S?bado, 16 de abril de 2011

Fuente: Catholic.net
Autor: P. Fernando Pascual

Mar?a-Teresa, en plena adolescencia, entra a formar parte de la Congregaci?n mariana del Instituto donde realiza sus estudios. Recibe una medalla de la Virgen. Detr?s de ella puede escribir una frase, escogida libremente. Despu?s de reflexionar un poco, formula esta breve oraci?n: ?Madre m?a, que quien me mire, te vea?.

Mar?a-Teresa Gonz?lez-Quevedo hab?a nacido en Madrid el 12 de abril de 1930. Su familia vive en la capital de Espa?a, y ofrece a la hija y a sus otros dos hijos una buena educaci?n cristiana.

Mar?a-Teresa (para muchos, simplemente Teresita) desarrolla una personalidad inquieta, entusiasta y atrevida. Le gusta el tenis y otros deportes. Es alegre, llena de amor por la vida y menos amor por los libros. Cuando tiene 10 a?os, escribe, con poca ortograf?a pero con mucha ilusi?n, esta frase: ?[H]E decidido ser santa?.

Su vida empieza a madurar. Hace unos ejercicios espirituales que marcan el rumbo de sus decisiones, sin que pierda nada de su alegr?a y entusiasmo de siempre. Ingresa a la Congregaci?n mariana y escribe la frase que es el t?tulo de este art?culo. Un d?a de mayo, sale de su coraz?n una s?plica especial: ??Madre m?a, dame vocaci?n religiosa!? Luego se asusta de lo que acaba de pedir. A una amiga le confiesa: ??Mira que si la Virgen me la da de verdad!...?

Dios le susurra que la quiere para ?l. Cuando Teresita vuelve a hablar de la vocaci?n con una amiga, ?sta le dice: yo quiero viajar y divertirme mientras sea joven, y ya cuando sea anciana entrar? en un Convento para asegurarme el cielo. Teresita responde con decisi?n: ??Qu? taca?a y ego?sta! ?Como que te crees que Jes?s te va a admitir ya achacosa, cuando hayas ofrecido lo mejor de tu vida al mundo! Jes?s tiene mejor gusto, y quiere como ofrenda la juventud con sus alegr?as y sus ilusiones?.

En 1947 Teresita tiene 17 a?os, y una belleza f?sica muy particular. Los chicos se sienten atra?dos por ella, pero notan algo especial que les obliga a respetarla, a tratarla como a alguien que viaja por horizontes m?s lejanos. Ella lleva en su coraz?n un prop?sito firme: ser? religiosa. Sue?a en las misiones, sue?a en China. Su alma a?ora otros mundos, desea llevar a Cristo a rincones donde no conocen al Maestro.

Habla con su director espiritual, habla con una t?a suya, religiosa, para pedir consejo. Reza. Hay que dar la noticia en casa. ?C?mo decir a pap? que tiene vocaci?n? Decide dar la noticia el 7 de enero de 1948. Su padre quiere poner a prueba a su hija: quiere saber si es consciente de lo que dice, si ve que es compatible su car?cter alegre con los sacrificios que tendr? que practicar.

Teresita est? decidida y dispuesta a aceptarlo todo con tal de decir que s? a Dios. Incluso propone la fecha en la que quiere entrar al Noviciado de las Carmelitas de la Caridad: el 23 de febrero de ese mismo a?o 1948.

La familia y los amigos muestran su sorpresa. Una chica tan guapa... Hay quien no comprende, hay quien apoya, hay quien calla. Sus padres dan el permiso y dejan v?a libre a la acci?n de Dios. Su hija les ha pedido algo bueno, y no quieren ser ellos un obst?culo para un camino de entrega.

Llega el 23 de febrero. El d?a anterior hab?a sido claro, sereno. Teresita hubiese querido entrar al Noviciado con el regalo de la nieve, pero parece un sue?o imposible. Por la noche, sin embargo, la nieve empieza a caer. Teresa llega a las puertas de su nueva familia mientras la ciudad de Madrid se viste de gala y los petirrojos pueden saltar sobre la capa blanca de la nieve...

Empieza su vida de postulante y novicia. Muchas amigas van a verla, se sienten cautivadas por su alegr?a, por sus certezas. Descubren que el darse a Dios no es sin?nimo de tristeza o de fracaso. Entrev?n que quien es generoso con la vocaci?n tambi?n puede ser profundamente feliz.

?Qu? quiere Dios de Teresita? Ella desea alcanzar la meta de la santidad de la mano de la Virgen. Escucha y espera. Dios, en mayo de 1949, empieza a revelar sus planes: una extra?a fiebre da la alarma, indica que algo no va bien. Despu?s de los an?lisis, se descubre que la novicia sufre una pleures?a aguda.

En su diario escribe: ?Durante la Comuni?n ten?a tantas ganas de entregarme completamente a Jes?s para demostrarle cu?nto quer?a amarlo, que me ofrec? como v?ctima para que hiciera de m? lo que quisiera?. Siente una llamada profunda a confiar, a ponerse en manos de Dios. Dir? a alguna compa?era: ?Para ser santa el primer paso es la confianza, y despu?s abandonarse en manos de la Virgen, para que Dios haga lo que quiera...?

Prev? que morir? antes de la fecha en la que se declare el dogma de la Asunci?n de la Virgen. En enero de 1950, Teresita sufre un fuerte dolor de cabeza. Llaman a su padre, que era m?dico, y diagnostica meningitis tuberculosa: no hay nada que hacer... El mismo Sr. Gonz?lez-Quevedo quiere hacer entender a su hija que est? muy mal, que quiz? su vida termine muy pronto. Con sorpresa de todos, la novicia reacciona con una especial alegr?a: sabe que pronto ser? recibida en el cielo por una Madre que la quiere mucho...

La Maestra de novicias ve a Teresita demasiado segura de ir al cielo. Un d?a le pregunta: ?Pero, si t? no has ganado el Cielo, ?c?mo vas a conseguirlo tan pronto?? La novicia responde con naturalidad: ???Claro que no me lo he ganado!! Pero me lo regalan; ya sabes t? lo del Buen Ladr?n. Si Jes?s y Mar?a, a quienes nunca separo, me lo quieren regalar, ellos son muy due?os?.

El Jueves Santo de ese a?o sufre un brusco empeoramiento. Todo su cuerpo tiembla, pero sigue musitando en los labios algunas invocaciones marianas. Poco a poco se va apagando, pero todav?a puede decir con decisi?n: ??Jes?s, te amo por los que no te aman!... ?Madre m?a! ?mil veces morir antes que ofenderte!?

Llega la agon?a. Teresita puede repetir algunas oraciones. Al final, da un fuerte grito: ??Madre m?a, ven a recibirme... y ll?vame contigo al Cielo!? Despu?s, m?s serena, dice: ?Por los que... no te aman...?

Pocos minutos despu?s, deja esta tierra. Es el 8 de abril del A?o Santo de 1950.

Lo que ha pasado despu?s de su partida no lo sabemos. Teresita brill? un poco en esta tierra. Con su sonrisa, con su generosidad, con su deseo de ser misionera. Dios llega tambi?n hoy a muchos corazones a trav?s de testimonios como el suyo. La Virgen, a la que ella tanto quer?a, nos ense?a que es posible amar tambi?n en los momentos de dolor, cuando la enfermedad destruye una vida que parec?a prometer tanto, y que, en realidad, ha dado tanto en tan poco tiempo...

(Mar?a-Teresa Gonz?lez-Quevedo fue proclamada venerable por Juan Pablo II el 9 de junio de 1983. Hemos tomado la informaci?n para este art?culo de la siguiente p?gina de internet: http://www.moscati.com/teresita/Esp_Tere1.html).


Publicado por mario.web @ 21:26
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