Domingo, 17 de abril de 2011

Evangelio
Pasi?n de Nuestro Se?or Jesucristo seg?n san Mateo 26, 14?27, 66

?Cu?nto me dan si les entrego a Jes?s?

En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: ??Cu?nto me dan si les entreg? a Jes?s?? Ellos quedaron en darle treinta monedas de plata. Y desde ese momento andaba buscando una oportunidad para entreg?rselo.

?D?nde quieres que te preparemos la cena de Pascua?

El primer d?a de la fiesta de los panes Azimos, los disc?pulos se acercaron a Jes?s y le preguntaron: ??D?nde quieres que te preparemos la cena de Pascua?? El respondi?: ?Vayan a la ciudad, a casa de fulano y d?ganle: ?El Maestro dice: Mi hora est? ya cerca. Voy a celebrar la Pascua con mis disc?pulos en tu casa?.? Ellos hicieron lo que Jes?s les hab?a ordenado y prepararon la cena de Pascua.

Uno de ustedes va a entregarme

Al atardecer, se sent? a la mesa con los Doce, y mientras cenaban, les dijo: ?Yo les aseguro que uno de ustedes va a entregarme?. Ellos se pusieron muy tristes y comenzaron a preguntarle uno por uno: ??Acaso soy yo, Se?or?? ?l respondi?: ?El que moja su pan en el mismo plato que yo, ?se va a entregarme. Porque el Hijo del hombre va a morir, como est? escrito de ?l; pero ?ay de aquel por quien el Hijo del hombre va a ser entregado! M?s le valiera a ese hombre no haber nacido?. Entonces pregunt? Judas, el que lo iba a entregar: ??Acaso soy yo, Maestro?? Jes?s le respondi?: ?T? lo has dicho?.

Este es mi Cuerpo. Esta es mi Sangre

Durante la cena, Jes?s tom? un pan, y pronunciada la bendici?n, lo parti? y lo dio a sus disc?pulos, diciendo: ?Tomen y coman. ?ste es mi Cuerpo?. Luego tom? en sus manos una copa de vino, y pronunciada la acci?n de gracias, la pas? a sus disc?pulos, diciendo: ?Beban todos de ella, porque ?sta es mi Sangre, Sangre de la nueva alianza, que ser? derramada por todos, para el perd?n de los pecados. Les digo que ya no beber? m?s del fruto de la vid, hasta el d?a en que beba con ustedes el vino nuevo en el Reino de mi Padre?.

Herir? al pastor y se dispersar?n las ovejas

Despu?s de haber cantado el himno, salieron hacia el monte de los Olivos. Entonces Jes?s les dijo: ?Todos ustedes se van a escandalizar de m? esta noche, porque est? escrito: Herir? al pastor y se dispersar?n las ovejas del reba?o. Pero despu?s de que yo resucite, ir? delante de ustedes a Galilea?. Entonces Pedro le replic?: ?Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizar?. Jes?s le dijo: ?Yo te aseguro que esta misma noche, antes de que el gallo cante, me habr?s negado tres veces?. Pedro le replic?: ?Aunque tenga que morir contigo, no te negar?. Y lo mismo dijeron todos los disc?pulos.

Comenz? a sentir tristeza y angustia

Entonces Jes?s fue con ellos a un lugar llamado Getseman? y dijo a los disc?pulos: ?Qu?dense aqu? mientras yo voy a orar m?s all?. Se llev? consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo y comenz? a sentir tristeza y angustia. Entonces les dijo: ?Mi alma est? llena de una tristeza mortal. Qu?dense aqu? y velen conmigo?. Avanz? unos pasos m?s, se postr? rostro en tierra y comenz? a orar, diciendo: ?Padre m?o, si es posible, que pase de m? este c?liz; pero que no se haga como yo quiero, sino como quieres t??.

Volvi? entonces a donde estaban los disc?pulos y los encontr? dormidos. Dijo a Pedro: ??No han podido velar conmigo ni una hora? Velen y oren, para no caer en la tentaci?n, porque el esp?ritu est? pronto, pero la carne es d?bil?. Y alej?ndose de nuevo, se puso a orar, diciendo: ?Padre m?o, si este c?liz no puede pasar sin que yo lo beba, h?gase tu voluntad?. Despu?s volvi? y encontr? a sus disc?pulos otra vez dormidos, porque ten?an los ojos cargados de sue?o. Los dej? y se fue a orar de nuevo, por tercera vez, repitiendo las mismas palabras. Despu?s de esto, volvi? a donde estaban los disc?pulos y les dijo: ?Duerman ya y descansen. He aqu? que llega la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ?Lev?ntense! ?Vamos! Ya est? aqu? el que me va a entregar?.

Echaron mano a Jes?s y lo aprehendieron

Todav?a estaba hablando Jes?s cuando lleg? Judas, uno de los Doce, seguido de una chusma numerosa con espadas y palos, enviada por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El que lo iba a entregar les hab?a dado esta se?al: ?Aquel a quien yo le d? un beso, ?se es. Apreh?ndanlo?. Al instante se acerc? a Jes?s y le dijo: ?Buenas noches, Maestro!? Y lo bes?. Jes?s le dijo: ?Amigo, ?es esto a lo que has venido?? Entonces se acercaron a Jes?s, le echaron mano y lo apresaron.
Uno de los que estaban con Jes?s sac? la espada, hiri? a un criado del sumo sacerdote y le cort? una oreja. Le dijo entonces Jes?s: ?Vuelve la espada a su lugar, pues quien usa la espada, a espada morir?. ?No crees que si yo se lo pidiera a mi Padre, ?l pondr?a ahora mismo a mi disposici?n m?s de doce legiones de ?ngeles? Pero, ?c?mo se cumplir?an entonces las Escrituras, que dicen que as? debe suceder?? En seguida dijo Jes?s a aquella chusma: ??Han salido ustedes a apresarme como a un bandido, con espadas y palos? Todos los d?as yo ense?aba, sentado en el templo, y no me aprehendieron. Pero todo esto ha sucedido para que se cumplieran las predicciones de los profetas?. Entonces todos los disc?pulos lo abandonaron y huyeron.

Ver?n al Hijo del hombre sentado a la derecha de Dios

Los que aprehendieron a Jes?s lo llevaron a la casa del sumo sacerdote Caif?s, donde los escribas y los ancianos estaban reunidos. Pedro los fue siguiendo de lejos hasta el palacio del sumo sacerdote. Entr? y se sent? con los criados para ver en qu? paraba aquello.

Los sumos sacerdotes y todo el sanedr?n andaban buscando un falso testimonio contra Jes?s, con ?nimo de darle muerte; pero no lo encontraron, aunque se presentaron muchos testigos falsos. Al fin llegaron dos, que dijeron: ??ste dijo: ?Puedo derribar el templo de Dios y reconstruirlo en tres d?as??. Entonces el sumo sacerdote se levant? y le dijo: ??No respondes nada a lo que ?stos atestiguan en contra tuya?? Como Jes?s callaba, el sumo sacerdote le dijo: ?Te conjuro por el Dios vivo a que nos digas si t? eres el Mes?as, el Hijo de Dios?. Jes?s le respondi?: ?T? lo has dicho. Adem?s, yo les declaro que pronto ver?n al Hijo del hombre, sentado a la derecha de Dios, venir sobre las nubes del cielo?.
Entonces el sumo sacerdote rasg? sus vestiduras y exclam?: ??Ha blasfemado! ?Qu? necesidad tenemos ya de testigos? Ustedes mismos han o?do la blasfemia. ?Qu? les parece?? Ellos respondieron: ?Es reo de muerte?. Luego comenzaron a escupirle en la cara y a darle de bofetadas. Otros lo golpeaban, diciendo: ?Adivina qui?n es el que te ha pegado?

Antes de que el gallo cante, me habr?s negado tres veces

Entretanto, Pedro estaba fuera, sentado en el patio. Una criada se le acerc? y le dijo: ?T? tambi?n estabas con Jes?s, el galileo?. Pero ?l lo neg? ante todos, diciendo: ?No s? de qu? me est?s hablando?. Ya se iba hacia el zagu?n, cuando lo vio otra criada y dijo a los que estaban ah?: ?Tambi?n ?se andaba con Jes?s, el nazareno?. El de nuevo lo neg? con juramento: ?No conozco a ese hombre?. Poco despu?s se acercaron a Pedro los que estaban ah? y le dijeron: ?No cabe duda de que t? tambi?n eres de ellos, pues hasta tu modo de hablar te delata?. Entonces ?l comenz? a echar maldiciones y a jurar que no conoc?a a aquel hombre. Y en aquel momento cant? el gallo. Entonces se acord? Pedro de que Jes?s hab?a dicho: ?Antes de que cante el gallo, me habr?s negado tres veces?. Y saliendo de ah? se solt? a llorar amargamente.

Llevaron a Jes?s ante el procurador Poncio Pilato

Llegada la ma?ana, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo celebraron consejo contra Jes?s para darle muerte. Despu?s de atarlo, lo llevaron ante el procurador, Poncio Pilato, y se lo entregaron.
Entonces Judas, el que lo hab?a entregado, viendo que Jes?s hab?a sido condenado a muerte, devolvi? arrepentido las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos, diciendo: ?Pequ?, entregando la sangre de un inocente?. Ellos dijeron: ??Y a nosotros qu? nos importa? All? t??. Entonces Judas arroj? las monedas de plata en el templo, se fue y se ahorc?.

No es l?cito juntarlas con el dinero de las limosnas

Los sumos sacerdotes tomaron las monedas de plata y dijeron: ?No es l?cito juntarlas con el dinero de las limosnas, porque son precio de sangre?. Despu?s de deliberar, compraron con ellas el Campo del alfarero, para sepultar ah? a los extranjeros. Por eso aquel campo se llama hasta el d?a de hoy ?Campo de sangre?. As? se cumpli? lo que dijo el profeta Jerem?as: Tomaron las treinta monedas de plata en que fue tasado aquel a quien pusieron precio algunos hijos de Israel, y las dieron por el Campo del alfarero, seg?n lo que me orden? el Se?or.

?Eres t? el rey de los jud?os?

Jes?s compareci? ante el procurador, Poncio Pilato, quien le pregunt?: ??Eres t? el rey de los jud?os?? Jes?s respondi?: ?T? lo has dicho?. Pero nada respondi? a las acusaciones que le hac?an los sumos sacerdotes y los ancianos. Entonces le dijo Pilato: ??No oyes todo lo que dicen contra ti?? Pero ?l nada respondi?, hasta el punto de que el procurador se qued? muy extra?ado. Con ocasi?n de la fiesta de la Pascua, el procurador sol?a conceder a la multitud la libertad del preso que quisieran. Ten?an entonces un preso famoso, llamado Barrab?s. Dijo, pues, Pilato a los ah? reunidos: ??A qui?n quieren que les deje en libertad: a Barrab?s o a Jes?s, que se dice el Mes?as?? Pilato sab?a que se lo hab?an entregado por envidia.

Estando ?l sentado en el tribunal, su mujer mand? decirle: ?No te metas con ese hombre justo, porque hoy he sufrido mucho en sue?os por su causa?.

Mientras tanto, los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la muchedumbre de que pidieran la libertad de Barrab?s y la muerte de Jes?s. As?, cuando el procurador les pregunt?: ??A cu?l de los dos quieren que les suelte??, ellos respondieron: ?A Barrab?s?. Pilato les dijo: ??Y qu? voy a hacer con Jes?s, que se dice el Mes?as?? Respondieron todos: ?Crucif?calo?. Pilato pregunt?: ?Pero, ?qu? mal ha hecho?? Mas ellos segu?an gritando cada vez con m?s fuerza: ??Crucif?calo!? Entonces Pilato, viendo que nada consegu?a y que crec?a el tumulto, pidi? agua y se lav? las manos ante el pueblo, diciendo: ?Yo no me hago responsable de la muerte de este hombre justo. All? ustedes?. Todo el pueblo respondi?: ??Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!? Entonces Pilato puso en libertad a Barrab?s. En cambio a Jes?s lo hizo azotar y lo entreg? para que lo crucificaran.

?Viva el rey de los jud?os!
Los soldados del procurador llevaron a Jes?s al pretorio y reunieron alrededor de ?l a todo el batall?n. Lo desnudaron, le echaron encima un manto de p?rpura, trenzaron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza; le pusieron una ca?a en su mano derecha, y arrodill?ndose ante ?l, se burlaban diciendo: ??Viva el rey de los jud?os!?; y le escup?an. Luego, quit?ndole la ca?a, lo golpeaban con ella en la cabeza. Despu?s de que se burlaron de ?l, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y lo llevaron a crucificar.

Juntamente con ?l crucificaron a dos ladrones
Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Sim?n, y lo obligaron a llevar la cruz. Al llegar a un lugar llamado G?lgota, es decir, ?Lugar de la Calavera?, le dieron a beber a Jes?s vino mezclado con hiel; ?l lo prob?, pero no lo quiso beber. Los que lo crucificaron se repartieron sus vestidos, echando suertes, y se quedaron sentados ah? para custodiarlo. Sobre su cabeza pusieron por escrito la causa de su condena: ?Este es Jes?s, el rey de los jud?os?. Juntamente con ?l, crucificaron a dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda.

Si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz

Los que pasaban por ah? lo insultaban moviendo la cabeza y grit?ndole: ?T?, que destruyes el templo y en tres d?as lo reedificas, s?lvate a ti mismo; si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz?. Tambi?n se burlaban de ?l los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, diciendo: ?Ha salvado a otros y no puede salvarse a s? mismo. Si es el rey de Israel, que baje de la cruz y creeremos en ?l. Ha puesto su confianza en Dios, que Dios lo salve ahora, si es que de verdad lo ama, pues ?l ha dicho: ?Soy el Hijo de Dios??. Hasta los ladrones que estaban crucificados a su lado lo injuriaban.

El?, El?, ?lem? sabactan??

Desde el mediod?a hasta las tres de la tarde, se oscureci? toda aquella tierra. Y alrededor de las tres, Jes?s exclam? con fuerte voz: ?El?, El?, ?lem? sabactan???, que quiere decir: ?Dios m?o, Dios m?o, ?por qu? me has abandonado?? Algunos de los presentes, al o?rlo, dec?an: ?Est? llamando a El?as?.

Enseguida uno de ellos fue corriendo a tomar una esponja, la empap? en vinagre y sujet?ndola a una ca?a, le ofreci? de beber. Pero los otros le dijeron: ?D?jalo. Vamos a ver si viene El?as a salvarlo?. Entonces Jes?s, dando de nuevo un fuerte grito, expir?.

Entonces el velo del templo se rasg? en dos partes, de arriba a abajo, la tierra tembl? y las rocas se partieron. Se abrieron los sepulcros y resucitaron muchos justos que hab?an muerto, y despu?s de la resurrecci?n de Jes?s, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a mucha gente. Por su parte, el oficial y los que estaban con ?l custodiando a Jes?s, al ver el terremoto y las cosas que ocurr?an, se llenaron de un gran temor y dijeron: ?Verdaderamente ?ste era Hijo de Dios?.
Estaban tambi?n all?, mirando desde lejos, muchas de las mujeres que hab?an seguido a Jes?s desde Galilea para servirlo. Entre ellas estaban Mar?a Magdalena, Mar?a, la madre de Santiago y de Jos?, y la madre de los hijos de Zebedeo.

Jos? tom? el cuerpo de Jes?s y lo deposit? en un sepulcro nuevo

Al atardecer, vino un hombre rico de Arimatea, llamado Jos?, que se hab?a hecho tambi?n disc?pulo de Jes?s. Se present? a Pilato y le pidi? el cuerpo de Jes?s, y Pilato dio orden de que se lo entregaran. Jos? tom? el cuerpo, lo envolvi? en una s?bana limpia y lo deposit? en un sepulcro nuevo, que hab?a hecho excavar en la roca para s? mismo. Hizo rodar una gran piedra hasta la entrada del sepulcro y se retir?. Estaban ah? Mar?a Magdalena y la otra Mar?a, sentadas frente al sepulcro.

Tomen un pelot?n de soldados, vayan y aseguren el sepulcro como quieran

Al otro d?a, el siguiente de la preparaci?n de la Pascua, los sumos sacerdotes y los fariseos se reunieron ante Pilato y le dijeron: ?Se?or, nos hemos acordado de que ese impostor, estando a?n en vida, dijo: ?A los tres d?as resucitar?. Manda, pues, asegurar el sepulcro hasta el tercer d?a; no sea que vengan sus disc?pulos, lo roben y digan luego al pueblo: ?Resucit? de entre los muertos?, porque esta ?ltima impostura ser?a peor que la primera?. Pilato les dijo: ?Tomen un pelot?n de soldados, vayan y aseguren el sepulcro como ustedes quieran?. Ellos fueron y aseguraron el sepulcro, poniendo un sello sobre la puerta y dejaron ah? la guardia.

Oraci?n introductoria
Se?or, este es un domingo muy especial. Ay?dame a prepararme interiormente para el inicio de la Semana Santa. Permite que viva este momento de oraci?n con fe, esperanza y, sobre todo, con mucha caridad para que pueda colmar mi vida con tu presencia.

Petici?n
Jesucristo, dame la gracia de abandonar en tus manos mi presente, mi pasado y mi futuro.

Meditaci?n
?Ser cristiano significa considerar el camino de Jesucristo como el camino correcto para el ser humano. (?) Ser cristiano es un camino, o mejor: una peregrinaci?n, un caminar junto a Jesucristo. Un caminar en esa direcci?n que ?l nos ha indicado y nos indica. (?) La persona puede escoger un camino c?modo y evitar todo cansancio. Puede tambi?n descender hacia lo bajo, lo vulgar. Puede hundirse en el lodo de la mentira y la deshonestidad. Jes?s camina delante de nosotros, y va hacia lo alto. ?l nos conduce a lo que es grande, puro, nos conduce al aire saludable de las alturas: a la vida seg?n verdad; al coraje que no se deja intimidar por el cotilleo de las opiniones dominantes; a la paciencia que soporta y sostiene al otro. ?l conduce a la disponibilidad para los que sufren, los abandonados; a la fidelidad que est? de parte del otro tambi?n cuando la situaci?n se hace dif?cil. Conduce a la disponibilidad para proporcionar ayuda; a la bondad que no se deja desarmar ni por la ingratitud. ?l nos conduce al amor, nos conduce a Dios? (Benedicto XVI, 28 de marzo de 2010).

Reflexi?n apost?lica
?La Iglesia se encuentra siempre en ?estado de misi?n?, llevando a los hombres de todos los tiempos y de todos los cuadrantes del mundo el mensaje redentor de Cristo? (Manual del miembro del Movimiento Regnum Christi, n. 8).

Prop?sito
Dedicar un tiempo a la oraci?n cada d?a de la Semana Santa.

Di?logo con Cristo
Jes?s, conc?deme abandonarme a tu Providencia, que no haga c?lculos mezquinos y volqu? todo mi ser a vivir una profunda experiencia de tu amor en esta Semana Santa. T? eres infinitamente bueno y s? que s?lo unido a Ti podr? llevar a cabo la misi?n que me pides. Madre sant?sima, quiero estar junto a ti en el Calvario, intercede por mi ante tu Hijo para que mis prop?sitos para esta semana se hagan realidad. ?

?Ni el cansancio, ni la sed, ni la desnudez de su cuerpo clavado en la cruz, ni los golpes de la guardia, ni los azotes, ni los salivazos, ni las espinas, ni las burlas de la soldadesca le apartaron un solo instante de la misi?n?
(Cristo al centro, n. 576).

http://meditaciones.regnumchristi.org/


Publicado por mario.web @ 0:45
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