S?bado, 16 de abril de 2011
Desde esta perspectiva, el catequista es un educador de la fe y ?l mismo, en tanto hombre de fe, necesita ser permanentemente educado en la fe, necesita hacerse destinatario de la catequesis
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El catequista como educador
El catequista como educador
En la segunda mitad del siglo XX se produjo, en todo el mundo cat?lico, un movimiento, conocido como ?renovaci?n catequ?stica?, que introdujo cambios sustanciales en la concepci?n de la catequesis, reivindicando para ella, fundamentalmente, la naturaleza de servicio al crecimiento de la fe.

Paulatinamente, fue haci?ndose usual en la literatura catequ?tica y eclesial la denominaci?n de la catequesis como educaci?n de la fe (o educaci?n en la fe o para la fe) u otras expresiones semejantes con connotaciones pedag?gicas acerca de la catequesis.

Sin embargo, se puede hablar de educaci?n de la fe s?lo en sentido secundario e instrumental, es decir en el ?mbito de aquellas mediaciones humanas que pueden facilitar, ayudar, quitar obst?culos, etc. en el est?mulo y crecimiento de la actitud de fe, pero siempre fuera de toda posible intervenci?n directa sobre la fe misma, que queda siempre ligada a la acci?n gratuita de Dios y a la respuesta libre del hombre.

Pero, en el contexto de los l?mites arriba se?alados, se subraya, sin embargo, la naturaleza educativa de la catequesis y se afirma que el catequista es, en este mismo sentido, un educador de la fe de sus hermanos. Y el decir que la Catequesis es educaci?n de la fe significa que lo es en la totalidad existencial de la fe y en la riqueza de todas sus dimensiones, sin reducirse unilateralmente a alg?n aspecto particular del dinamismo de la fe, como lo son el conocimiento de la verdad revelada o la adquisici?n de las conductas morales.
No nos detendremos en esta reflexi?n en el an?lisis teol?gico del dinamismo de la fe. Preferimos centrarnos en el an?lisis antropol?gico del mismo, puesto que ?ste recurre al concepto de ?actitud?, conocido y abordado por educadores y psic?logos. Efectivamente, los psic?logos de la religi?n diferencian la ?actitud? de la ?creencia? y afirman que la actitud es m?s amplia que la creencia.
Mientras esta ?ltima se refiere casi ?nicamente a las fases cognoscitivas de una conducta, la actitud engloba momentos valorativos y una disposici?n pr?xima a la acci?n en armon?a con las valoraciones dadas de una determinada situaci?n de vida, unida a una intensa participaci?n emotivo ? afectiva. La actitud es, pues, ?un sistema duradero de valoraciones positivas o negativas, de sentimientos, emociones y tendencias a obrar en forma favorable o contraria con respecto a una determinada situaci?n de vida?.
Desde esta perspectiva, el catequista es un educador de la fe y ?l mismo, en tanto hombre de fe, necesita ser permanentemente educado en la fe, necesita hacerse destinatario de la catequesis. Destinatario de itinerarios formativos dise?ados para ?l, en los cuales la educaci?n en la fe sea intencional y sistem?ticamente favorecida.
En el integral entramado de dimensiones diversas asumidas por la formaci?n de los catequistas, tendr? un lugar privilegiado la educaci?n de la fe como virtud teologal que ha de ser sostenida, fortalecida, animada, informada y testimoniada a lo largo de toda la vida.


Publicado por mario.web @ 19:59
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