S?bado, 16 de abril de 2011
Ya sea porque la cruz es fecunda, o porque la oraci?n encuentra hijos de Dios, o porque los hijos espirituales son fruto del celo apost?lico y del anuncio de la Palabra
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Maternidad espiritual
Maternidad espiritual
Si la religiosa es verdaderamente madre debe engendrar vida ya que tiene Vida. Debe engendrar hijos. Si no engendra hijos, como la higuera est?ril del Evangelio "s?lo sirve para el fuego".


La religiosa engendra hijos espirituales: por la cruz, por la oraci?n, por el celo apost?lico, por el anuncio de la Palabra de Dios.
Hay que pedir a Dios, siempre, la gracia de "engendrar y criar hijos".
En este misterio de la maternidad espiritual, de engendrar para la vida eterna, Cristo es el typo, el ejemplar. Cristo es Padre y el primero, por lo que se lo llama Padre del siglo futuro (Is 9, 5). Nosotros somos Padres por participaci?n de su paternidad, somos Padres "por ?l, con ?l y en ?l" 2 .
?Qu? es necesario para ello?


Dios es Dios: ?l es el Padre.

1? LO M?S IMPORTANTE: viva conciencia de la paternidad divina y su majestad, a Quien todo pertenece.

2? No usurpar la gloria de Dios. Los v?nculos de la maternidad espiritual son m?s fuertes que los de la carne, pero no deben arrebatar lo que pertenece a Dios: "la gloria de Dios sea para Dios". Respetando al m?ximo: la libertad, la conciencia de cada uno.

3? Pedir el esp?ritu de madre. Teniendo el Esp?ritu de su Hijo y amor puro para con Dios: Hay que pedir el esp?ritu de madre para con sus hijos que hubi?ramos de engendrar 3 .

As?, la religiosa se convierte en imagen visible de Dios Padre a quien no vemos 4 .
La "madre" da "instrumentalmente" el ser, la vida, el conocimiento, el amor, la protecci?n.



1. La maternidad espiritual
Ya por muchos caminos ha aparecido este tema. Ya sea porque la cruz es fecunda, o porque la oraci?n encuentra hijos de Dios, o porque los hijos espirituales son fruto del celo apost?lico y del anuncio de la Palabra. Esta "generaci?n" sintetiza todo el fruto de la religiosa. Dif?cil ser?a discernir de qui?n procede m?s esencialmente. O, si se quiere, procede del anuncio de la Palabra a condici?n de que ?sta sea una mujer llena de amor a Dios y a las almas y vaya orando con l?grimas y gemidos. Entonces s? la maternidad espiritual es un n?cleo en el que se condensa el concepto de aquella que anuncia la Palabra de Dios 5 .


San Juan de ?vila, que tiene "gran talento para engendrar y criar hijos" 6 , ha tenido la oportunidad de explicitar su doctrina sobre el tema en una carta ocasional a su amigo y disc?pulo Fray Luis de Granada 7 .


En este ministerio, "Cristo fue el primero", por lo cual se lo llama "Pater futuri saeculi". Nosotros participamos "en ?l y por ?l", como ocurre con el sacerdocio. Lo que ante todo recomienda es el vivo sentimiento de la paternidad divina y su majestad, a quien todo pertenece. No quiere el Santo que los v?nculos de la maternidad espiritual, m?s fuertes que los de la carne, arrebaten lo que pertenece a Dios: "la gloria de Dios sea para Dios". Ahora, "teniendo el Esp?ritu de su Hijo y en nuestras entra?as reverencia, confianza y amor puro para con Dios, como un hijo fiel para con su padre; resta pedirle el esp?ritu de padre para con sus hijos que hubi?ramos de engendrar" 8.

Concepto que se aplica perfectamente "mutatis mutandis" al caso de la religiosa; as? ella se convierte en imagen visible de Dios Padre a quien no vemos.

Hasta aqu? todo parece muy po?tico. As? lo ve?a sin duda el novel disc?pulo, entusiasmado por la "dulce cosa de engendrar hijos". Mas la realidad es otra.



2. "Dulce bellum inexpertis
"El engendrar no mas confieso que no tiene mucho trabajo, aunque no carece de ?l; porque si bien hecho ha de ir este negocio, los hijos que hemos por la palabra de engendrar, no tanto han de ser hijos de voz cuanto hijos de l?grimas (...) A llorar aprenda quien toma oficio de padre" 9 .


Y contin?a con una definici?n descriptiva de lo que es "criar" en la vida espiritual, digna de un cap?tulo de su biograf?a:
"Y si esta agon?a se pasa en engendrar, ?qu? piensa, padre, que se pasa en los criar?"10.

Callar: "?Qui?n contar? el callar que es menester para los ni?os, que de cada cosita se quejan," 11 .

No hacer acepci?n de personas: "el mirar no nazca envidia por ver ser otro m?s amado, o que parece serlo, que ellos?" 12 .
Alimentar el alma: "?El cuidado de darles de comer, aunque sea quit?ndose el padre el bocado de la boca," 13 .

Olvidarse de s?: "y a?n dejar de estar entre los coros ang?licos por descender a dar sopitas al ni?o? Es menester estar siempre templado, porque no halle el ni?o alguna respuesta menos amorosa" 14 .


Tragarse las l?grimas: "Y est? algunas veces el coraz?n de padre atormentado con mil cuidados, y ten?a por gran descanso soltar las riendas de su tristeza y hartarse de llorar, y si viene el hijito, ha de jugar con ?l y re?r, como si ninguna otra cosa tuviera que hacer. Pues las tentaciones, sequedades, peligros, enga?os, escr?pulos, con otros mil cuentos de siniestros que toman, ?qui?n los contar??" 15 .
Vigilar: "?Qu? vigilancia para estorbar no venga a ellos! ?Qu? sabidur?a para saberlos sacar despu?s de entrados! ?Paciencia para no cansarse de una y otra y mil veces oirlos preguntar lo que ya les han respondido, y tornarles a decir lo que ya se les dijo!" 16 .


Oraci?n: "?Qu? oraci?n tan continua y valerosa es menester para con Dios, rogando por ellos porque no se mueran! Porque si se mueren, cr?ame, padre, que no hay dolor que a este se iguale: ni creo que dej? Dios otro g?nero de martirio tan lastimoso en este mundo como el tormento de la muerte del hijo en el coraz?n del que es verdadero padre" 17 .
Cuando esto sucede no cerrar el coraz?n.


He aqu? el ideal de la religiosa, madre, criando a sus hijos. Nada ante Dios, transfigurada por la gracia de Cristo, todo ante los hombres. Ellos son su alegr?a y su dolor. Dura y blanda, s?ntesis de inteligencia, amor y sentimientos:
?Bondad: "Por tanto, a quien quisiere ser padre, convi?nele un coraz?n tierno, y muy de carne, para haber compasi?n de los hijos, lo cual es muy gran martirio;" 18 .
?Fortaleza: "y otro de hierro para sufrir los golpes que la muerte de ellos da, porque no derriben al padre o lo hagan del todo dejar su oficio, o desmayar o pasar algunos d?as en que no entienda sino en llorar" 19 .


Ante este ideal de padre, se entiende mejor aquella cr?tica que les hac?a: "no tuvieron en nada engendrar hijos espirituales, huyeron del trabajo de los criar" 20 . Estos tales son comparables a las prostitutas, que cuando paren un hijo lo entregan a otra para criar y ellas continuar en sus voluptuosidades 21 . Es, para San Juan de ?vila, la negaci?n del sacerdote, como la paternidad es su plenitud. An?logamente la falta de maternidad es la negaci?n de la religiosa, as? como el poseerla es su plenitud.



3. La virginidad
La virginidad consagrada es causa de fecundidad en el Esp?ritu. Quien renuncia a la maternidad seg?n la carne "por el reino de los cielos" se convierte en fecunda seg?n el Esp?ritu. En este carisma, don de Dios a su Iglesia, Cristo es el primero y el ejemplar: "...Cristo, a?n aprobando y defendiendo la dignidad y la santidad de la vida matrimonial, asume la forma de vida virginal y revela as? el valor sublime y la misteriosa fecundidad espiritual de la virginidad" 22 .


Y esta virginidad no es una ausencia de amor, sino una abundancia de ?l, que por lo tanto conlleva mucho fruto: "La castidad de los c?libes y de las v?rgenes, en cuanto manifestaci?n de la entrega a Dios con coraz?n indiviso 23 es el reflejo del amor infinito que une a las tres Personas divinas en la profundidad misteriosa de la vida trinitaria; amor testimoniado por el Verbo Encarnado hasta la entrega de su vida; amor derramado en nuestros corazones por el Esp?ritu Santo (Rom 5, 5), que anima a una respuesta de amor total hacia Dios y hacia los hermanos" 24 .


El amor del cual brota esta fecundidad es un amor esponsal, a imagen de la Iglesia, esposa de Cristo, virgen y fecunda al mismo tiempo: "Importancia particular tiene el significado esponsal de la vida consagrada, que hace referencia a la exigencia de la Iglesia de vivir en la entrega plena y exclusiva a su Esposo, del cual recibe todo bien. En esta dimensi?n esponsal, propia de toda la vida consagrada, es sobre todo la mujer la que se ve singularmente reflejada, como descubriendo la ?ndole especial de su relaci?n con el Se?or.


A este respecto, es sugestiva la p?gina neotestamentaria que presenta a Mar?a con los Ap?stoles en el Cen?culo en espera orante del Esp?ritu Santo 25 . Aqu? se puede ver una imagen viva de la Iglesia?Esposa, atenta a las se?ales del Esposo y preparada para acoger su don. En Pedro y en los dem?s Ap?stoles emerge sobre todo la dimensi?n de la fecundidad, como se manifiesta en el ministerio eclesial, que se hace instrumento del Esp?ritu para la generaci?n de nuevos hijos mediante el anuncio de la Palabra, la celebraci?n de los Sacramentos y la atenci?n pastoral.


En Mar?a est? particularmente viva la dimensi?n de la acogida esponsal, con la que hace fructificar en s? misma la vida divina a trav?s de su amor total de virgen. La vida consagrada ha sido siempre vista prevalentemente en Mar?a, la Virgen esposa. De ese amor virginal procede una fecundidad particular, que contribuye al nacimiento y crecimiento de la vida divina en los corazones. La persona consagrada, siguiendo las huellas de Mar?a, nueva Eva, manifiesta su fecundidad espiritual acogiendo la Palabra, para colaborar en la formaci?n de la nueva humanidad con su dedicaci?n incondicional y su testimonio" 26 .


"Grande gloria de las v?rgenes es, sin duda alguna, el ser im?genes vivientes de aquella perfecta integridad que une a la Iglesia con su Divino Esposo; y el ser ellas una muestra admirable de la floreciente santidad y de la fecundidad espiritual, que reina en la sociedad fundada por Jesucristo, es motivo del mayor gozo para esta misma sociedad" 27 .


La virginidad tambi?n es fecunda en cuanto denunciante de la cultura de muerte que nos rodea: "La respuesta de la vida consagrada [a la cultura hedon?stica] consiste ante todo en la pr?ctica gozosa de la caridad perfecta, como testimonio de la fuerza del amor de Dios en la fragilidad de la condici?n humana... ?en Cristo es posible amar a Dios con todo el coraz?n, poni?ndolo por encima de cualquier amor, y amar as? con la libertad de Dios a todas las criaturas!" 28 .


La virginidad consagrada es fruct?fera en obras por el bien de la humanidad: "Cuando pensamos en la innumerable falange de v?rgenes... que desde los primeros tiempos de la Iglesia hasta nuestros d?as han renunciado al matrimonio para dedicarse con m?s facilidad y m?s enteramente a la salvaci?n de los pr?jimos por amor a Cristo, y de esta suerte llevan adelante empresas admirables de religi?n y caridad..." 29 .


Las v?rgenes consagradas son parte privilegiada de la Iglesia, que pone en ellas un cuidado preferencial: "G?zase en ellas la Iglesia y en ellas florece exuberante su gloriosa fecundidad; de modo que cuanto m?s numeroso se hace el coro de las v?rgenes, tanto m?s crece la alegr?a de la madre" 30 .


notas:
1 Juan Pablo II, 10/05/1981.
2 Doxolog?a final del Canon de la Misa.
3 Cf. Obras completas del Santo Maestro San Juan de ?vila, T V, BAC, p. 19.
4 Cf. Ibidem.
5 Cf. Ibidem, p. 229.
6 Ibidem, p. 230.
7 Cf. Ibidem, p. 231.
8 Ibidem.
9 Ibidem, p. 20.
10 Ibidem.
11 Ibidem.
12 Ibidem.
13 Ibidem.
14 Ibidem.
15 Ibidem, p. 20?21.
16 Ibidem, p. 21.
17 Ibidem
18 Ibidem.
19 Ibidem.
20 Ibidem, p. 232.
21 Ibidem, p. 233.
22 Vita consecrata, n. 22.
23 Cf. 1 Cor 7, 32?34.
24 Vita consecrata, n. 21.
25 Cf. Hech 1, 13?14.
26 Vita consecrata, n. 34.
27 P?o XII, Sacra virginitas, n. 21.
28 Vita consecrata, n. 88.
29 Pio XII, Sacra virginitas, n. 17.
30 San Cipriano, De habitu virginum, 3; PL 4, 443.

Publicado por mario.web @ 20:11
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