S?bado, 16 de abril de 2011
La formadora revestida con el servicio de la autoridad para colaborar como agente en la formaci?n de la mujer consagrada.
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2. ?Qui?nes son los protagonistas de la formaci?n?

Volvamos a tomar por un momento el ?cono de la Creaci?n. En ella observaremos diversos agentes que coadyuvan con la acci?n divina en la creaci?n de un nuevo ser viviente. Partamos del principio.

La iniciativa de formar al hombre "a nuestra imagen y semejanza", parte de Dios mismo. ?l es quien, una vez acabada la Creaci?n, busca crear una creatura que se le asemeje. Dios, si se nos permite esta forma de expresarlo, es el agente por excelencia de la formaci?n. Mutatis mutandi, la formadora en el proceso formativo ser? quien act?e como representante de Dios en esta tarea de formar una mujer consagrada a imagen y semejanza del aquel ideal de consagraci?n que el Magisterio de la Iglesia, la tradici?n y el carisma le han indicado.

No puede renunciar a esta autoridad, vista como un servicio. Servicio en la caridad para con la Iglesia, que espera de ella un agente seguro y eficaz que lleve adelante la incomparable tarea de plasmar en el alma de esa mujer las bases de una vida siempre m?s cercana a Cristo, a trav?s de la profesi?n de los consejos evang?licos. Servicio en la caridad para con su Instituto religioso que le conf?a el patrimonio espiritual adquirido en el tiempo y heredado del Fundador/a.

Servicio en la caridad para con la misma mujer que quiere consagrar su vida a Dios, pues espera de ella como formadora una gu?a, una maestra y una amiga en el itinerario que est? por iniciar o que debe continuar.

Hoy en d?a la autoridad a todos los niveles viene contestada. Y la vida religiosa no ha estado exenta de esta influencia. "Oggi pi? che mai, davanti a ricorrenti spinte centrifughe che mettono in dubbio principi fondamentali della fede e della morale cat?lica, le persone consacrate e le loro istituzioni sono chiamate a dare prova di unit? senza incrinature attorno al Magistero della Chiesa, facendosi portavoce convinti e gioiosi davanti a tutti".1

Y uno de estos principios fundamentales es el de la autoridad, como bien lo explica el siguiente fragmento de la Vita consecrata: "Se l?autorit? deve essere prima di tutto fraterna e spirituale, e se, di conseguenza, chi ne ? rivestito deve saper coinvolgere mediante il dialogo i confratelli e le consorelle nel processo decisionale, conviene tuttavia ricordare che tocca all?autorit? l?ultima parola, e ad essa compete poi di far rispettare le decisione prese."2

De esta forma aparece la formadora revestida con el servicio de la autoridad para colaborar como agente en la formaci?n de la mujer consagrada.

Volvamos a nuestrao ?cono de la Creaci?n. Dios toma del polvo del suelo el material para hacer al hombre. La formadora, ya lo hab?amos mencionado, toma la naturaleza de la mujer que quiere comenzar, o continuar, el camino de la consagraci?n. Encontramos por tanto otro agente, otro protagonista de la formaci?n: la mujer que quiere entregar su vida en el seguimiento generoso de Cristo a trav?s del seguimiento de los consejos evang?licos.

Dios toma el polvo tal y c?mo el mismo lo ha creado. Toma "lo que la naturaleza le proporciona". No a?ade ni resta ning?n elemento del que encuentra a su paso. Este dato debe servir a la formadora para establecer desde el principio el tipo de material que le llega. Y debe respetarlo. Pero un respeto que no significa quedarse con las manos cruzadas, sin tener nada que hacer. Un respeto que es tomar lo mejor de los elementos de aquella naturaleza, potenciarlos y configurarlos de acuerdo con el ideal de la vida consagrada que ya hemos se?alado. Un respeto que es ense?ar a limar asperezas de esa naturaleza que en parte no quiere, no puede o no sabe c?mo tender al ideal de la consagraci?n.

Es necesario partir de la concepci?n de una adecuada visi?n antropol?gica de la mujer que est? por consagrase. Podemos resumirla con la siguiente m?xima: "... una immagine di Dio che ? stata sfigurata dal peccato e restaurata da Ges? Cristo."3 Como imagen de Dios posee la raz?n, la voluntad, la libertad.

Como creatura fr?gil y ca?da por el pecado est? herida p?r el pecado original que dejan en el alma la ignorancia, la malicia, la fragilidad y la concupiscencia.4 Y por ?ltimo como creatura redimida por Cristo puede, mediante el bautismo y la accesis personal (esfuerzo de gracia y naturaleza), alcanzar la santridad de la vida a la que hab?a estado llamado originalmente.

Esta sana concepci?n de la naturaleza humana servir? a la formadora y a la formanda, como punto de partida para iniciar el camino hacia la consagraci?n. La gracia actuar? en una naturaleza, en la medida en que esta naturaleza se preste a su acci?n. Labor de ambas, lo veremos en los art?culos siguientes, ser? la de colaborar con la acci?n de la gracia, tratando de quitar los obst?culos que ponga la naturaleza y potenciando aquellas cualidades que la misma naturaleza haya dotado a la formanda.

En nuestro ?cono encontramos que Dios sopla ese aliento divino. Es Dios quien se encarga de transformar el polvo, plasmando su Esp?ritu en esa naturaleza. Es Dios, quien junto con la formadora, dar? un "soplo divino" a aquella naturaleza que le presentar?n formadora y formanda. La tradici?n de la Iglesia siempre ha visto en esta imagen al Esp?ritu Santo y as? lo confirma el Magisterio: "... la chiamata alla vita consacrta ? in intima relazione con l?opera dello Spirito Santo. ? Lui che lungo i millenni, attrae sempre nuove persone a percepire il fascino di una scelta tanto impegnativa... (? Lui) che dispone l?animo ad accogliere le sue ispirazioni"5.

Tenemos por tanto los protagonistas de la formaci?n: Dios, a trav?s del Esp?ritu Santo, la formadora y la misma formanda. Hab?ran otros elementos, sin duda alguna que ayudan en la formaci?n: la vida fraterna en comunidad, el ambiente cultural en el que se desarrolla la formaci?n, las Constituciones, el apostoilado que desempe?a la Congregaci?n, etc. Estos son elementos que coadyuvan a la formaci?n, pero que siempre podr?n ser regulados por algunos de los protagonistas. Sin embargo pensemos por un momento que en las manos de la formadora hay un elemento de gran importancia en la formaci?n de la mujer consagrada.

No todas las mujeres consagradas son iguales. Dejando a un ala do la psicolog?a personal de cada una, la vida religiosa femenina est? formada por diversas familias religiosas, cuya nota esencial diferenciadora es el carisma. Todas las mujeres consagradas, de alguna manera comparten el mismo ideal de seguir m?s de cerca a Cristo y asemejarse cada d?a con ?l. Pero cada una lo hace con caracter?sticas muy espec?ficas. Caracter?sticas dejadas por su Fundador/a y que pueden englobarse en lo com?nmente llamamos carisma. "La vita consacrata ? nata per l?impulso creativo dello Spirito che ha mosso i fondatori e le fondatrice sulla via del vangelo suscitando una mirabile variet? di carismi."6

Esta multitud de carismas no empobrece la vida consagrada. Al contario, la enriquece. Suiele decirse, "se es religiosa al estilo de determinada congregaci?n".Y en este dicho popular queda englobada una verdad a la cu?l debe estar atenta la formadora. Ella, junto con los otros protagonistas de la formaci?n, toma el material que Dios le entrega -la joven o mujer de cualquier edad- para plasmar en ella la imagen de una mujer totalmente entregada al servicio de Dios y de los hombres. Pero esta mujer consagrda no se construye sobre el vac?o, sobre la nada o de acuerdo a los planes personales de la formadora. Esta mujer consagrada se constuye siguiendo los lineamientos, las huellas que ha dejado el Fundador o la Fundadora. "Il carisma abbraccia tutto: nel suo stile di vita e nella sua personalit?, nella totalit? e originalit? dei suoi atteggiamenti, nel suo pregare come nel modo di accostare gli altri, nell?impegno e nella seriet? con cui interpreta il lavoro come nella libert? di prendere la vita con umorismo, nel saper discernere ci? che ? essenziale da ci? che lo ? meno, come nel saper convivere con le inevitabili difficolt? della vita."7

Por ello la formadora deber? hacerse una misma con el carisma de su consagraci?n como lo aconseja el Papa Juan Pablo II: "In questo contesto conviene ricordare la necesita di un constante riferimento alla Regola, perch? nella Regola e nelle Costituzioni e rachiuso un itinerario di sequela qualificato da uno specifico carisma autenticato della Chiesa."8

NOTAS
1 Congregazione per gli Istituti di Vita Consacrata e le Societ? di Vita Apostolica, Ripartire da Cristo, n. 32.
2 Juan Pablo II, Vita consecrata, n.43.
3 Marcial Maciel, La formazione integrale del sacerdote, Citt? Nuovoa editrice, Roma, II edizione, 1994, p. 28.
4 Cf. Summa Theologiae, I-II, q.85, a.3 c.
5 Juan Pablo II, Vita consecrata, nn.19 y 21.
6 Congregazione per gli Istituti di Vita Consacrata e le Societ? di Vita Apostolica, Ripartire da Cristo, n. 20.
7 Amedeo Cencini, Com?? bello stare inieme..., Ed. Paoline, Milano, 1996, p.63.
8 Juan Pablo II, Vita consecrata, n.37


Publicado por mario.web @ 20:14
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