Domingo, 17 de abril de 2011

A los que dicen que son cat?licos pero que no practican, que no reciben m?s que los sacramentos imprescindibles -el Bautismo y la Primera Comuni?n-, se les puede llamar cat?licos pero no practicantes.

Y esto es algo as? como decir que son amables, pero no practican la amabilidad; son amigos fieles, pero no practican la fidelidad; son leales, pero no practican la lealtad; son buenos trabajadores, pero no trabajan.

Con el Bautismo y la Eucarist?a, el sacramento de la Confirmaci?n constituye el conjunto de los "sacramentos de la iniciaci?n cristiana", cuya unidad debe ser salvaguardada. La recepci?n de este sacramento es necesaria para la plenitud de la gracia bautismal.

La Confirmaci?n es el sacramento mediante el cual el cristiano se confirma como verdadero cristiano y se compromete a ser un soldado de Cristo y de su Iglesia. Recibir el sacramento de la Confirmaci?n es como tener al alcance de la mano una mina inagotable de alegr?a, de paz, de afabilidad, y otras muchas virtudes.

La Confirmaci?n confiere crecimiento y profundidad a la gracia bautismal:

- nos introduce m?s profundamente en la filiaci?n divina que nos hace decir "Abb?, Padre" (Rm 8,15).;

- nos une m?s firmemente a Cristo;

- aumenta en nosotros los dones del Esp?ritu Santo;

- hace m?s perfecto nuestro v?nculo con la Iglesia (cf LG 11);

- nos concede una fuerza especial del Esp?ritu Santo para difundir y defender la fe mediante la palabra y las obras como verdaderos testigos de Cristo, para confesar valientemente el nombre de Cristo y para no sentir jam?s verg?enza de la cruz (cf DS 1319; LG 11,12)

?No es esto mucho m?s que una mina de oro?

La condici?n sagrada y org?nicamente constituida de la comunidad sacerdotal se actualiza tanto por los sacramentos como por las virtudes.

Los fieles, incorporados a la Iglesia por el bautismo, quedan destinados por el car?cter al culto de la religi?n cristiana y, regenerados como hijos de Dios, tienen el deber de confesar delante de los hombres la fe que recibieron de Dios por medio de la Iglesia. Por el sacramento de la confirmaci?n se vinculan m?s estrechamente a la Iglesia, se enriquecen con una fortaleza especial del Esp?ritu Santo, y de esta forma se obligan con mayor compromiso a difundir y defender la fe, con su palabra y sus obras, como verdaderos testigos de Cristo (LG 11).

La Confirmaci?n, como el Bautismo del que es la plenitud, s?lo se da una vez. La Confirmaci?n, en efecto, imprime en el alma una marca espiritual indeleble, el "car?cter" (cf DS 1609), que es el signo de que Jesucristo ha marcado al cristiano con el sello de su Esp?ritu revisti?ndolo de la fuerza de lo alto para que sea su testigo (cf Lc 24,48-49).

Si un cristiano no se confirma, se pierde de todas estas gracias y adem?s demuestra que quiere seguir siendo un cat?lico no practicante, un buen trabajador que no trabaja.


Publicado por mario.web @ 9:35
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