S?bado, 16 de abril de 2011
Propuesta y recomendaciones para la difusi?n de informaci?n religiosa considerando todos los intereses involucrados con el oficio period?stico.
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La religi?n en los Medios: un Desaf?o Profesional
La religi?n en los Medios: un Desaf?o Profesional
1. Ligada a los valores sociales propios de toda informaci?n libre y responsable, la UCIP (Uni?n Cat?lica Internacional de la Prensa) aspira mediante este documento a contribuir a una mejor informaci?n religiosa en la prensa.

2. Este documento se origin? con base en las siguientes constataciones:
- La trascendencia que han adquirido las religiones en la actualidad;
- la insatisfacci?n generalmente manifestada por las instancias religiosas con respecto al tratamiento de las informaciones que les ata?en;
- las dificultades que atraviesan numerosos periodistas en el ejercicio de su profesi?n;
- los malentendidos entre las fuentes, los comunicadores y los editores sobre la concepci?n de una "buena" informaci?n religiosa.

3. Para ayudar a superar estos malentendidos, dificultades e insatisfacciones, la UCIP propone a las partes involucradas comenzar por una definici?n com?n de la informaci?n religiosa, para despu?s formular a cada uno de ellos algunas recomendaciones o temas de reflexi?n.

Estas propuestas y recomendaciones parten del principio de que tanto la informaci?n como la religi?n gozan del pleno ejercicio de la libertad.

Propuestas para una definici?n


4. La informaci?n religiosa es substancialmente una informaci?n period?stica como las dem?s, donde la investigaci?n, la selecci?n, el tratamiento y la publicaci?n giran en torno al inter?s del p?blico y no de una fuente de informaci?n. No todas las noticias interesan a todos los p?blicos; esto queda a discreci?n del director y de su equipo de redacci?n.

5. Las informaciones religiosas son aquellas que se refieren a diversas sociedades religiosas o a las relaciones entre estas y la sociedad civil: tales noticias asumen lo religioso como un hecho social, ligado a la historia de los hombres y no como un hecho profundo ligado a la historia del alma.

6. En su calidad de noticia, la informaci?n religiosa informa sobre los nuevos acontecimientos que son de actualidad para p?blico al que se dirige: hechos inesperados, incluso impactantes; anuncios de acontecimientos programados, declaraciones, documentos, publicaciones, informaciones ?tiles...

7. Como en cualquier otra informaci?n, para ser buena, la informaci?n religiosa debe ser exacta, objetiva, completa y comprensible.

8. Para hacerla comprensible y considerando que el p?blico dispone de escasos conocimientos y cultura religiosa, la informaci?n religiosa debe ser adecuadamente explicada. A diferencia del comentario, la explicaci?n es parte integrante de la informaci?n: esta consiste en complementos informativos necesarios para la comprensi?n de la noticia.

9. En materia religiosa, como en cualquier otra, la distinci?n cl?sica entre informaci?n y comentario se hace imprescindible para los periodistas y debe ser clara para los lectores. La informaci?n religiosa es una cosa, el comentario religioso - que puede aplicarse tanto a las noticias religiosas como a las dem?s - es otra.

10. Como cualquier otra, la informaci?n religiosa es interactiva: refleja ciertos aspectos de la realidad, act?a sobre ?sta generando juicios y comportamientos que escapan en gran medida a las previsiones y al control del informador.

11. M?s que cualquier otra, la informaci?n religiosa es sensible: se refiere a valores sagrados, que son percibidos y vividos como tal tanto por las fuentes como por los lectores interesados.

12. Puesto que es un campo sensible e interactivo, la informaci?n religiosa, m?s que cualquier otra, debe ser tratada con el esmero y las precauciones profesionales que se derivan de la consciencia del da?o que ?sta puede provocar.

Insatisfacciones

13. Las insatisfacciones frente al tratamiento de la informaci?n religiosa han sido expresadas por los lectores, las instancias religiosas y los periodistas; estas evidencian diferencias en la concepci?n y apreciaci?n sobre el car?cter y el valor de la noticia religiosa entre los tres principales actores en el "mercado" de la oferta y la demanda, a saber: las instancias religiosas (que no se limitan a las "autoridades"), los periodistas y los editores.

14. Las insatisfacciones est?n ligadas al sentimiento de que existen carencias, sea en materia cuantitativa, cualitativa o en ambas. En materia cuantitativa como resultado de la subvaloraci?n de la importancia de las religiones en la actualidad y/o del inter?s que manifiestan los lectores. En materia cualitativa por falta de agudeza o de credibilidad en la selecci?n y tratamiento de las noticias. Estas insatisfacciones cuestionan, seg?n el caso, la aptitud de editores y periodistas, principalmente en la prensa secular, la libertad de editores y periodistas esencialmente de la prensa religiosa o la capacidad de las instancias religiosas de adaptarse a las reglas de juego de la informaci?n.

15. En lugar de se?alar de qui?n es la responsabilidad de las carencias y las debilidades, las partes involucradas pueden contribuir conjunta e individualmente a corregir las concepciones y pr?cticas que impiden una buena informaci?n religiosa. Las recomendaciones a continuaci?n apuntan al mejoramiento de esta situaci?n.

De inter?s de los editores

16. El peso de las distintas religiones en el contexto del final del siglo es evidente. Sin embargo, este hecho es percibido de otra manera por los editores de los diarios. Muchos le dedican a la informaci?n religiosa un peque?o espacio, a veces de car?cter anecd?tico y en ocasiones, ninguno.

17. La necesidad social y el derecho del p?blico a la informaci?n referente a las realidades que hacen parte de las sociedades, justifican los esfuerzos para superar estas carencias.

18. Con frecuencia se ignora la necesidad de incrementar las competencias profesionales de los equipos de redacci?n, as? como la necesidad de ofrecer espacios apropiados para esta informaci?n en los diarios; para gran parte de la prensa secular este es el primer esfuerzo que debe hacerse.

19. Los diarios religiosos no se ven com?nmente afectados por las mismas carencias. Sin embargo, pueden cuestionarse sobre la manera de corregir una cierta miop?a que los conduce a limitar a su propio credo el campo de la informaci?n religiosa.

20. La preocupaci?n leg?tima de los editores de responder a las demandas de los lectores no justifica las carencias informativas, ya se trate de informaci?n religiosa como del resto, puesto que el rol de la informaci?n es suscitar la demanda en materia informativa, que naturalmente se ve limitada por la ignorancia.

De inter?s de los periodistas

21. La investigaci?n, selecci?n y tratamiento de la informaci?n religiosa, exige un m?nimo de conocimiento y respeto por las normas comunes de la ?tica period?stica.

22. Las cualidades que integran la buena informaci?n religiosa, como en cualquier otro campo, requieren de parte del periodista una aptitud espec?fica. Las sociedades religiosas tienen su historia, su constituci?n, sus lenguajes, sus sistemas de valores, etc, cuyo conocimiento es indispensable para comprender los hechos y opiniones que los sit?an en la actualidad. Esta aptitud se entiende como la capacidad de percibir e informar lo que se estima de actualidad en las distintas religiones y puede estar ligada a la pertenencia a un credo religioso, pero sin confundirse con ?ste.

23. En numerosos casos, la informaci?n religiosa se delega a periodistas que no han recibido la formaci?n adecuada. Esto representa l?gicamente una limitante, que tales periodistas pueden superar si como buenos profesionales son conscientes de sus capacidades y limitaciones, si se apoyan en asesores, si se se consagran a la adquisici?n de las competencias que no poseen mediante la lectura y los programas de formaci?n continua

24. En algunos diarios seculares la informaci?n religiosa se conf?a de manera parcial o exclusiva a los cl?rigos (sacerdotes, pastores, rabinos, imanes...). Estos, en su calidad de cl?rigos, obtienen la confianza tanto de los lectores como de las fuentes - al menos de aquellos de su propio credo -. Por el contrario, necesitan desarrollar las aptitudes profesionales que generalmente no han adquirido a lo largo de su formaci?n.

25. Para el cl?rigo - cronista puede resultar dif?cil conjugar los derechos y deberes propios del periodista con los derechos y deberes del representante de una instituci?n religiosa; podr? superar esta dificultad, al menos en teor?a, si se esfuerza en diferenciar sus art?culos informativos de aquellos de opini?n.

26. Un problema similar puede atravesar el periodista laico, especialmente si se trata de un creyente. Cuando es necesario tratar sucesos inc?modos o escandalosos, puede surgir un onflicto entre el derecho de los lectores a la informaci?n y el respeto a la reputaci?n de la familia religiosa en cuesti?n, sobre todo si se trata de aquella a la que pertenece el periodista.

27. La soluci?n para este problema debe buscarse primero mediante la concertaci?n en el seno de la redacci?n del diario. La existencia de un documento que explique c?mo afrontar una situaci?n de este tipo, puede arrojar luces sobre las alternativas que pueden adoptarse. Si este tipo de documento no existe, la misma identidad del diario permite al periodista, a?n antes de involucrarse, determinar cu?les son los criterios de selecci?n y de tratamiento de la informaci?n religiosa: desde los m?s sensacionalistas y mercantilistas hasta los m?s rigurosamente confesionales.

28. Cuando el comunicador religioso no tiene la posibilidad de hacer entender y compartir un caso de consciencia, s?lo le resta resolverlo concienzudamente, de acuerdo con su evaluaci?n personal del efecto positivo o negativo que puede generar la publicaci?n o la retenci?n de la informaci?n. Su decisi?n merece respeto.

De inter?s de las instancias religiosas, especialmente de aquellas cat?licas

29. Dirigirse a las instancias religiosas en plural, implica considerar no solamente la pluralidad de religiones, sino tambi?n la gran diversidad de autoridades, personalidades, instituciones, movimientos y asociaciones que pueden ser fuentes de informaci?n. Las concepciones y las relaciones con los medios ser?n tan variadas como diversas las instancias religiosas en cuesti?n.

30. En lo que respecta a las instancias cat?licas, se puede constatar que estas concepciones y pr?cticas han experimentado una considerable evoluci?n a lo largo de los ?ltimos decenios. Tales evoluciones se traducen en reflexiones doctrinales, orientaciones en el ejercicio del Magisterio, la puesta en marcha de estructuras y medios de comunicaci?n, la apertura al di?logo con los profesionales de la informaci?n.

31. Sin embargo, estas instancias cat?licas, como muchas otras, tienen dificultades para diferenciar la informaci?n de la comunicaci?n. Puesto que ellas se identifican por esencia y vocaci?n con un mensaje, les cuesta evitar la confusi?n entre comunicaci?n institucional y comunicaci?n del Evangelio. Esto les dificulta establecer la especificidad de la informaci?n religiosa, sus funciones y l?mites. Lo anterior conlleva a que las instancias religiosas aprecien la informaci?n religiosa no en la medida de su veracidad, sino de su utilidad eclesi?stica, pastoral o apolog?tica; de ah? las frustraciones e incomprensiones entre instancias religiosas, informadores y medios.

32. A aquellas instancias que reprochan a la informaci?n religiosa el conformarse con la pr?ctica period?stica ordinaria, que privilegia lo ins?lito sobre lo convencional, los actos sobre las palabras, las frases cortas sobre los discursos extensos, etc, puede recomend?rseles que se dispongan a una mejor comprensi?n de las maneras de ser, hablar y escribir que son de inter?s period?stico.

33. Un esfuerzo por determinar los l?mites de la informaci?n, debe acompa?arse de un intento por reconocer el "servicio" que presta el comunicador en el campo religioso, sin confundir su labor con el ministerio de un obispo, un predicador o un catequista.

34. A aquellas instancias que reprochan a los comunicadores en el campo religioso sus omisiones o exageraciones, la falta de sentido en la selecci?n de la informaci?n, en sus titulares y art?culos, puede recomend?rseles que se esfuercen a?n m?s en la colaboraci?n con los periodistas, para que estos adelanten mejor su trabajo en la b?squeda de la informaci?n y para que tengan mayor claridad sobre todo aquello que las instancias religiosas juzguen que merece una mejor comprensi?n.

35. A?n si estos esfuerzos se suman a los de editores y periodistas, entre estos y las instancias religiosas existen tensiones inevitables, que se derivan de lo que cada uno considera como informaci?n de inter?s.

36. Esta tensi?n y estas diferencias ser?n asumidas m?s positivamente si se enmarcan en una preocupaci?n mutua por lograr una mejor comprensi?n y pr?ctica de la informaci?n religiosa: en su car?cter religioso para unos y en su car?cter period?stico para otros.

23 Marzo 1998, Luxemburgo, Luxemburgo

Publicado por mario.web @ 19:58
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