Domingo, 17 de abril de 2011

Conviene, sin embargo, buscar caminos para una discusi?n serena sobre este problema, porque en cada aborto muere un poco una madre y deja de nacer un hijo, y la cosa tiene su importancia...


Sobre el aborto provocado a veces se toman posiciones tan radicales que, al final, algunos prefieren dejar el tema de lado. Conviene, sin embargo, buscar caminos para una discusi?n serena sobre este problema, porque en cada aborto muere un poco una madre y deja de nacer un hijo, y la cosa tiene su importancia...

No todos defienden el aborto de la misma manera. Unos querr?an permitirlo s?lo en algunos casos especiales (violaci?n, peligro de la vida de la madre). Otros (seguramente pocos) defienden el aborto totalmente libre y gratuito para cualquier mujer y en cualquier momento, sin que ning?n hombre (esposo, amante, familiar) pueda oponerse al derecho absoluto de la mujer sobre su cuerpo y sobre lo que pueda originarse dentro de ella. Hay que reconocer que algunos de los defensores del aborto del primer grupo se autodeclaran antiabortistas, en el sentido de que no quieren un aborto tan libre como el que defienden los del segundo grupo. De todos modos, el hecho de que admitan el aborto en algunos casos los sit?a en el grupo de los que defienden el aborto, si bien de modo restringido.

En el grupo de los que van contra todo tipo de aborto provocado hay una gran unidad en el rechazo del aborto, pero no la hay a la hora de ofrecer los motivos de su postura. Unos dicen que van contra el aborto porque la vida es sagrada desde su concepci?n. Otros afirman que no sabemos si la vida es o no sagrada, pero en cuanto vida humana merece el respeto y la protecci?n que podamos ofrecer todos, tanto la familia como la sociedad. Otros simplemente respetan cualquier vida biol?gica (desde las plantas hasta los animales) y creen que la vida del embri?n humano, por m?s peque?a que sea, tambi?n es digna de respeto.

Aunque las posiciones sean muy distintas entre unos y otros, podemos encontrar un punto que une normalmente a los dos bandos (abortistas y no abortistas). Todos est?n convencidos de que nadie tiene el derecho a eliminar ninguna vida humana inocente. En las discusiones sobre el aborto tendr?amos que reconocer este aspecto que nos une para evitar dar vueltas sobre el aire. Casi ning?n abortista admitir?a que al pedir la legalizaci?n del aborto pide una excepci?n a esta regla universal.
Entonces, ?d?nde radica la diferencia de los dos grupos? En que algunos piensan que abortar no significa matar a ning?n ser humano inocente, mientras que otros s? creen que en cada aborto se comete un homicidio. Para resolver este problema, deber?amos escuchar lo que nos dice la biolog?a. ?Cu?ndo un ser humano empieza a vivir como ser humano?

Los datos son claros: en las especies que recurren a la reproducci?n sexual, la vida de un nuevo individuo comienza en el momento de la fecundaci?n. Antes de la misma tenemos ante nosotros dos c?lulas especializadas, una masculina y otra femenina. Son c?lulas que existen preparadas para la uni?n con la c?lula opuesta. Cuando se junta una c?lula reproductiva masculina con su compa?era femenina (en el caso del hombre, un ?vulo con un espermatozoide), se produce una mezcla de informaci?n gen?tica que da lugar a un nuevo individuo. Inicia una nueva vida.

Hay que reconocer tambi?n, como nos dice la biolog?a, que en los primeros momentos de existencia una vida humana puede provocar el inicio de otro (y entonces se producen gemelos o trillizos). Esto, sin embargo, no elimina el dato inicial: empezamos a ser hombres con la fecundaci?n. Todo lo que acontece despu?s sigue un desarrollo que estaba en parte ?fijado? (sobre todo gracias al ADN) en el momento inicial, y en parte depende de la cantidad de aventuras y de encuentros que ocurren al ponernos en contacto con todo lo que nos rodea (desde la concepci?n hasta el momento en el que nos despedimos de la vida terrena).

Este sencillo razonamiento de la biolog?a deber?a ser lo suficientemente claro para llevarnos a reconocer que en cada aborto es eliminado un ser humano. Es decir, se comete un homicidio. Muchos abortistas, sin embargo, no aceptan esta conclusi?n, pues suponen que existen seres humanos ?menos humanos? que los dem?s. Por ejemplo, el embri?n hasta el d?a 14, o hasta el primer mes, o hasta las primeras 12 semanas, no ser?a plenamente hombre. Si hay algunos que son ?menos hombres?, otros ser?an ?m?s hombres? (porque han crecido m?s, porque empiezan a tener cerebrito, porque son ?viables?, o porque ya les late el coraz?n). De este modo, se establecen discriminaciones seg?n las cuales unos (los que cumplen ciertas caracter?sticas) pueden ser protegidos, mientras que otros no.

Hay otros defensores del aborto que reconocen que el embri?n y el feto son seres humanos. Pero a?aden enseguida que estos individuos se encuentran en desarrollo hasta antes de nacer, y as? ser?an menos importantes que un ser humano ya nacido. Para completar este ?pero?, deber?amos recordar que estamos en estado de desarrollo hasta los 17-20 a?os, y entonces ese ?pero? puede ser peligroso para los que no han llegado a la edad (no muy precisa) de la plena madurez humana. Adem?s, despu?s de llegar a la plenitud, empezamos todos un proceso de degeneraci?n o decadencia que llevar?a a admitir nuevos ?peros? sobre las personas que ya est?n m?s all? de la frontera de los ?perfectos?...

Admitamos la hip?tesis seg?n la cual todo ser humano, desde su concepci?n hasta su muerte, goza de igual dignidad y merece ser respetado. Incluso en este presupuesto, algunos abortistas podr?n decir que existen casos en los que el embri?n o feto atenta contra los derechos, la libertad o la salud de la madre. En esos casos, nos dicen, deber?a ser l?cito el aborto como medio para solucionar un ?conflicto de intereses? o de derechos. Tambi?n este argumento parece d?bil. Es propio de una sociedad progresista y civilizada el resolver los conflictos en el m?ximo respeto de cada uno de los ?contrincantes?. Si un hijo es visto como un problema, si no es amado, es cierto que nadie puede obligar a amar a unos padres, a una madre. Pero lo m?nimo que se exige a cualquier persona es que intente proteger el bien de quien pide s?lo un poco de paciencia y un mucho de ayuda para poder continuar una vida que ya existe y que no podemos eliminar sin cometer una grave injusticia.

El debate sobre el aborto no debe dejar de lado verdades que nos ofrece el mundo de la ciencia y del derecho. Pero debe integrar, y quiz? esto sea lo m?s importante, esos sentimientos que nacen en casi todas las mujeres que perciben c?mo algo nuevo inicia en su seno. Aunque sea adolescente, aunque no est? casada, el instinto materno sabe que lo que ?all? se mueve no es un objeto, sino un hijo. No podemos olvidar esta verdad sin cometer una grave injusticia hacia tantas mujeres que lloran porque se les hizo f?cil un aborto que, en el fondo de su coraz?n, no quer?an.

Tal vez desde esa experiencia de quien abort? y gime por haber perdido a ese hijo que empezaba a vivir podamos construir un debate sobre el aborto que nos lleve, con serenidad y con justicia, a promover una cultura del amor, de la acogida y del respeto. Una cultura que defienda el lugar de todos, aunque algunos ocupen solamente un poco de espacio en el ?tero de una mujer necesitada de apoyo y de esperanza.


Publicado por mario.web @ 9:34
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