S?bado, 16 de abril de 2011
Discurso del Papa Juan XXIII a los participantes en el VII Congreso de la Asociaci?n Internacional de la Prensa Deportiva, 2 de abril de 1960. Habla de la importancia que ha tomado el deporte en el mundo actual y la responsabilidad que tiene el comunicado
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Discurso a los Participantes en el VII Congreso de la Asociaci?n Internacional de la Prensa Deportiv
Discurso a los Participantes en el VII Congreso de la Asociaci?n Internacional de la Prensa Deportiv
DISCURSO DEL PAPA JUAN XXIII
A LOS PARTICIPANTES EN EL VII CONGRESO DE LA ASOCIACI?N
INTERNACIONAL DE LA PRENSA DEPORTIVA*

S?bado 2 de abril de 1960




Nos es grato, se?ores de la Asociaci?n Internacional de la Prensa Deportiva, corresponder al deseo que Vos hab?is expresado de que os recibi?semos unos momentos durante vuestro s?ptimo Congreso.

?La prensa deportiva! Ella ocupa un lugar muy importante en el mundo moderno y atrae la atenci?n de un p?blico inmenso. Incluso os diremos confidencialmente que a veces Nos mismo echamos una ojeada sobre ella y observamos a veces con asombro, otras con la mayor satisfacci?n, el desarrollo que ha alcanzado esta rama de la prensa informativa.

Este desarrollo corresponde a la creciente importancia que ha tomado el mismo deporte en el mundo actual. Hoy innumerables masas hallan en ?l todos los domingos un sano esparcimiento. Muchos, por otra parte ?lo reconocemos de buen grado?, logran incluir esta distracci?n en el d?a consagrado al Se?or, sin por ello faltar a sus deberes religiosos. Pues es muy conforme a la ley divina que, despu?s de haber ?dado a Dios lo que es de Dios?, conceda el hombre tambi?n, en ese d?a, a su cuerpo y esp?ritu un leg?timo descanso.

La extensi?n que ha tomado el deporte y la prensa dedicada a ?l implica para ustedes, se?ores, no s?lo un trabajo siempre en aumento, sino tambi?n, y sobre todo, una grave responsabilidad que nace de las inmensas posibilidades, que ten?is, de orientar la opini?n de las masas en este terreno particular.

Nuestro predecesor P?o XII, de venerable memoria, lo puso de relieve en la audiencia que concedi? el 11 de noviembre de 1951 a los miembros de nuestra asamblea general: ?Como periodistas asum?s la tarea de informar y, lo que es m?s importante, sin comparaci?n, de formar la opini?n..., en todo lo referente al deporte?.

Y formar la opini?n sobre este punto es, ante todo, acostumbrarse a dar al deporte el lugar exacto que le corresponde en la actividad humana, ni muy insignificante ni tampoco exagerado.

Nos mismo lo afirm?bamos recientemente a los Congresistas del Centro Deportivo Italiano: el deporte tiene gran valor, pero en el sitio que le corresponde, como ?instrumento ?til del desarrollo completo y armonioso de la personalidad?.

Sabed, pues, mantener siempre en vuestros escritos el equilibrio conveniente en este terreno. No cre?is peligrosos mitos ni caus?is exagerados entusiasmos ni fij?is la atenci?n en los valores f?sicos ?nicamente. As? ser?is fieles, en lo que a vosotros se refiere, a la consigna del Ap?stol Pablo ?a quien era tan familiar todo lo referente al deporte? que tuvimos ocasi?n de recordar a vuestros colegas de la prensa cat?lica italiana, pero que tambi?n merece que la teng?is presente, se?ores, por diversos que sean los pa?ses de donde proced?is, y la diversidad de opiniones que defend?is: facientes veritatem in caritate (Ef 4,15) (Discurso del 4 de mayo de 1959).

?Practicar la verdad en la caridad?, he aqu? ,un programa muy apto para atraer la atenci?n de los periodistas de la prensa deportiva. En vuestros art?culos e informes, especialmente los que desde Roma ser?n difundidos durante los pr?ximos Juegos Ol?mpicos en las publicaciones de todo el mundo, tened inter?s en ser veraces y en no ofender a nadie: veritatem in caritate. Con este deseo os dejamos hoy, esperando que estas olimpiadas romanas, tan cercanas, Nos proporcionen de nuevo el placer del grato encuentro de esta ma?ana, y de todo coraz?n invocamos sobre todos vosotros, sobre vuestras actividades, vuestras familias y naciones, las m?s copiosas bendiciones.

* AAS 52 (1960) 349-350.

Publicado por mario.web @ 21:35
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