manifestar su consideraci?n con respecto a todas las corrientes que animan la opini?n p?blica. As? pueden ser reducidas las actitudes estereotipadas y caricaturales que ponen en peligro la convivialidad hacia la cual han de tender el conjunto de los grupos humanos.

Como toda educaci?n cultural, el desarrollo de una cultura de la tolerancia ha de tener en cuenta las disposiciones de los lectores a los cuales se dedica. Paciente y progresivo, est? atento pero no resignado - a los miedos, ignorancias y prejuicios que determinan los umbrales o m?rgenes de la to-lerancia que quiere ayudar a sobrepasar.

* Siendo un medio de expresi?n de opiniones, la prensa juega un papel importante en el desarrollo de una cultura de la tolerancia a trav?s de la formaci?n de juicios con discernimiento.

Las intolerancias se nutren mucho de ideas falsas. A trav?s de sus comentarios, la prensa puede contribuir a corregir, o, por el contrario, a reforzar esas ideas falsas.

Sus juicios pueden ser de aprobaci?n y de aliento. Pueden y han de ser de alerta, de denuncia y de condena, tanto con respecto a las situaciones intolerables, como con respecto a las ideolog?as y comportamientos intolerantes.

Todo periodismo de convicci?n, ha de ser firme y valiente en sus juicios. Pero vigilante de no caer en lo que denuncia y condena. Se ha de guardar de erigirse en idelog?a. Reconoce a quienes no comparten esta firme convicci?n o la combaten, teniendo hacia ellos el debido respeto a toda persona humana. Y as? hace suya la distinci?n cl?sica entre el error y la persona que lo comete. La consideraci?n del otro, cuando es adversario en el combate de ideas, es tan necesario como dif?cil.

Puesto que ellos mismos est?n sujetos a tendencias naturales a la intolerancia, los profesionales de la prensa son los primeros que necesitan una s?lida cultura de la tolerancia. Para ello se ha de estimular y desarrollar programas de formaci?n e intercambios que abran al conocimiento, a la consideraci?n y a la inteligencia de la pluralidad de mundos culturales, religiosos, pol?ticos y sociales que forman nuestro mundo.

3. Compromiso cristiano

Para el cristiano, el fundamento de la tolerancia es Jes?s mismo, su persona y su mensaje. Como toda sociedad humana, la sociedad de su tiempo fue marcada por la exclusi?n social y tambi?n religiosa. Haciendo de la tolerancia una actitud positiva, Jes?s abri? a cada uno el Reino, sea cual sea la raza, condici?n personal o social.

Siendo una Uni?n cat?lica, la UCIP hace suyo el llamado al examen de conciencia, al arrepentimiento, a la conversi?n y a la reconciliaci?n lanzado por el Papa Juan Pablo II con vistas a una celebraci?n gozosa del Jubileo del a?o 2000: este examen de conciencia se ha de aplicar en especial al consentimiento dado, sobre todo en ciertos siglos, a los m?todos de intolerancia e incluso de violencia en el servicio de la verdad (...) De estas actitudes dolorosas del pasado sale una lecci?n para el futuro que ha de incitar a todo cristiano a atenerse firmemente a la regla de oro del Concilio: "la verdad no se impone sino por la fuerza de la verdad misma, que penetra el esp?ritu con igual dulzor que fuerza".

Como sociedad humana, la Iglesia no escapa sin esfuerzos a la alergia de todo organismo viviente a los elementos mutantes o a los cuerpos extra?os que le perece la amenazan. Con mucha frecuencia, invocando la unidad, le cuesta tolerar la diferencia, siendo que no todas las diferencias ponen en tela de juicio los fundamentos de la fe y la comuni?n.

De manera m?s profunda para muchos cristianos, la tolerancia tiene el sabor a la vez de compromiso con respecto a la Verdad y con respecto a la caridad debida al pr?jimo en el error. Tanto tiempo considerada como una debilidad, la tole-rancia, es reconocida por la Iglesia como una virtud a ejercer y a promover: virtud personal y virtud social; virtud humana y virtud cristiana. Este reconocimiento es el resultado de un doble movimiento, a la vez hist?rico y espiritual.

Hist?ricamente han contribu?do por una parte, la experiencia de dramas provocados por las ideolog?as expresamente into-lerantes; por otro lado las situaciones de intolerancia de las cuales la Iglesia misma ha sufrido; la progresiva atenuaci?n del car?cter anticat?lico de filosof?as de la tolerancia. Sin embargo, debemos admitir con tristeza, que la Iglesia, ella misma, en varias ocasiones y en diversos pa?ses, ha practicado la intolerancia en nombre de la defensa de la verdad.

Espiritualmente, fueron las relecturas y la profundizaci?n de la Revelaci?n de Dios y del hombre en Jesucristo, que inspiraron a la Iglesia en este ?ltimo medio siglo.

La misma palabra "tolerancia" comienza a aparecer en la ense?anza del magisterio (1). M?s que un nuevo concepto religioso, se utiliza para traducir en lenguaje civil o c?vico, las implicaciones de la fe cristiana en Dios Padre y ?nico ser Absoluto: la fraternidad cong?nita entre todos los seres humanos entre s?; sin distinci?n de sexo, raza, naci?n, clase, religi?n; la inminente dignidad de toda persona humana; la libertad imprescindible de la misericordia de Dios hacia los seres humanos y de los seres humanos mismos en la b?squeda de lo verdadero y lo bueno.

En esta visi?n de fe, la tolerancia no es para los cristianos una religi?n de substituci?n, "el" valor absoluto. No es la plena expresi?n de la Caridad. Y no es ilimitada e incondicional, por ello no se confunde con la permisividad, la resignaci?n y la indiferencia.

Positivamente, en esta visi?n de fe, la tolerancia es la manera de pensar y de actuar que tiende a conjurar los miedos, los odios y las violencias. Permite acercarse a trav?s del mutuo respeto de las diferencias y de los contrarios, a una verdadera comuni?n de hermanos que se soportan, se respetan y se aman unos a otros. Si no es un fin en s? ni el ideal cristiano elevado, es la etapa necesaria del camino humano hacia la plenitud de la Caridad, hacia la "civilizaci?n del amor".
(1) Cf. particularmente: Pablo VI en su enc?clica "Ecclesiam suam" (1964), - el concilio Vaticano II en la constituci?n pastoral sobre "La Iglesia en el mundo de su tiempo" (1965) y en la declaraci?n sobre La "Libertad religiosa" (1965), - el documento "Di?logo y anuncio" del Consejo pontificio para el di?logo interreligioso y de la Congregaci?n para la evangelizaci?n de los pueblos (1991), - Juan Pablo II en m?ltiples ocasiones y particularmente en sus mensajes para las Jornadas de la paz sobre la libertad religiosa (1988), sobre el respeto de los derechos de las minor?as (1989), sobre el respeto de la conciencia de cada persona (1991) y en la Carta apost?lica "Tertio millenio adveniente" para la preparaci?n del Jubileo del a?o 2000 (1994)..; tantas expresiones fundadas en razones evang?licas y humanas de la nueva "Carta" cristiana de la tolerancia.

23 Marzo 1995, Barcelona, Espa?a

Publicado por mario.web @ 19:53
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