Domingo, 17 de abril de 2011

Si has caminado 200 pasos m?s de lo acostumbrado porque fuera de tu oficina est?n instalando un sem?foro y por lo mismo te has visto obligado a aparcar m?s lejos, ya est?s estresado.

Si el jefe te levant? la voz un decibel m?s de lo habitual, ya est?s estresado. Si tu perro profiri? cuatro ladridos y un aullido a media noche, tambi?n. Si ma?ana presentas un examen en la universidad, esta noche ser? de estr?s acentuado.

Si uno de tus amigos olvid? felicitarte en tu cumplea?os, te viene una depresi?n. Si la planta que regabas cada ma?ana comienza a palidecer, ello te produce estr?s.

Si a tu madre se le ocurre pedirte el favor de ir al s?per a comprar un litro de leche, ya est?s estresado. Si te has entretenido cinco minutos m?s en el embotellamiento cotidiano, a casa llegas en un estado de estr?s.

Si al doblar una esquina con tu veh?culo, otro conductor te grita una que otra palabra, te indignas y tu nivel de estr?s pega un salto (no importa que la causa haya sido que ignoraste una se?al de stop).

Y no digamos si finalmente no prosper? aquella nueva oferta de trabajo tan prometedora, o si afrontas el dilema de llevar adelante o no un embarazo, o si un amigo sufre un accidente.

Cada cierto tiempo la prensa nos comparte un nuevo hallazgo del siguiente tenor: ?Los cient?ficos Anderson-Hyde han descubierto que las personas que poseen un gato en casa sufren m?s estr?s que quienes eligen un perro?.

O ?una compa??a neozelandesa ha realizado un estudio donde se demuestra que ver un pordiosero por la calle puede producir considerables porcentajes de estr?s en un infante?.

O ?una empresa cervecera ha publicado los resultados de una investigaci?n que prueba cient?ficamente que quien bebe un refresco cualquiera a partir de las 10 de la noche, sufre m?s estr?s que quien ingiere cerveza a la misma hora? (el hecho de que la compa??a auspiciadora del estudio sea vendedora de cervezas, es un dato perif?rico, una mera coincidencia).

Las recomendaciones se desprenden con claridad: antes de comprarte un gato, pi?nsatelo bien; bebe una cerveza despu?s de las 10 (en vez de tu habitual refresco); no permitas que tu hijo vea un pordiosero por la calle (mucho menos se te ocurra abrir la ventanilla de tu coche... y el colmo ser?a que le dieras unos c?ntimos de euro).

Casi todo causa estr?s. Es una palabra barril: puedes meter ah? todo lo negativo, lo que implica contratiempo, lo doloroso, lo imprevisto, lo que rompe mis planes, lo que me compromete, lo que me exige, lo que me obliga, lo no deseado, lo que agobia, lo que no esperaba, lo que no entiendo por qu? diantres se mete en mi vida... Negamos, de entrada, que algo bueno pueda salir de ah?.

Stress, palabra m?gica. Y quiz? tambi?n pretexto m?gico, parapeto m?gico tras el que escondemos algo. Tal vez... el miedo a la aventura de la vida que es donaci?n.

Un principio intocable yace en el fondo de nuestra ?estresofobia?: no permitas por ning?n motivo que el estr?s entre en tu vida, huye de ?l como huir?as del coco, o del hombre lobo, o de Lord Voldemort (si eres aficionado de Harry Potter); evita todas las circunstancias que te orillen a estresarte.

Cambia de jefe si te grita demasiado (bueno, si logras conseguir otro). Demanda a la compa??a instaladora de sem?foros, di formalmente a las autoridades incompetentes que ese tipo de trabajos deber?an realizarlos de noche, para evitar que respetuosos ciudadanos como t? tengan que caminar 200 pasos m?s de lo prescrito. Expl?cales todas las consecuencias que esos metros de m?s pueden acarrear a la salud y equilibrio psicosom?tico del conductor que no puede aparcar donde siempre.

Lucha unido para que el profesor renuncie a tanto examen. Deja de hablar al amigo que tuvo la osad?a de no felicitarte. Dile a tu madre que no vas, que siempre te manda a ti, que por qu? no env?a a tu hermano que no hace nada. Ya no cultives plantas, mejor practica un hobby menos estresante, como el de coleccionar jabones de hotel.

Antes de llevar adelante un embarazo, pi?nsatelo dos y tres veces; considera que el estr?s que te produzca traer un ni?o al mundo equivaldr? a que tu salud y esperanza de vida sufran menoscabo, que quiz? en vez de que puedas vivir 80 a?os, vivir?s por culpa de ese embarazo s?lo 79...

Escribimos libros enteros, los psic?logos nos dan cursos para combatir el estr?s. Los farmac?logos inventan semanalmente por fin el medicamento m?s ?til contra ?ste. Al hojear una revista te topas pronto con un art?culo titulado en letras muy grandes de color verde: Nuevas t?cnicas para combatir el estr?s. ?Ah, por fin la soluci?n! ?Ah, por fin dominar? el estr?s! Bastar? aplicar fidel?simamente t?cnica por t?cnica...

Como si la vida fuese la ciencia de esconderse del estr?s: est?diate unos m?todos, entrena su aplicaci?n, l?ete un libro especializado, compra la ?ltima pastilla, y tu vida cambiar?, desaparecer? el estr?s y entonces por fin comenzar?s a ser realmente feliz.

Desde luego que no se trata de negar por negar un fen?meno psicofisiol?gico que s? existe y que tiene una incidencia real en nuestra vida. Pero lo que podemos intentar es no ver el estr?s y los hechos que pueden causarlo como si fuesen un horrible monstruo omnipotente dispuesto a arruinar nuestra existencia.

La vida, en cuanto aventura, necesita el riesgo, necesita el contratiempo, necesita la dificultad, el obst?culo... La realizaci?n de la persona, llamada a entregarse a los dem?s, necesita la prueba, el dolor, el sufrimiento. Es ah? donde al final los seres humanos nos hacemos m?s humanos. Ya alguien dec?a que si al hombre y a la mujer de hoy se les ense?a a no amar, se les est? ense?ando a no ser seres humanos.

Ning?n instructivo, ninguna t?cnica, ninguna medicaci?n podr? para siempre quitarnos el dolor, el sufrimiento en nuestra vida. Pero s? hay algo que est? en nuestras manos: la manera de recibir ese dolor, ese sufrimiento, la manera de encontrarnos con ellos. Se trata de una actitud all? en el fondo del coraz?n. Se trata de otra manera de vivir, de empezar a preocuparse por los dem?s m?s que por uno mismo...

Otro autor comentaba que cuando al hombre ya no le funcionan las anestesias para acabar con el dolor, no sabe qu? hacer con ?l. Quiz? es precisamente en ese momento donde todo lo que para algunos es desesperadamente estresante, empieza a convertirse en moneda de purificaci?n, maduraci?n, forja, humanizaci?n, realizaci?n y, por tanto, de felicidad...

No es m?s feliz quien se topa menos con el sufrimiento, sino quien construye decididamente su vida con los ladrillos del dolor y de la alegr?a que se va encontrando por el camino...

Acaba de publicarse una investigaci?n donde se prueba que enfrentarse a un escrito de m?s de seis mil 815 caracteres (con espacios incluidos) eleva los niveles de estr?s del lector m?s paciente.


Publicado por mario.web @ 9:43
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